Ahora resulta que soy popular???

Sí, loco, soy re-popular, vistesssss.

Al menos eso parece, por lo que se ve en la página principal de Bloggers Argentina.

He aquí la captura de pantalla (click para agrandar)

bloggersargentina-most-popular.GIF

¡Soy popular! ¡Qué emoción!

Roma, ciudad abierta. Ljubljana, ciudad honesta

De acuerdo a un experimento realizado por las mentes supremas del Reader’s Digest (lo cual ya dice mucho), se midió la “honestidad” de los habitantes de una cantidad de ciudades, y se armó una lista de posiciones.

El experimento consistió en dejar 30 teléfonos celulares en cada ciudad, aparentemente olvidados, y medir qué porcentaje de ellos eran devueltos. Como indica Clarín, Buenos Aires quedó “a la cola”. Y como bien me indicaron dos lectores del blog (gracias Patricia, gracias Damián!), Ljubljana quedó en el absoluto número uno.

Como indica la nota de Clarín, el ranking no se condice con la situación económica, sino con los valores. Y como dice Michael en su comentario, tampoco se condice con el coeficiente de amabilidad de los habitantes (!).

En mi humilde opinión, yo experimenté el comportamiento lublianense en carne propia, hace más de dos años ya, cuando perdí mi portadocumentos completo -incluyendo pasaporte, tarjetas y todo lo demás-, el cual me me fue devuelto intacto.

¿Qué opinan?

Links
- La nota original, en inglés.
- La lista completa de ciudades, y la cantidad de celulares devueltos (formato PDF), también en inglés.

Crónica de un casamiento anunciado

Cosas que pasan.

Me di cuenta que no había escrito una reseña más o menos exhaustiva de cómo fue el casamiento, a pesar de que ya estamos a más de dos meses del evento, y planeando la segunda fiesta, esta vez en Argentina.

Aquí va entonces, reelaborado de un mail privado que le mandé a mi familia y amigos:


Ansina é nomá. Después de casi 5 años, el sábado 19 de mayo finalmente Ksenija aceptó a mis veladas insinuaciones y me dio el sí. O a decir verdad, el ja.

Aquel sábado empezó temprano, en Lokavec, decorando la casa con moños y globos, preparando la picada (jamón crudo, pepinillos, queso, cebollitas… nada raro), las ensaladas (arroz con mayonesa, de fideos, etc) y distribuyendo las masas y masitas que habían sido preparadas desde hacía unos días ya.

A las 14 empezó a llegar la gente, para “la previa”: nos juntaríamos todos los de la zona, para decir hola y empezar a comer algo. Ksenija y yo aparecimos (ya vestidos, claro) a eso de las 14:15, y más de uno nos preguntó por “el significado” de nuestro atuendo ;-) A eso de las 14:45 empezó la bajada a Ajdovscina, donde nos esperaría el ómnibus alquilado para la ocasión. En otras palabras, toda la MONTAÑA de comida que se sirvió (y el café, el vino, y el jugo) fue sólo para esos 45 minutos. Sobró bocha de comida =)

El viaje hacia la cascada transcurrió sin incidentes, y duró unas buenas 3 horas. En el medio del viaje, eso sí, paramos para distribuir entre los pasajeros vino y jugo (no, el conductor no tomó vino). Ah, casi me olvidaba: también unos amigos colgaron de un puente en la ruta un cartel que decía “CARLITOS Y KSENIJA, LOS QUEREMOS!”, del que oportunamente nos avisaron y el que pudimos fotografiar.

