Locuras fronterizas

17 Febrero 2006

Publicado en Otras cosas

La ciudad de Gorizia está dividida en dos desde el año 1948. Históricamente pertenecía a Eslovenia (Yugoslavia, Imperio Austro-Húngaro, etc), pero luego de uno de esos pactos post-guerra tan simpáticos, los británicos básicamente les cedieron a los italianos todo el territorio esloveno que quisieran ocupar (nota: traté de entenderlo y no pude, si alguien me lo explica, agradecido estaré). Entonces, de un plumazo pasaron a Italia ciudades como Trieste (nombre original: Trst) o la ciudad que nos ocupa hoy, Gorizia (Gorica).

Continuando con nuestra historia, los italianos avanzaron sobre Gorica… pero con tal tino que no la tomaron completamente. Dejaron la estación de trenes de carga y algunas casas del otro lado, quizás porque no carecer de valor estratégico o simplemente para herir un poquito a los vecinos… dividiendo familias en dos, o dejando a algunos granjeros con la casa de un lado y las tierras del otro.

Lógicamente encolerizados (Gorica siempre había sido una ciudad-foco importante de la región), el gobierno esloveno -en ese entonces yugoslavo- decidió construir “una Nueva Gorica, más grande y mejor, para que brille e ilumine a los compatriotas exiliados…” (imagínense ustedes cómo terminaba el discurso nacionalista, para el caso es lo mismo). Así, en medio de estas circunstancias tan lúgubres, en 1952 se fundó Nova Gorica, nombre que conserva hasta el día de hoy.

Y hasta el día de hoy también se ven cosas así:

La frontera entre Eslovenia e Italia

A la izquierda de la verjita izquierda, Italia. A la derecha de la verja derecha, y adornada con los colores patrios, se encuentra Eslovenia. Pero sólo en los papeles, ya que la ruta que está en el medio, transitada por autos y bicicletas diariamente, se encuentra justo entre ambos puestos de frontera. Al caminar por aquí, uno estaría, al menos teóricamente, en la famosa “tierra de nadie”… al menos hasta que finalmente cruces al otro lado.

Por cierto y como suele suceder en Europa, las diferencias políticas son impunemente ignoradas por el paisaje reinante: todo es verde, la cadena arbolada continúa ininterrumpida… ¡y hasta me atrevería a asegurar que sopla el mismo viento! Lo más bizarro, igual, queda para el final. Fíjense de nuevo en la foto de arriba… ¿ven sobre el lado italiano, al fondo, una casa con un auto color bordó estacionado? Ahora miren bien aquí:

Toto, creo que ya no estamos en Kansas...

La frontera, señoras y señores, DOBLA, dejando a la casa y al auto del lado esloveno… o en la tierra de nadie, o no sé qué ya exactamente (pagaría por saber la dirección postal de esta casa).

Imagínense el concepto. Estos vecinos están uno en un país y otro en otro, con su verja como frontera. Cuando tenían un problema porque uno de los perros se metía en la casa del otro, ¿era un incidente internacional? ¿Tendrían que hacer migraciones cuando se juntaban a la noche a jugar a las cartas? ¿Se llamarían por teléfono usando larga distancia? ¿Cambiaría el nombre de la calle? (el nombre del río vecino obviamente que cambia, de Soča a Isonzo).

Por supuesto, hoy en día con la EU somos todos “internacionales” y tenemos el Euro y la globalización y la aldea global y la mar en coche. Pero imagínense antes, hace unos buenos 30 años, con guerra fría y todo. Debió haber sido bien fuerte la cosa, ¿no?

PD1: no sirvo para editar imágenes, así que pido disculpas si duele mucho la edición. PD2: estas fotos son del 24 de junio del año pasado… ¡cómo sigo reciclando fotos, eh

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