Mi laburo
Hola! Finalmente me siento un tiempo a escribir.
Estoy aquí en la oficina, en Ljubljana. Es tarde para un día normal (17:51, pero esto es el primer mundo), así que estoy solo. Les cuento cómo es el tema con el laburo.
En pocas palabras, hasta que no tenga un contrato firmado, no puedo cobrar. Y las horas que ya laburé desde Buenos Aires no las puedo cobrar por afuera, tampoco. Obviamente, hay maneras de solucionar esto, entre ellas cobrar en especies (y no, no me refiero a eso. Željko será muy buen mozo, pero tampoco la pavada).
Continuando, la empresa me puede pagar a través de, por ejemplo, su cuenta en Comtron, un Compumundo vernáculo). Así que con eso puedo ir cubriendo las cosas que necesito para armar mi máquina (CPU, DVD teclado, etc). Estoy tentado de comprarme unos buenos parlantes, pero salen más que la regrabadora de DVD
Anyway, la buena noticia es que a Ksenija se le ocurrió una muy buena idea, y fue preguntarle a Željko (es el jefe… ¿ya se dieron cuenta, no?) si le parecía bien el pagarme un curso de idioma esloveno, y así es que… ¡¡¡este lunes tengo mi primera clase!!! Esto es una muy buena noticia, porque los cursos no son baratos, y -créanme- necesito aprender el idioma. Seré rápido para aprender, y tendré facilidad para los idiomas, pero acá computadora se dice “računalnik”, mostaza “gorčica” y jabón, “milo”. Así que no es TAN fácil como uno creía.
En fin, esas son las noticias. Ahora quiero irme a casa a estirar mi tabla, que tuve un pequeño accidente el otro día. Nada grave, pero es hincha igual. “Na svidenje” desde el país de las hamburguesas de caballo!
PD: notarán que aún no he escrito sobre importantes temas como la adaptación, convivencia, etc. Eso vendrá después (está todo bien igual, no se estresen)
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Escrito el 16 de February de 2005 y archivado en Mi vida en Eslovenia.
Etiquetas: El idioma esloveno • laboral • primeras impresiones.





¿Cómo se consigue un contrato de trabajo en Slovenia? ¿A quién hay que matar! ¿Están dispuestos a dártelo? De todos modos, es realmente excelente la noticia del curso de esloveno, con lo que coista. ¡Fuerza, Carlitos! Mientras escribo, me estoy comiendo unos gnoquis al pesto de El Sembrador, en el país del delivery, sí, sí, sí…. :)Me imagino que estando tan próximos a Italia no les falta albahaca ni ajo. Como música de fondo, los fanáticos de siempre gritando los goles de vaya a saber que puto partido. Esto, efectivamente, no es el primer mundo. Un beso, mami.