Dos mil ocho
…y casi sin darnos cuenta llegó este año 2008, que celebra los treinta años de mi nacimiento, los veintiuno desde que empecé a ir al Conservatorio Nacional de Música López Buchardo (en Buenos Aires), o los nueve desde que empecé a estudiar tabla con Rasikananda Das.
Este 31 de diciembre que pasó, fuimos a cenar con algunos familiares y amigos de familiares, en plan cena-y-después-vamos-a-ver-los-fuegos-artificiales. Fuimos unas diez personas más o menos. El promedio de edad, sin contarnos a Ksenija y yo, fue de 45 años.
No quisiera sonar desagradecido, ya que Nadja (a quien aprecio mucho) nos recibió muy cálidamente y nos preparó a Ksenija y a mí comida sin bicho… pero haciendo honor a la verdad, la experiencia tuvo sus altibajos.
Me explico.
No sé muy bien a causa de qué, pero desde chico siempre le di mucha importancia al cambio de año. Además, de un tiempo a esta parte me he vuelto más sensible a los símbolos y las realidades superiores que simbolizan. Entonces, hoy más que nunca siento que el cambio de calendario es una experiencia significativa y profunda (por ahí me estoy volviendo viejo y punto, je je).
Para no hacerla tan larga, en resumen les cuento que comimos, brindamos, estrechamos manos y deseamos buenos deseos, vimos los fuegos artificiales desde el balcón, y nos fuimos a casa. Me hubiera gustado cambiar la experiencia por una acogedora charla cerca del fuego con un rico tecito entre las manos, o por una buena sesión de bhajans, o por alguna actividad más significativa que comer y charlar sobre el clima, la burocracia eslovena y enfermedades (tres temas que surgieron realmente en la charla del 31). Pero bueno, como decía uno de mis mentores, “se hace lo que se puede, y lo que no se compra hecho”.
No la pasé mal, ojo, pero no me di cuenta antes que el programa elegido no iba a ser muy de mi interés. Lo sabré para el 2009!
¿Y ustedes?
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Escrito el 2 de Enero de 2008 y archivado en Reflexiones, opiniones e introspecciones.
Etiquetas: Año nuevo • Aniversarios y efemérides • Costumbres Eslovenas • Crónica.






No es que te estés volviendo viejo, es que si uno tiene una personalidad reflexiva, se va acentuando con los años
Tu imagen de un cambio de año ideal es también el mío, eso de compartir alguna bebida (té o cerveza bien fría según el hemisferio) y charlar tranquilos de los que nos interese. Pero estoy convencida de que ese deseo se puede cumplir cuando son pocos, se presta más y cuanto más “pocos”, más próximos.
ASí que este fin de 2007 lo pasé sola con mi gato, en casa. Si hubiera podido, hubiera querido estar con mis hijos, pero ellos estaban esa noche en otros lugares, y no quería participar de comilonas y conversaciones muchas veces intrascendentes. Tengo hijos y amigos maravillosos y si estuve sola fue una decisión unilateral que me hizo muy bien. Me preparé una cena rica y sana, un buen helado, vi a Barenmoin dirigiendo la 9° por cable, leí, hice manualidades…. todo bajo los sofocantes 38° que en mi casa no se sienten. Con 4 duchas y ventilador de techo se sobrevive, je, je….
Ese fue mi fin de año: realmente no estuve sola y me sentí muy bien. Y en mi caso SÍ QUE SON LOS AÑOS DE VIDA….
Ma: mencionás algo clave con el tema de las “conversaciones intrascendentes”. Como le decía a Ksenija el día siguiente, las conversaciones intrascendentes que uno yo podría tener en Argentina con mis familiares y amigos de muchos años, abrevarían de una experiencia compartida muy fuerte, por lo que la intrascendencia quedaría relegada a un segundo término.
Aquí en Eslovenia no tenemos la misma fuente de temas intrascendentes, por lo que uno no puede apagar el cerebro y reírse o acordarse de las anécdotas que nos ocurrían hace N años, como sí podría en Buenos Aires.
Mesplico?
Encuentro genial tu blog, me ha ayudado ha acercarme a la cultura eslovena que tanto me interesa ya que soy nieta de esloveno. Mi nombbres es Milenka Kisila y soy chilena. Estoy tratando de tramitar la ciudadania eslovena pero no se muy bien los pasos a seguir ni tampoco entiendo mucho ya que no hablo el idioma y mi abuelo fallecio. Te agradeceria que si me puedes ayudar en algo me escribas —BORRADO POR CARLITOS, para protegerte del correo indeseado— Gracias y sigue escribiendo