Teniendo en cuenta mi larga e “indecente” relación con India y afiliados, no es sorpresa que me haya colgado a hablar largo rato con indios, paquistaníes y bangladeshis. Sí, tenía otras cosas que hacer, pero bueno, no se puede todo. Además, la cordialidad y simpatía de los indios siempre es un buenísimo antídoto contra la flema germana o la parquedad sinocoreanotaiwanesa, ¿no les parece?
He aquí algunos ejemplos de los visto en el pabellón de los indios y similares.
Las empresas indias tenían todo un subsector del pabellón. Stands como estos había, fácil, docenas. Infaltable, claro está, el peinado de los expositores.
Párrafo aparte merece esta compañía de Bangladesh, Dohatec. Por un buen rato estuve hablando con la señora Luna, chairman (or chairwoman, ¿no?) de la empresa, un poco sobre negocios y mucho sobre la cultura India, ya que Bangladesh la comparte ampliamente. Cuando intercambiamos tarjetas, inmediatamente fueron mis ojos hacia su apellido… y la señora me dijo “no intente pronunciarlo”. Ja, me dije yo, al leer y pronunciar correctamente Shamsuddoha. No es por hacerme el banana, pero luego de haber absorbido tantos discos del recordado Ustad Nusrat Fateh Ali Khan, la pronunciación no me es tan difícil ya (nota: miren el nombre del primer tema de este disco).
Qué sé yo, este tipo de cosas son las que me hacen sentir bien… como charlar sobre música de la India con la dueña de una empresa Bangladeshi de tecnología, en el medio del caos del CeBIT. ¿No les parece?


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Por supuesto que eso es lo que hace la diferencia cuando uno visita esas megaferias, o va a una manifestación, bah…. Son esos pequeños placeres íntimos los que, con los años, dan sentido a lo que uno vivió. Ay! parezco el viejo Vizcacha…. no quise sonar taaaaaaaaannnnn maestra jubilada