El otoño en Eslovenia
Desde hace una semana estamos “oficialmente” en otoño. Ya tenemos días con 0 grados, y desempolvamos las bufandas, las camperas, los guantes. Aún no tenemos nieve, pero es cuestión de tiempo.
A pesar de todo esto, lo que más me impresiona es la falta de luz. A las 4 de la tarde el sol empieza a flaquear, y a las 16:30 ya hay poca luz. Quince minutos más tarde, ya es de noche.
Lo que me sorprende es que la falta de luz -claramente no algo exclusivo a Eslovenia- tiene un efecto notable en la gente. Los días terminan antes, muchos negocios cierran sus puertas, y demás: por ejemplo, la municipalidad nos sacó los bancos de la placita que tenemos en frente de la oficina (adiós a almorzar afuera), y desaparecieron también los cosos para apoyar la bici en el antedicho lugar.
Como conté la primavera anterior, no dejo de sorprenderme ante cómo la sociedad eslovena se ve afectada e influenciada por el cambio de las estaciones. Para un porteño “normal” esto sería algo reprochable, pero luego de casi 10 meses acá, debo reconocer que es muy agradable
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Escrito el 19 de November de 2005 y archivado en Mi vida en Eslovenia.
Etiquetas: Cotidianeidad • Diferencias entre Argentina y Eslovenia • Otoño.






Debe ser porque allá tiene estaciones bien definidas, porque por aquí si nos vestimos por el calendario, estamos fritos.
Ahora parece haberse estabilizado el verano (que todavía no empezó), pero no es agobiante. Corre aire fresco y la noche de ayer fue ESPECTACULAR, ideal para escucharlo a Sachdev. Un viejito ágil como un junco y ¿un poquito dictador en las indicaciones al tablista? Me comentó Rasicananda que el flautista quería privilegiar el canto del saga, por lo que el tabla solo acompañó suavemente.
El viejo debería pesar más para poder decir: “Vale lo que pesa”. Un concierto que me emocionó hasta las lágrimas: ¿CÓMO CUERNOS SE LE SACA TANTOS SONIDOS DIFERENTES A UNA CAÑA DE BAMBÚ?!
Todos te esperan y me trataron muy bien, como siempre.
Me alegra mucho que hayas podido asistir al concierto del Pandit GS Sachdev. Por lo que me contó Rasikananda, los ensayos fueron poco menos que un sueño cumplido.
Para los que no saben de quién hablamos, GS Sachdev es uno de los más grandes maestros vivos de Bansuri, la flauta de bambú nativa de la India, sagrada por ser el instrumento asociado a Krishna, la octava encarnación del Señor Vishnu en la Tierra.
Este señor tocó con todo el mundo, durante más de 40 años ya, y además cuenta con una personalidad super humilde, abierta y generosa. Un verdadero lujo haber podido tenerlo en Buenos Aires, sin dudas.
Ma: sobre cómo se hace para sacarle tantos sonidos a un pedazo de bambú, pensá que estamos hablando de una ciencia desarrollada por fácilmente más de 5000 años. La música académica occidental cuenta con un décimo de ese lapso, así que ya ves
No hay dudas, a los occidentales nos falta muuuuuuuuuuucho por aprender del Oriente.