Ahora sí, en la cascada, tipo 6 de la tarde, ya nos esperaba todo el mundo: los invitados que fueron por su cuenta, los jueces de paz, el DJ (quien además se encargó de la filmación de la ceremonia), y la comunidad a pleno de Sopota, el pueblito lindante con la cascada. Nuestra boda fue, para dicho pueblo, un no menor evento, ya que en ese lugar sólo se habían casado, con anterioridad, dos parejas, y siempre de la zona… así que imagínense: una novia de la otra punta del país, y un novio de la otra punta del planeta :-)

Todo el camino hacia la cascada lo decoradon con margaritas, la flor “oficial” de nuestra boda (porque los colores fueron el blanco y el dorado), y con cintas y moños blancos. Al fondo, en un claro del bosquecito, nos esperaban los jueces de paz, incluyendo los parlantes y los micrófonos inalámbricos (o sea, tampoco fue tan agreste la cosa), ya que el ruido de la cascada taparía cualquier discurso.

Y ya que hablamos de discursos… ¡qué lindas palabras que dijeron los oficiales de protocolo! De verdad, el discurso fue muy bonito, recalcando el valor tan especial de este bosque centenario y la cascada que lo dominaba todo. Poco más tarde nos hicieron al pregunta de rigor, e intercambiamos los anillos (que descansaban en un soporte especial hecho por Ksenija), y nos dimos un beso y un abrazo. Inmediatamente me pasaron el micrófono, y ahí fue cuando solicitamos a los presentes que hiciéramos unos momentos de silencio, para escuchar los sonidos a nuestro alrededor, y aprovecharlos para todos juntos desear(nos) lo que cada uno quisiera. Luego nos dirían que esta parte de la ceremonia sería la más conmovedora… y tanto mejor, cuando la decisión la tomamos con Ksenija tan sólo unos minutos antes de llegar al lugar!

Anyway, luego de esto comenzaron la rondas de felicitaciones (estrecho de manos, abrazos, besos), luego las fotos “oficiales” y, luego, finalmente, salimos hacia afuera, donde nos arrojaron margaritas a raudales! :-) Afuera, decía, nos esperaba la ronda de “aperitivos” coordinada por la posada KUM, que consistieron en champán (demisec, para los curiosos), jugos, y unos especiales pastelitos de nuez típicos para las bodas de la zona. Sacaron algunas fotos más, y luego nos fuimos en el mismo autobús para la posada, donde empezó la cena.

El salón nos esperaba todo decorado con los adornos que (nuevamente) Ksenija había preparado hace tiempo ya, y con Kristi Stassinopoulou sonando de fondo (una de mis artistas europeas favoritas, búsquenla en Google!) La cena -abundantísima, claro- fue arribando en tandas. Primero llegó la sopa, tanto de callllne como de hongos, ya que la opción vegetariana estuvo siempre presente en el menú. Luego vino el plato principal, oséase varias bandejas calientes por mesa, que tenían o bien “seis tipos de carne” o una selección de verduras asadas, cocidas, y fritas, sin olvidar el tofu y el queso. Una vez terminado esto, nos hicieron ir a bailar el primer baile, que fue al son tropical de “Rainy Night in Soho”, de The Pogues. Casi no nos equivocamos en la coreografía! ;-)

Luego la gente se fue plegando al baile, y mientras tanto los mozos seguían trayendo comida. Según la política del local, en una boda “siempre tiene que haber comida en la mesa”, y vaya si la respetaron! Además de lo que les conté, todas las mesas estuvieron sembradas de frutas frescas y secas, dulces de todo tipo, masitas, y la infaltable potica eslovena. Más tarde llegaron los gulabi jamun y las rasagullas que habíamos preparado unos días antes con Rasikananda, y en algún momento indeterminado de la noche, llegó el segundo plato, que fueron -nuevamente- fuentes de fiambres, quesos y similares. Como siempre, las cositas vegetarianas fueron siempre las más populares… al menos en nuestro lado de la mesa.

