En Buenos Aires
Y sí, finalmente aquí estamos!
El domingo pasado comenzó la aventura. A eso de las 12:30 del mediodía, el capitán Heck nos pasó a buscar por Lokavec, quien nos haría de exclusivo chofer hasta nuestros aeropuertos de destino. Yo a Trieste (Ronchi del Legionario), Ksenija a Venecia (Marco Polo).
Desde ya les aviso, si alguna vez les toca ir a Ronchi, vayan con mucho tiempo, incluso cuando estén a 40 kilómetros (a vuelo de pájaro) de distancia. Nada está señalizado, la autopista puede estar cerrada (como nos tocó a nostros), y las formas de accesso son impensables… créanme que al final nos guiamos porque vimos un avión aterrizando cerca, ¡y lo seguimos con el auto! Según me contó Ksenija luego, llegar a Venecia fue mucho más fácil, si bien hizo una niebla de esas de Londres, en pleno siglo XIX y con Jack el Abrepanzas suelto.
Con Ksenija nos encontramos en Malpensa un tiempo antes de embarcar en el vuelo de Alitalia 682, con destino a Buenos Aires, estimado en llegar a las 7:30 del lunes 28/11. Luego de casi catorce horas de vuelo, sazonadas por un compañero de asiento típicamente argentino, Charlie y la fábrica de chocolate, Los Cuatro Fantásticos (otras películas no vi, eran incluso peores que esta última!), pesce o pollo, y todas las horas de sueño que un 767 te puede permitir.
[una de mis valijas, incidentalmente, nunca llegó. ¿Cuál? ¡La de los regalos! Recién hoy, 2 días más tarde, me llamaron de Alitaila diciendo que al final había llegado, y que la están enviando a casa]
Lo que voy sintiendo acá en Buenos Aires, al menos por ahora, son más que nada sentimientos:
- El CALOR bochornoso que sólo la Reina del Plata te puede brindar.
- Al juntarme nuevamente a ensayar con mis compañeros, se sintió como si el tiempo no hubiera pasado y yo simplemente hubiera estado muy ocupado en los últimos 10 meses, en vez de haber estado viviendo a 12000 km de distancia.
- Buenos Aires es muy ruidosa y demasiado llena de gente. Caminar por Corrientes a la noche fue algo bastante novedoso.
- Las medialunas de grasa (”saladas” para los rioplatenses, marplatenses, rosarigasinos, etc) no tienen competencia. Menos aún los churros rellenos con dulce de leche bañados con chocolate, con 35 grados de temperatura y 60% de humedad.
- No parece tanto tiempo el que pasó(*).
Ah, en otro orden de cosas, mi padre me regaló su “vieja” cámara de fotos, con la condición de que yo le dé la mía a mi madre, así que tengo cámara nueva señores. Una Olympus stylus 300 creo que es. Es perfecta para lo que necesito, así que fantástico.
Bueno, el ritmo de los posts decaerá, porque estoy menos tiempo detrás de la computadora, pero la deformación profesional sigue presente (léase: camino por Buenos Aires y veo posts por todos lados). En fin, abrazo desde aquí/allí/dondesea.
(*) : oración que puede ser actualizada cuando me reencuentre con más de mis amigos, conocidos, contactos, etc.
Escrito el 30 de November de 2005 y archivado en Uncategorized.
Etiquetas: Argentina • Cotidianeidad • Crónica • Viajes y excursiones.





