Hace un tiempo una amiga profesora de inglés me invitó a visitar a sus alumnos de octavo y noveno grados con la idea de presentar a mi país, la República Argentina, en la escuela. Inicialmente el proyecto quedó medio archivado, pero luego, y a causa de razones que explicaré más tarde, reactivamos la cosa, y entonces la semana pasada tuvo lugar finalmente esta presentación.
A las 7 de la mañana me pasó a buscar entonces Ana, la profesora amiga, y a las 7:15 ya estábamos en la escuela. Me refiero más precisamente a la Escuela Primaria de Col1, pueblo de unos 1000 habitantes, situado arriba de las montañas que circundan el valle del río Vipava.
Muchas cosas me impresionarían de esta escuela, como lo confortable de las aulas, la sala de profesores con su impresionante ventanal por donde se colaba la imponente vista al valle, o los baños separados para niños, niñas, damas y caballeros; pero lo que nunca olvidaré será el sonido del timbre del recreo. Porque cuando uno dice “timbre de recreo”, ¿qué se imagina? Seguramente un disonante, artero, visceral, ponzoñoso rrrrrriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing, ¿verdad? Un timbre, al fin y al cabo usted me dirá, es un timbre y ya, ¿no?
… y, parecería que no en todos lados, buen hombre. El timbre del recreo de la Escuela Primaria de Col es una grabación de un piano que desgrana graciosos arpegios mayores descendentes.
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Cuando entré al aula, me recibieron los chicos de octavo grado con un sonoro aplauso, que me agarró un poco por sorpresa. Agradecí, y mientras me presentaban prendí el proyector, lo conecté a mi siempre fiel computadorita MSI Wind (la “chinita”, para los amigos), abrí el archivo OpenOffice2 y comenzó la función. La presentación fue en inglés —porque esto era una clase de inglés, no se olviden— y una vez roto el hielo los chicos se engancharon bien y rápido. Lo simpático fue que dos profesoras que estaban libres en ese momento también se colaron a ver “la función”. Yo, por supuesto, impertérrito. Un dandy, te diría.
Ahora bien, una de estas dos señoras adicionales resultó ser la profesora de inglés del sexto grado, y así sobre el pucho me preguntó muy respetuosamente si no me molestaría contar algo sobre la Argentina a sus chicos también… digamos como ahora-justito-ya-pero-ya-ya-ya después del recreo, ¿sí? Los arpegios descendentes del timbre habrán hecho su efecto, porque accedí graciosa y naturalmente. En resumen, estuve presentándoles durante tres horas la República Argentina a chicos de octavo, de sexto y de noveno grado, sin pausa y con prisa, y todo salió genial.
Les conté sobre el origen del nombre Argentina, algunas estadísticas interesantes, un poco sobre la diversidad geográfica del país, otro tanto sobre las cosas por las que somos famosos en el exterior —fútbol, tango, telenovelas, cine, literatura—, y un poco más sobre cómo somos los argentinos. Capítulos aparte merecieron el fútbol —mal que me pese—, la comida típica argentina (“Chicos, ¿les parece que ser vegetariano es fácil o difícil en Argentina?”), y curiosidades como la celebración de la Navidad en la playa. Incluso llegué a encajarles a las criaturitas una buena receta de dulce de leche argentino, que quizás algún alma aventurera se anime a preparar en casa. Terminé, a pedido de Ana, con un glosario de palabras clave en castellano, inglés y esloveno, y con una lista de preguntas que los alumnos deberían contestar en grupo la clase siguiente.
Al finalizar la clase, una muy sonrojada niña me agradeció formalmente —me dio la mano— y me entregó unos regalitos para que no me olvidara de “cuando estuve en la escuela de Col”. Tengo la sensación de que la chica debió haber ensayado un par de veces, y reflexionando, creo que se nota el paso de los años en que este simple gesto me llenó de ternura, y no de cinismo como años atrás.
Ahora sí, en lo personal el mejor momento fue cuando una de las profesoras me reveló en confianza que justo esos dos pibes de noveno grado que más participaron de la presentación, esos dos que estaban en la primera fila, eran justo justo los que siempre arman quilombo en clase y no hay forma de hacerlos laburar. Invoqué silenciosamente al espíritu de Gustavo “El Conde” Gagna3 y agradecí en voz alta a los genes docentes que heredé de mi madre, que sin duda se activaron esa mañana. Por supuesto que también ayudó al éxito de la presentación el recordar cómo era yo mismo a la simpatiquísima edad de 14 años. En honor a la verdad, muchachos, bien insoportable debí haber sido como alumno.
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Luego de las tres clases, a eso de las 10 de la mañana, seguí a mi anfitriona a la sala de profesores, donde fue amistosamente acribillado a preguntas de todo tipo y factor. Hablé con el director, con profesores de grado, ¡hasta con el portero! A eso de las 11:30 emprendimos la retirada, y llegué a casa una media hora después.
En otro momento les contaré el por qué del súbito interés en la presentación de Argentina en una escuela de un minúsculo pueblo de montaña. Créanme, así y todo, que forma parte de un plan maestro (cha chán cha chááááááááááááááán!)