A la medianoche llegó la torta (un piso de crema y frutillas, y otro de chocolate), que cortamos a pedido del público. Al parecer querían que cada uno de nosotros le diera de comer la primera porción al otro, pero no nos pareció lindo, así que cortamos, sacaron fotos, no supimos qué hacer más, y dejamos a los mozos que hicieran lo suyo :-)

Hubo más baile, al son del increíble DJ Kolibri (sí muchachos, ¡colibrí!). Le puso toda la onda que pudo, pero así y todo logró mechar cosas como Julio Iglesias, Alejandro Sanz, Rafaella Carrá (Fiesta, qué fantásticafantásticastafiésta) y Dean Martin (That’s Amore). Los eslovenos, encantados. Los argentinos, contentos, pero un poco extrañados ante la selección musical… pero bueno, tampoco jugábamos de local, che… ;-)

A las 3 de la matina se volvió el autobús, que primero depositó a mis padres en nuestro departamento en Ljubljana, y luego siguió rumbo a Ajdovščina, donde dejó a todos los invitados, felices por volver sanos y salvos a casa y sin necesidad de cuidarse con la bebida ;-) Ksenija y yo pasamos la noche en la posada (dormimos), y al día siguiente nos fuimos en tren para Ljubljana, donde nos reunimos con nuestra familia.

En resumen, muchachos, todo fantástico… muy rico todo, un amor tu marido, muy linda la casa.


Eso, que de última quede para que Google lo indexe =)

PD: perdonen por la truchísima referencia a la novela de García Márquez. No se me ocurrió nada mejor.

Encontré finalmente un desodorante que funca!

Luego de años y años de buscar un desodorante que

  • no manche la ropa
  • proteja del olor a transpiración (soy muuuuuuuuuuuuuuy hincha con este tema, al igual que mi padre)
  • en lo posible, que no tenga ningún aroma artificial (porque “si tiene aroma, mancha”, me dijeron)
  • no sea antitranspirante
  • sea lo más natural posible

…finalmente lo encontré!

Es un desodorante que cumple todos estos puntos. Es a base de un cristal de roca abundante en Tailandia o algo así, y -claro está- vendido por una compañía americana. Se llama Crystal Body Deodorant, aquí tienen la página (en inglés) que contesta las preguntas más frecuentes. Funciona! Eaeaeaepp!

Nunca lo vi en Buenos Aires, pero quizás se encuentre!

PD: feliz cumpleaños, Alma Carmesí!!!!! 5 años, por Dios!

Wow, cómo pasa el tiempo!

Miren lo que escribía hace un año, en el post “Poroka“:

Entonces, queremos que la boda sea a cielo abierto, en un lugar con fuerte presencia de la naturaleza, donde se pueda celebrar la ceremonia (civil, claro), comer algo y pasar un lindo rato.

Un año ya de esto! Y un año más tarde, ya casados y con una hermosa boda detrás de nosotros, uno no puede hacer otra cosa que sentirse bien y agradecer, al ver cómo las cosas que uno desea van saliendo mejor de lo que uno jamás se esperaba.

Ja, y después dicen que la suerte o las casualidades existen! :-D

De luto: descanse en paz Roberto “El Negro” Fontanarrosa

Luego de luchar contra una enfermedad bastante misteriosa, falleció en su querida Rosario, el “Negro” Fontanarrosa.

Descanse en paz.

Para los que no lo conocen, les recomiendo la edición del diario Página 12 del viernes pasado.

El “terrible” calor Ljubljanense

Estos días en Ljubljana la temperatura ha subido marcadamente, llegando en varias oportunidades a los 35 grados. Como era de esperar, todos los ljubljanenses comenzaron a quejarse del “imposible calor”, de como “no se puede vivir sin aire acondicionado”, y cosas así.

Para alguien como yo, nacido en Buenos Aires, ciudad siempre pegajosa y abochornante en verano, la Ljubljana estival es maravillosa! ¿Por qué? Por lo siguiente

  • El tránsito disminuye mucho: todo el mundo está en “el mar” (la costa eslovena o croata), con sus playas de piedras y pasto y cipreses.
  • Hay muchísimo sol y luz.
  • Los grados centígrados son acompañados o bien por una baja humedad o por una alta presión. En otras palabras, el calor se siente, pero agradablemente. No te achata como en Buenos Aires, que no te deja respirar o pensar.
  • Andar en bici a la mañana hace que llegués a la oficina fresquito como una lechuga.
  • A la tardecita y a la noche, siempre hay alguna actividad en el centro de la ciudad: música, ferias, exposiciones, lo que sea.

