Hablemos de música eslovena, ¿sí?
Primero que nada, definiciones. Lo que hoy en día se considera como “música folklórica eslovena”, es en realidad una amalgama de estilos regionales, que hace sólo 50 años fue compilada y arreglada al gusto alemán por un señor llamado Slavko Avsenik. Fue tan pero tan popular, que lo que hoy se entiende mundialmente como música “bávara” o de “tomamos-cerveza-comemos-salchichas-y-tocamos-acordeón”, es en realidad el fruto de un producto for export esloveno. ¿A que usted no lo sabía?
Bueno, continuemos. Esta música, conocida aquí como narodno-zabavna glasba [música nacional de entretenimiento] suena muy germánica, repleta de acordeones, dúos de trompeta y clarinete, guitarras rítmicas, contrabajos con trastes, tubas y cantantes vestidos “tradicionalmente” (lógico, la vestimenta también es una amalgama de regiones… pero eso es otro tema).
[ya que estamos, está bueno tener una etnóloga en casa, ¿no?
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Pero bueno, otro día hablaremos de la narodno-zabavna, el tema de hoy es el Turbo Folk. Este género, que no es otra cosa que un pop-folk de origen serbio, fusiona estética pop con melodías de origen folklórico. Piensen en Luciano Pereyra, Thalía o los primeros trabajos de Beck …pero con acordeón! (lo sé, más de uno me va a querer matar por poner a estas tres personas en una misma oración… me hago cargo!). Decíamos, este Turbo Folk también tiene su variante eslovena, encabezado por solistas como Natalija Verboten o el grupo Atomik Harmonik.
Natalija, a quien vemos a la derecha, no sólo es famosa por su voz, sino claro está, por sus atributos femeninos (los dos). Todos los domingos conduce un programa llamado “Pri Jožovcu z Natalijo” (”En Jožovec con Natalija”), que no es otra cosa que la versión eslovena del “Argentinísima”, la creación de Julio Mahárbiz (nota para los no-argentos: este señor es un personaje nefastísimo de la “cultura” argentina, que está enquistado en los medios de comunicación desde hace más de 30 años, y su criatura pasó por absolutamente todos los medios de comunicación, incluyendo el disco). La fórmula es la misma: los grupos pasan uno tras otro, haciendo riguroso playback, ejecutando para una audiencia compuesta por señores y señoras que comen y beben sentados en bonitas mesas, y que luego, con el ánimo ya calentado por el vinito, salen a bailar las polkas y los valčki (valsecitos). Realmente es INCREIBLE el espectáculo, que bordea en lo surrealista. Espero poder grabar algunos episodios, vale la pena.
Atomik Harmonik es, sin lugar a dudas, la banda de moda: tan sólo prender la tele y encontrarás en cualquier canal sonando alguno de sus temas. Visualmente son como una especie de de Aqua pero con 2 chicas (Špela y Špelca, vaya innovación), un gordito que toca el acordeón, y un… espécimen que hace que canta. Musicalmente, imaginate polkas con bases tecno, melodías de acordeón ultrasimples, voces en armonía a dos partes, y letras “picantes” (generalmente sobre bomberos y/o dobles sentidos muy blandos), y tenés una imagen más o menos acertada del compuesto este. Lógicamente, hacé una simple búsqueda por MP3 en Internet y verás como suenan.
Aquí pongo algunas fotos que valen la pena…

Bueno, espero que les haya gustado el post. La música de acá da para mucho más, ya que personajes como Roberto Magnífico o la horda de “kantavtorji” (cantautores) merecen ser conocidos por el mundo entero… o al menos por ustedes