- que se pronuncia tsou, y si no se los digo, ¡mucha suerte en adivinar la pronunciación! [↩]
- No uso PowerPoint ni otras cacas de Microsoft. [↩]
- Excelso profesor de biología de mi escuela secundaria, el Mariano Acosta. [↩]
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Muy divertido el blog, se podria decir que mi caso es al reves pero no del todo. Formo parte de la gran colectividad de esloveno en Argentina (obviamente soy argentina, porque naci aca). Bailo en un grupo folclorico con el cual en julio pasado estuvimos de gira alla, tambien tenemos blog: http://www.folklorapristava.wordpress.com!
Hola teacher Carlos!!!!Qué interesantes los comentarios que hacés sobre la escuela que visitaste!!!!Debe de haber sido una experiencia genuina y muy valiosa!!!! Vendrán seguramente otros comentarios mas desarrollados….Pero sentirse docente aunque sea por un día es algo muy dificil de olvidar… Lo que me impactó mucho fue el TIMBRE!!!!En vez de RINNNNNGGGGG será:do re mi….sol la si!!!!Chau y besos
Carlitos MAESTRO!!!!!Si descubriste el placer de transmitir conocimientos y atrapar con tu método la atención de los chicos mas inquietos, SOS UN MAESTRO!!!!Claro que los genes de mamá Beti te ayudaron!!!Creo que nunca olvidarás la experiencia, tal vez se convierta en hábito, la música que llama a descanso o recreo sonará en tus oídos al igual que la música de las preguntas que recibiste.Qué placer es sentir , que al describir tu país de orígen, sus costumbres y su gente, te convertiste en embajador!!!! Como decían mis maestras ….”Continúa así”!!!
PRECIOSO POST Y MARAVILLOSA EXPERIENCIA Precioso, porque está escrito como los dioses. Maravillosa experiencia, porque para ENSEÑAR ES IMPRESCINDIBLE APRENDER, que cuando chico sintetizábamos como “aprender para enseñar”
Por lo demas, creo que en el post: 1) faltan fotos de los chicos, de los maestros y la escuela 2) falta el arpegio, grabado in situ o reproducido mediante Totoro 3) incluir que algún gen de docencia, es posible que también lo hayas heredado de tu padre FELICITACIONES PORQUE ESTA EMPRENDIENDO LA MARAVILLOSA AVENTURA DE LA DOCENCIA
Gracias, pa!
Estoy esperando las fotos de los chicos y de los maestros. En cuanto a la escuela, en el link a la misma se pueden ver bastantes. El arpegio… ¡imaginateló!
Y en cuanto a tu parte en la herencia genética, no hay duda que sabés enseñar. Tu estilo es muy diferente al de mi madre, y creo que me tiro más para el lado de ella (sin ofender, claro). Nadie me enseñó física o eléctrica como vos, y no debido a tal o cual detalle del Movimiento Rectilíneo Uniformemente Variado, justamente
Ahora tengo que apuntalar tanto éxito, y procurar que la cosa continúe.
Las escuelas eslovenas son espectaculares. Mi hija asiste a la Osnovna Šola (primaria) en Škofljica, z tambièn tienen el “timbre” con arpegios. Todo en dicho colegio es IMPRESIONANTE – el edificio es enorme, el equipamiento es de primera, el comedor un lujo, la limpieza es puntillosa y sistemàtica, el mantenimiento, impecable. Y es estatal, gratuito y universal – TODOS los chicos asisten. Y los docentes son de lo mejor, realmente se preocupan por hacer su trabajo – y NUNCA estàn de huelga!
Sí, para los que fuimos a la escuela en Argentina, nos choca que la escolaridad aquí en Eslovenia sea tan parecida a la perfección, pero que a su vez los eslovenos se quejen tan seguido de la misma! Mi cuñada es maestra de grado, y no sabés las cosas que nos cuenta de los padres. Quiero decir que los padres siempre encuentran alguna cosa para quejarse, para no estar de acuerdo, para armar quilombo… En fin
Carlos, Finalmente el relato de tu día de docencia! Qué buena experiencia! Como siempre, narrativa impecable y sobre todo entretenida. Me alegro mucho que todo haya salido bien y espero impaciente la explicación de tu plan maestro…. muajajaja!!!
El plan maestro no es otra cosa que dominar al mundo. Estoy esperando que Pinky salga de la cárcel, nomás.
Como lo diche Marcos Gaser las escuelas primarias en Eslovenia son muy buenas Yo publico en mi blog una de ellas, que no esta muy lejos de Col. http://miketareas.blogspot.com/2009/10/puertas-abiertasescuela-primaria-tabor.html
Gracias por el link, Mihael! Y felicitaciones por tu castellano, cada vez está mejor!
Un agrado saber que estas entregando tu conociminto y la cultura de tu tierra a la tierra que te recibio y entrego tantas maravillas, entreellas a tu linda y tierna esposa.
Acá la educación pública es una vergüenza. Paros y mas paros. Baños asquerosos, aulas desdeñadas por los mismos alumnos que no respetan nada, excepto un reducido número de ellos,los más estimulados y amados por sus padres y /o familia. Hace pocos dias escuche por tv que en el ranking internacional la educacion chilena estaba por el número 200 y tantos creo que 270, incluyendo la privada. Te podras imaginar que profesionales (si logran acceder a la enseñanza superior) saldrán con esabase tan escuálida.
Un aplauso para ti y para el estado y gobierno sloveno, que no solo invierte en sus niños sino que invierte en toda su gente,dándoles una vida digna y bella. Ojala tus planes te resulten tal y como los has consevido.
Un 7 (nota máxima chilena), o un 10 para tu proyecto y tu aporte cultural. Un abrazo, Yana