Y al fin y al cabo, es verano, che, qué tanto! Y en verano se supone que haga calor, ¿no? En Ljubljana, para mí significa andar en ropa liviana, sudar, tomar mucha agua, ducharse las veces que sea necesario, y a otra cosa! Todo resuelto! :-)

Beethoven inesperado y por siempre Nusrat

Recién venimos de una salida inesperada. Habíamos prendido la tele y de casualidad vimos que TV3 estaba transmitiendo en vivo, en el marco de algo así como el “Festival Bíblico“, el tercer movimiento de la Novena Sinfonía de Ludwig Van. Me disponía a disfrutar el concierto cuando en ese momento la cámara abrió un poco, y advertimos que la transmisión era desde la Catedral de Ljubljana.

Y nosotros, claro está, vivimos a sólo 10 minutos a pie de la Catedral.

Se imaginarán. Nos vestimos en un tris, y logramos ver, esta vez en directo, el comienzo del 4to movimiento, sin olvidar, claro está, la Oda a la Alegría, que según me cuentan ahora es algo así como el “Himno a Europa” (!).

Fue un gran placer, tanto por la música, por la orquesta (que no logré agarrar cuál era, o su director, pero fue muy pero MUY buena), por el tener la posibilidad de presenciar el concierto tan fácilmente, y por la lindísima noche de verano que nos tocó, con casi 30 grados, pero fresca y límpida. ¡Puro placer! :-)

Así y todo, noto un cambio en mí. Tiempo atrás, Beethoven me emocionaba profundamente. Hoy, en cambio, ya no tanto; una orquesta de 90 músicos y un coro de 150 personas tiene una fuerza que, si bien indiscutible, no se compara con que mueve un concierto del grande, único e inigualable Nusrat Fateh Ali Khan.

En fin… aaaaaahhh, Ljubljana en verano :-)

Buenas noches!

La culpa la tiene EL OTRO, por Tato Bores

Dando vueltas por Internet encontré la copia de uno de los monólogos más recordados del inigualable Tato Bores. Reíte que hace bien, pebete de jamón y queso!


La culpa de todo la tiene el ministro de Economía, dijo uno. ¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor…! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el Ombligo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.

¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo Yankee.

That´s not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.

¡El Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de Hijo de put… que resultó ser El Otro…!


No sé de que año será este monólogo, pero yo recuerdo vívidamente haberlo visto por televisión, así que muy viejo no debería ser, pero considerando que Tato falleció hace más de 10 años, tampoco puede ser muy reciente. Pero actual, ¡seguro!

Sicko y una perlita

Seguro que todos han oído de la última peli de Michael Moore, Sicko (algo así como “Enferrrrrrmo!”). No la he visto personalmente, pero según lo que dice todo el mundo, es implacable con el sistema de salud de su país, los Estados Unidos de América.

Anyway, los blogs están prendidos fuego con la aparente controversia, y los Sith Lords de CNN, entre otras cosas, atacaron que Moore, en un segmento de la película, lleva a un contingente de americanos a atenderse en Cuba, donde obtienen mejores cuidados que en Estados Unidos, cuando según la Organización Mundial de la Salud EEUU se ubica en el puesto número 37 de los mejores sitemas de salud, y Cuba en el 39.

Más allá de todo esto, miren el número 38 :-)

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En mi experiencia personal, el sistema de salud de Eslovenia funciona, y bastante bien (por supuesto, siempre vendrán los que tuvieron experiencias negras, siempre los hay, pero no es el punto). El punto es que esta estadística parece desactualizada, tendenciosa, o ambas a la vez… O pensándolo bien, el sistema de salud de Estados Unidos no es taaaaaan malo como lo pintan, pero el pueblo estadounidense está muchísimo más enfermo que el cubano o el esloveno, y lógicamente el sistema no da abasto?

Da para pensar, ¿no?

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