Usando (o casi) bicarbonato de sodio como champú, 10 meses después

16 Septiembre 2009

Publicado en Mi vida en Eslovenia

¡Atención! Este post es una continuación al anterior Usando bicarbonato de sodio como champú.

Luego de 10 meses de usar sólamente bicarbonato de sodio diluido en agua caliente como champú, les puedo contar más sobre los resultados obtenidos.

Me parece correcto avisarles, sin embargo, que esta investigación fue realizada sólamente en mi persona, por lo que los resultados se aplicacan sólo a mí. Así y todo, les invito a hacer una prueba!

Primero un poco de información inicial. Desde que tengo uso de razón, siempre tuve cabellos grasos. Durante mi vida en Buenos Aires -ciudad de clima húmedo todo el año- tenía que lavarme el pelo todos los días, o como máximo día por medio. Siempre usé champú, y durante la época en que tenía pelo más largo, también acondicionador (sí, yo también fui adolescente en los años 90, ¿y qué?). Durante las vacaciones algunas vez fuimos al mar o a las montañas, donde el clima es notablemente más seco, y recuerdo que el pelo “duraba” más tiempo limpio. Cuando llegué a Eslovenia no me desprendí de mis hábitos argentinos, y religiosamente continué lavándome el pelo todos los días.

A fines del 2008, cuando empezó el proceso de usar bicarbonato de sodio como champú, la verdad que no noté grandes cambios. El preparado reaccionó haciendo espuma con el cabello mojado, casi igual que con el “Head & Shoulders”, por lo que la transición inicial fue rápida y sencilla. Podría decirse que hasta divertida :-)

El nivel de caspa, que a veces subía y a veces bajaba, quedó en un nivel manejable. En otras palabras, sigo teniendo caspa, pero confío en que vamos a mejorar eso también. Lo que sí, muy notablemente desaparecieron un par de sospechosos zarpullidos que me habían sido diagnosticados como “a causa del estrés”. Les aseguro, lectores, que mis niveles de estrés siguen bien en alto, o al menos, no han bajado tanto como para hacer desaparecer a un zarpullido.

A medida que pasó el tiempo fuimos probando otras tipos de bicarbonato -para evaluar la eficacia más objetivamente- desde el que se compra al peso en la farmacia hasta varias marcas eslovenas, italianas y croatas que se adquieren en los supermercados.. El resultado -cabellos limpios- fue siempre el mismo, pero la reacción inicial espumante se fue perdiendo con el tiempo. Primero lo atribuí al cambio de proveedor, pero luego confirmé que la espuma, con el tiempo, fue desapareciendo nomás.

Hará unos cinco meses atrás me di cuenta que el pelo me estaba quedando “duro” luego del lavado, por lo que bajé la dosis de bicarbonato a la mitad (de una cucharada sopera a una de té), y los cabellos volvieron a quedar bien, limpios, pero sin el look Sid Vicious que no me gustaba demasiado ;-)

Un par de meses después tuve que reducir la dosis a la mitad una vez más. En una taza de 200cc de agua caliente, entonces, comencé a diluir únicamente media cucharadita de té. ¡Pavada de ahorro, un 75%, ¿no les parece?!

La semana pasada tuvimos un nuevo hito en la historia del bicarbonato como champú (ya parece una telenovela, esto). Mis cabellos, que recordemos siempre habían sido “naturalmente” grasos, resistieron perfectamente todo el calor estival de Ljubljana, sumado a mi afición por la comida picante (que te hace sudar bastante, en especial por el cuero cabelludo). Casi sin pensarlo empecé a lavarme el pelo más espaciadamente, digamos dos veces a la semana, porque a la hora de la ducha diaria, la verdad es que no era siempre necesario lavarme la cabeza. Si el pelo está bien, sano y limpio ¿por qué lavarlo, no? Como dicen los gringos, if it’s not broken, why fix it?

¿Podemos pensar, entonces, que la reacción de hacer espuma al contacto con los cabellos mojados fue algo “artificial”, que con el tiempo se fue balanceando por si sólo? ¿Una cuestión de pH, digamos? ¿Y que a medida que pasó el tiempo, la espuma desapareció y la necesidad del bicarbonato como elemento limpiador fue cada vez menor?

No tengo las respuestas a estas preguntas, pero sé que hoy, a mediados de septiembre de 2009, y con diez meses a cuestas de usar únicamente bicarbonato de sodio como champú, he decidido jubilar de a poco al producto. Mi lógica me dice que, si ya casi me lavo el pelo con nada más que agua caliente, pues sigamos en esa dirección, canejo!

Quién te dice un día si Dios quiere usaré nada más que agua caliente y “masaje capilar” (el frota que te frota con los dedos, vio) como champú. Para mí sería fantástico, ya que representaría un gran paso hacia una vida más simple, sin sacrificar confort en el proceso.

¡Los tendré informados!

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