Imágenes de nuestra cocina, comedor y living

11 Diciembre 2009

Publicado en Mi vida en Eslovenia

Finalmente el comedor y la cocina de nuestro hogar van tomando color. Más precisamente color naranjete. Aquí tienen algunas fotos, para que no tengan que imaginar tanto (hagan click en las fotos para ampliar y ver mejor, que si no no se ve nada, che).

La primera foto es de la cocina, ya con mesa y seis sillas tapizadas en franela naranjeta. La mesa se extiende, y en ese caso podemos sentar cómodamente a ocho personas1. Las patas de la mesa, cabe aclarar, están suficientemente bien puestas para que no molesten a los comensales, y esto es algo que a mí jamás se me hubiera ocurrido priorizar, pero que Ksenija impuso como condición de compra sin equa non. Yo me sometí a su buen juicio, y salí ganando, porque supo tener razón, la señora esposa. El suelo está revestido con lajas de cerámica color… ¡naranjete, por supuesto!

La cocina-comedor, visto desde el living

La cocina-comedor, visto desde el living

Detrás vemos a la cocina, hecha en madera de abeto, y a la mesada, que al ser de madera de haya tratada con aceite de teca, crea a mi entender un lindo contraste. Sobre la mesada, claro está, se ubican los sospechosos de siempre: la máquina de hacer pan, Oskar The Best, la super tabla de cortar encima del anafe, y uno de los nuevos bidones de agua mineral.

En la siguiente foto vemos, en ángulo invertido, el living. Comparte el mismo espacio físico que la cocina-comedor, pero al estar 15 cm por sobre el nivel de la cocina, podemos decir que está ‘anímicamente’ en otro lugar. También los revestimientos son de madera, y no de cerámica. En la foto podemos ver el aire acondicionado, el sofá, el equipito de música (¡temporal!), y el sofisticadísimo artefacto de iluminación. Sobre la mesa, en primer plano, apreciamos una bandejita con frutas, un barral de IKEA que todavía no instalamos, y un mantel que ya me gustaría a mí reemplazar por otro menos feo. Hasta mi teléfono celular se ve, un antediluviano Nokia 6060.

El living, visto desde la mesa del comedor

El living, visto desde la mesa del comedor

Pasamos a la siguiente foto, también del living. Aquí se ubica en primer plano Su Majestad el sofá con su séquito de siete almohadones, que adquirimos a ciegas a través de Internet. Confiamos en los muchos años que Neckermann tiene en Eslovenia, y debo admitir que todo salió bien. Como al fin y al cabo esta es mi casa, encima del sofá descansa uno de mis instrumentos de percusión2. En el párrafo anterior les dije que el revestimiento del living era de madera. Bueno, en realidad no. El piso es “flotante”, lo que en otras palabras significa que no es madera, sino más bien un sintético muy finito que permite la libre circulación del calor proveniente de la losa radiante. Yo quería parquet, pero no se pudo.

El living, con vista al sofá y a la ventana

El living, con vista al sofá y a la ventana

Detrás de la ventana está el Valle del río Vipava, pero desde aquí no se ve. El segmento sin terminar debajo de la ventana será algún día un bonito banco hecho en madera, sobre el cual uno se podrá sentar a leer o a mirar el valle. El equipito de música está ahí para saciar la necesidad melómana de quien escribe estas líneas. Sin música, muchachos, nada funciona.

En la foto siguiente se ve mejor la puerta lateral de la casa, que es como una puerta de balcón, pero que da a un jardín y no a un balcón (estamos en la planta baja, por si no lo había dicho aún). Al fondo vemos la tele, que la usamos muy esporádicamente para ver algún DVD, una planta que nos regalaron, mi armonio de la India, y a mi querido Totoro. La idea es que en algún futuro haya en este living un piano verdadero, pero mirando hacia el sofá. Hoy en día con Totoro la cosa está muy bien también, che. Como decía mi abuelo, “¡lujos no!”.

El living, con vista a la puerta lateral y Totoro contra la pared

El living, con vista a la puerta lateral y Totoro contra la pared

Ahora, ¡la sorpresa! Su Majestad el sofá, brillando aquí en su más absoluto naranjetismo, se transforma en una superficie circular de 1,90 de lado, que puede acomodar a varias personas, para disfrutar de un concierto, ver tele, despachurrarse a leer, o lo que a cada uno le guste imaginar. Este sofá comparte la propiedad de todos los buenos sofás: te reclinás un ratito, y caés fulminado en seguida. Yo no sé cómo la gente padece insomnio, con tanto buen sofá dando vueltas por ahí.

Carlitos disfrutando el sofá

Carlitos disfrutando del sofá

Eso es todo por hoy, gente. ¿Qué les parece la casa? Déjenme sus opiniones, que para eso escribí eso durante un buen rato, che. Y claro, están todos invitados a tomarse unos mates o un tecito cuando estén por acá, siempre y cuando no me critiquen el color de los muebles, eh.

  1. Incluso diez, pero se tienen que querer mucho []
  2. Un bendir egipcio, para los curiosos []

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