Como les conté brevemente el otro día, mi disco rígido externo estaba pidiendo pista desde hace tiempo, no quería más el pobre. Luego de la pifia de la interfaz SATA, finalmente ayer (¡semanas pasaron!) logré que mi máquina de escritorio lo “viera”.
Tuve que destriparlo completamente, a fuerza de destornillador y mala leche, pero salió andando. Gratis no me salió, ya que perdí 35GB de datos, que si bien es mucho, no es nada irrecuperable: mi colección de música obsesivamente clasificada sobrevivió la catástrofe
En fin, confirmo lo que se dice por ahí de los discos Deskstar de HITACHI: no los compren ni por asomo, que son una verdadera DEATHSTAR! (incluso se organizó en Gizmodo un concurso de remixes en base a los sonidos de los discos HITACHI al momento de su muerte).
Adiós ADAB y tus ruidosos 250GB, bienvenido MUSTAFA y tus silenciosos y rapiditos 320.
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