Impresiones del viaje con madre y esposa: Budapest
El 8 de marzo abordamos, mi madre, Ksenija y yo, el primer tren que nos llevaría hacia Budapest, la Reina del Danubio y primera de las “ciudades imperiales” que visitaríamos en los próximos 10 días.
Luego de encontrar el hotel y una vez despejados, fuimos a comer algo un centro comercial cercano, por la sencilla razón de que el restaurant del hotel estaba todo repleto, a causa de la celebración del Día Internacional de la Mujer, una fiesta que en todos los países ex-comunistas sigue teniendo una particular importancia. Comimos en un patio de comidas algunos platos de comida china, y ya la experiencia de hablar en inglés con una señora china con acento húngaro fue poco menos que surrealista.
Dejamos a mi madre que descansara en el hotel, y fuimos a ver las luces sobre el Danubio… o al menos eso quisimos. Budapest es una ciudad muy grande, por lo que las distancias no son siempre manejables a pie. Yo ya había visitado la ciudad antes, en aquel verano del 2002, y sólo porque estuve una semana completa me pude dar el lujo de caminar y caminar. Esta vuelta señores, no. Como bien dijo Ksenija en su blog, ya no estamos para los trotes mochilerísticos
Durante los dos días siguiente nos deleitamos cruzando los famosos puentes sobre el Danubio que conectan Buda y Pest, y vimos todas las cosas que “hay que ver”, como ser la Opera Estatal de Hungría, el Bastión de los Pescadores, la Iglesia de San Matías (el kralj Matjaž de la mitología eslovena), el Museo del Mazapán, la Gran Sinagoga, el increíble Parque de las Estatuas, la Plaza de los Héroes, etcétera etcétera.
Pero las cosas que nunca olvidaré de esta parte del viaje fueron:
- El frío en la espalda al entrar a la Iglesia de San Matías, incluso con el constante agitar de turistas de todo tipo. Una catedral de 1000 años de antigüedad, hecha en verdadero estilo gótico, sin las exageraciones renacentistas o barrocas que me enervan tanto, y que encima cuenta con una exhibición especial que incluye nada menos que la Sagrada Corona de Hungría (!!!!) Impagable.
- Ver a mi madre feliz diciendo cada dos por tres “cheee, eso es el Danubio“.
- Volver a realizar la peregrinación al Museo Memorial de Ferenc List -atendido en su totalidad por maestras de piano-, y conseguir, luego de como mínimo 10 años de búsqueda, los CDs de las transcripciones para piano de Liszt de las 9 Sinfonías de Ludwig van Beethoven. Mi madre, otra devota del Maestro, se emocionó.
Finalmente, esto no puede ser un post en mi blog si no hablo aunque sea un poquito sobre idiomas. Y el tema del idioma húngaro da para muuuuuuuucho. Este idioma, queridos lectores, es una COSA indescifrable. El que no sea una lengua indoeuropea no ayuda, claro está. Peor aún, los coquetos doctores de los filología moderna no tuvieron más opción que denominar a la familia a la que pertenece el idioma húngaro como “ugrofinesa“… que en buen cristiano es como decir “el grupo ese de lenguajes que te rompen el paladar a los que pertenecen los idiomas húngaro, finlandés y estonio”. O sea que no sentiende ná, vamos.
¿Quieren ejemplos?
¿me repite la pregunta?
¡más sorompó serás vos, che!
En fin, muy lindo Budapest. Vimos las cosas que habían que ver, comimos comida tradicional budapéstica (o sea, comida china y turca), y lo más importante, viajamos. Al viajar uno aprende de uno mismo muchísimo más que de la arquitectura o de la historia de los lugares que visita. De no haber venido mi madre por aquí, de seguro que no habríamos planeado este viaje Ksenija y yo solos, y nos habríamos perdido un par de “insights” bastante reveladores, así que albricias!
Después sigo, con las impresiones de Vienna y Praga, y de algunas cosas de esas que definen a una ciudad, a un país, y a un pueblo.
Buenas noches!
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Escrito el 25 de March de 2008 y archivado en Bitácoras de viaje y Reflexiones, opiniones e introspecciones.
Etiquetas: Ciudades Imperiales 2008 • Crónica • El idioma húngaro me da miedo • Europa • Fotos de Hungría.
Dos años atrás escribía Apuntes del CeBIT III: el subcontinente Indio.






Carlos, estuve en Budapest en setiembre del año pasado. Realmente es una ciudad alucinante. En cuanto al idioma, los propios hungaros dicen con una mezcla de desesperación y orgullo que ellos en finlandes no la ven ni cuadrada (esto es traducción libre, claro). La desesperación por el aislamiento linguistico, el orgullo porque son únicos! Entre las curiosidades, hay palabras que llevan dos y hasta tres acentos! Como dice el maestro Chico Buerque, en el libro “Budapest”: “… o húngaro é a única língua, como dizem as más línguas, que o Diabo respeita…”
Un abrazo desde Brasil
Ariel
este era el tipo de post que queríamos leer! no sabía que el húngaro estaba tan retecompli… me encantó eso del “sorompó”, suena como el “joroschó” de La Naranja Mecánica…. lindo nombre para gato, Sorompó, digo. Que querrá decir?
Muy buena sta entrada, muy gracioso la observación sobre el idioma, pero lo dirás por lo mucho que se entiende el esloveno!!! jaja
saludos
Fede: se lee “sorompó”, pero se pronuncia bastante diferente. Todas las palabras en húngaro, según me han dicho, se acentúan en la primera sílaba, y las tildes que ves (y otras más, como acotó Ariel, como diéresis y dobles acentos agudos) en realidad indican otras vocales. Entonces la acentuación es SO-rom-po, pero con la última ó como más abierta, vio…
Pilar: gracias, pero el Esloveno, tarde o temprano se termina entendiendo, más cuando lo cotejás con otros idiomas eslavos. Con el húngaro estás frito!
Che, que lindo, un post muy Carlitos! Todavía no conozco Budapest, es como que queda relativamente cerca y entonces no vas… que loco, no? Es como Rosario, siempre estuvo cerca, pero nunca fui.
Y yaquestá, felicitaciones por la internacionalización del blog!
Todas acentuadas en la primera sílaba? Eso le debe dar a esa lengua un ritmo muy particular, no? Y todas esas hordas de niños húngaros que no tienen que aprender lo que es una palabra grave, aguda o esdrújula!
Igual me quedo con Sorompó agudizado para nombre de mascota….
los diccionarios online que consulte dice que “sorompó” es algo así como barrera, cruce de barreras y tambien bar… que loco!
En la provincia argentina de La Rioja también tienden a acentuar la primera sílaba, te dicen por ejemplo “No se éngañe, esto es el désierto. Cuando alguien que muere se va al ínfierno, a la noche se vuelve a búscar una frázada.”
Dato curioso… Matías no es el nombre de la iglesia, y tampoco está dedicada a San Matías, el nombre correcto es Iglesia de Nuestra Señora, pero en mucho más conocida como Iglesia de Matías por el Rey Matias el Justo, que ordenó parte de su constucción http://en.wikipedia.org/wiki/Matthias_Church