El viernes pasado, el 3 de marzo, cumplí 28 años. Como luego del trabajo me fui derecho para Lokavec, no tuve tiempo de sentarme a contarles cómo fue todo. Y la verdad, es que fue muy muy bien. Sin más, paso a detallar.
Mis compañeros de trabajo me felicitaron formalmente, como es tradición aquí, estrechando la mano y deseando buenos deseos (los típicos: todo lo mejor, que se cumpla todo lo que deseás, salud, dinero, amor, etc). Dependiendo de cada uno, además de esto te pueden dan tres besos en la mejilla: primero la izquierda, luego la derecha y luego la izquierda (exactamente como en Turquía, vaya uno a saber por qué).
Anyway, yo encuentro la situación bastante extraña. Eslovenia es un país donde no se demuestra mucho el cariño físicamente -a menos, claro, que corra el alcohol-, por lo que el contacto físico se limita, en general, a un apretón de manos cuando uno conoce por primera vez a una persona, sea ésta hombre o mujer, para Año Nuevo, y durante los cumpleaños. Claro, el tema está en que las felicitaciones de marras suelen ser muy serias, profundas y bien intencionadas… que viniendo de gente que quizás no conocés más allá del ámbito laboral… es un poco raro.
Pero no me malentiendan, la creo una sana costumbre, ya que el cumpleaños es un día especial, al fin y al cabo… lo único raro es que dicho contacto se interrumpe hasta el próximo cumpleaños o el 31 de diciembre
En fin, nosotros los argentinos tenemos eso del beso diario para el saludo, y si bien me parece también muy bien, entiendo por qué puede chocar a la gente.
Pero bueno, basta de filosofía.
La gente de la empresa, tonz, me regaló un lindo jarro grandote para mi té -de psicodélico diseño-, y el libro de cocina El Wok Vegetariano, elección obviamente dirigida por Ksenija. Ahora tengo un montón de recetas nuevas para probar en el wok, ¡iupi! Como nota de color les cuento que apenas abrí el libro empecé a leer, y sólo luego de unos segundos me di cuenta de que ¡el libro estaba en esloveno! Encima de todo eso, me cambiaron mi monitor de trabajo (un LG LCD de 17″) por uno nuevo, lo cual mes permite confirmarles que las dos pulgadas extra hacen la experiencia labral mucho más… erm… GRANDE.
Resumiendo, el botín no fue poco, ¿no? Pero antes que me olvide, todo esto fue arropado en otra tradición, que es la escritura de tarjetas de felicitación (como de Navidad, bah) pertinentes. Así que ahora tengo una bonita tarjeta para pegar en la pared (junto con las postales de Istanbul, Star Wars, fotos de la familia y demases).
Como esto se está haciendo un poquitín largo, dejo el resto para la segunda parte, que empiezo a escribir ahora mismo.
Hastaluogo!
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¡Qué grande lo de leer naturalmente en esloveno! Además del cariño de todos, me parece lo más positivo del post, ya que algo nos está diciendo de tu capacidad de adaptación, ¿o no?