Resultados del Concurso de Miércoles III – Receta de Potica!

9 Noviembre 2005

Publicado en Concursos,Recetas

Como siempre, el ya aburrido y poco original Buró Unánime, Único y Unicista (BUUU) , en su condición de Jurado Único del Concurso de Marras, resuelve con respecto al Concurso de Miércoles III:

El ganador es el señor Fede, en honor a su certera combinación de imaginación, morfología y medio y medio. Vamo arriba la Celeste, bo!

Como somos todos amigos, aquí va la receta de la famosísima y supereslovena Orehova Potica, tradicionalmente horneada para Navidad y Pascua, pero válida en todo momento y todo lugar. Ojo que es una receta que lleva tiempo, pero lo vale… y con suerte te queda así de pulenta:

Potica de nueces (orehova potica), receta de la señora Miljeva

La Masa

  • Harina tipo 000, 200 g.
  • Harina leudante, 400 g.
  • Levadura de cerveza, 30 g.
  • Huevos enteros, 3.
  • Azúcar, 3 cdtas.
  • Leche tibia, aprox. 200 cc.
  • Sal, 1 cdta.
  • Ralladura de limón, cantidad necesaria (ja!)
  • Manteca, 100 g.

Tamizar las dos harinas. En una esquina poner la sal. Formá el kvasec mezclando la levadura con una cucharada de azúcar, otra de harina, y dos de leche tibia, agregando más leche si está duro. Dejar a temperatura ambiente, hasta que crezca un poco, pero no mucho, que se baja! Luego agregar a la harina, pero ¡¡¡OJO!!! no puede tocar la sal (oséase, ponéla en la otra esquina del bol).

De a poco agregá la leche tibia y la ralladura del limón, y formá una pelota. Pensá en tu político preferido y estrellá la masa contra la mesa unas 40 veces. Derretí la manteca, poné la masa en un bol, y juntá todo con la mano (un auténtico enchastre), hasta que se integre y adquiera un color bastante más amarillo. Contra la mesa arrojá la masa 50 veces más. Es importante no pasarse con el castigo másico, para que ésta no se “canse”.

Relleno (¡y qué relleno, señores!)

  • Vino tinto, 200 cc.
  • Azúcar, 250 g.
  • Nueces picadas (no molidas, eh), 500 g.
  • Galletitas escolares (Manón, Lincoln… ni muy saladas ni muy dulces) picadas, 100 g.
  • Azúcar con escencia de vainilla, 2 paquetitos (cada uno tiene 26 g). Si no conseguís, ¡improvisá!
  • Canela molida, 1 cdta.
  • Pasas de uva remojadas un tiempito en rhum, dos puñados.
  • Miel, 1 cda.
  • La mermelada que más te guste, 1 cda.
  • Chocolate en polvo, 1 cda.
  • Queso blanco (o crema agria, para los europeos), 3 cucharadas.
  • Café molido, la puntita de un cuchillo.

Herví el vino. Agregale el azúcar, y verté este power-vino sobre las nueces. Sumale todo lo demás (no olvidar el rhum donde remojaste las pasas), y tratá de no comértelo antes… creéme que este relleno es zar-pa-dí-si-mo.

Rellenando la potica de nueces

Volviendo a la masa, pisá todo con palo de amasar, hasta dejarla de un centímetro y medio de espesor. Desparramá el relleno caliente, como se ve aquí a la izquierda.

Enrollá hasta formar una salchicha gorda (tipo escherichia coli, pero llena de amor y no de bacterias), y ahí nomás mandála al molde de potica, previamente enmantecado y enpanralladizado.

Claro, lo más posible es que no tengas en tu casa un molde de potica, pero ¡a no desesperar! El molde es de barro, y tiene forma de flanera (ver al final el detalle). Si no lo tenés, non preocuparum largum vivirum, también podés acomodar la gorda lombriz en una fuente de horno (igualmente pretratada).

Calentar el horno a 175 ° (que no tengo la menor idea si es máximo, mediano o qué mediano-fuerte), y en la parte de abajo -la más cercana al fuego, si el horno es a gas-, poné un cacharrito con agua. Esto es para que el horno se humedezca y la potica no se seque mientras dure la cocción.

Dejar la potica por 15 minutos arriba del horno (no adentro, eh!), para que leve un poco, siempre a tempratura ambiente1 . Luego de los mencionados quince minutos, apuñalá varias veces a la pobre víctima con una aguja de coser o similar, para que “respire”.

Finalmente, ahora sí, después de tanto esoterismo, horneamos por 55 minutos. Un minuto antes de que esté, preparate un café dulce y bien aguado, que usarás INMEDIATAMENTE para pintar la superficie de nuestra querida potica, que ahora sí podremos dejarla cubierta con un lienzo, para que se enfríe en su propio molde. Si no se entendió, aquí lo ilustramos:

Rožica pintando la potica con café

Ahí lo tienen, el secreto mejor guardado de la cocina eslovena, derechito desde su lugar de origen, para usted. ¿Difícil? Sí, pero no imposible (se aceptan preguntas!). ¿Quién se anima con la receta?

ACTUALIZACIÓN DEL 22-02-2010: agregué el famoso dato de la manteca que faltaba, y limpié un poco el artículo.

  1. Rožica es fundamentalista al respecto: nada de abrir ventanas o puertas mientras se hace potica, OK? []

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