Ksenija, mi mujer, ha escrito en su blog el siguiente post, que me parece que es interesante de copiar aquí, pero traducido a la lengua de Cervantes (o a lo que me salga, considerando que yo soy el traductor, je je).
Entonces, a partir de ahora, sigue Ksenija
Algo raro en el país de los argentinos, parte I: la limonada
De etre todas las bebidas que se pueden tomar en un bar o restaurante, la limonada y el jugo exprimido de naranja son las que más acostumbro pedir. Además, en todo el mundo la limonada debería ser preparada de igual forma: un limón exprimido más 300 cc de agua… ¿no es ninguna ciencia, no?
Hace unos días pedí una limonada en un bar Buenos Aires. Me trajeron un vaso alto [N. del T: "3 deci" en el original] y una pajita (sorbete). Al principio me sorprendi un poco al notar una extraña espumita en el vaso, pero me imaginé que se debería a alguna forma diferente de exprimir el jugo de limón. Tomo un sorbito… hm, no sabe a lo que estoy acostumbrada… Tomo un poco más, y me doy cuenta de lo lento que va la cosa. En general una limonada de 3 dl me la bajo casi de un sorbo, pero esta vez (a pesar de mi sed), la cosa no fluye por la garganta…
Le doy a probar a Carlitos, para que me ayude a terminarla…
Y al fin me termino de dar cuenta que la limonada, a pesar de todo, no se prepara igual en todo el mundo. ¡Aquí la prepararon con agua con gas!!! Puaj!
Sí, en Argentina la limonada se prepara con “soda”… La próxima mejor pediré un jugo exprimido de naranja. Las naranjas son naranjas en todo el mundo igual… ¿o no?
Aquí Carlitos de nuevo. Lo que agregaría al texto de Ksenija es lo que sugirió mi hermana, que presenció el “evento”. Aquí en Argentina no sería raro que pensaran que una limonada “sólo” preparada con agua no tendría mucho gusto, por lo que -quizás por culpa por el sobreprecio- quisieron “mejorarla” con un poco de gas.
Bueno, eso. Pensé que les gustaría un poco de lo que Ksenija está vivenciando aquí, por más mundano que parezca. Saludos para todos!