Argentina dividida por el “conflicto con el campo”

20 July 2008

in Reflexiones

Estuve informándome sobre el llamado “conflicto con el campo” que ocurre actualmente en Argentina. Luego de hablar varias veces con mi familia en Buenos Aires, traté de explicarle a Ksenija, en pocas palabras, de lo que se trataba. Ella opinó lacónanicamente, “Qué triste”.

Y sí, es muy triste lo que pasa.

Exactamente igual a como pasó en la guerra que acabó con Yugoslavia, la Argentina está hoy dividida amargamente a causa de este conflicto, pero no a través de las líneas divisorias de siempre: no se trata ya de la clase social o de ideología. Gente de todas las extracciones apoya o bien al “campo” o bien al gobierno. Esta crisis ha unido tanto a obreros con la oligarquía más rancia, como separado a vecinos y familiares.

Claro que es triste la cosa.

En mi opinión, que pido la tomen como de quién viene (argentino que no vive en Argentina desde hace unos 3 años y medio), el problema no es ni nuevo ni coyuntural, sino más bien todo lo contrario. Consideren conmigo los tres párrafos siguientes.

Primero tenemos a los “dueños de la Argentina”, quienes no barruntan (ni lo harán jamás) el vender sus productos a menor precio para el mercado interno. Si gano un dólar estadounidense por cada kilo que exporto, el vender ese mismo kilo pero en Argentina, por un peso argentino, me hace perder plata. Ergo, los productos con mayor producción nacional (carne, soja, aceites, leche) terminan siendo los más caros para los Argentinos, porque deben pagarlos a precio de exportación. Eso fue lo que pasó exactamente luego de la devaluación explosiva del verano del 2001-2. Desde hace más de 200 años (cuando echaron a los indios), a los dueños de la Argentina no les importa en lo más mínimo quién esté en el gobierno, siempre y cuando no los toquen. Por consiguiente, cuando algún gobierno quiere aplicar una ley de retención proporcional a sus ganancias, responden con extorsión, y tranquilamente dejan que Buenos Aires se vaya desabasteciendo lentamente de sus productos. Si lo vienen haciendo durante años, ¿por qué cambiar ahora?

Segundo, tenemos a aquellas personas que cuando van al supermercado y no consiguen la carne para el asadito del domingo, inmediatamente salen a cacerolear por el que parece ser un derecho inalienable del argentino. Si siempre tuve la colita de cuadril para poner en la parrilla, ¿cómo no me la voy a comer este domingo también?

Tercero. El Vicepresidente de la República, el señor Cobos, llegó a su cargo de la mano de la familia Kirchner. Creo que poquísima gente lo conocía antes de ser el Sancho Panza de la fórmula que incluía a la esposa del por ese entonces Presidente. Más aún, la victoria de Cristina estuvo cantada casi desde el principio de la campaña. Hace unos días, cuando Cobos desempató la votación en el Senado, votando en contra del propio Gobierno del cual es parte, automáticamente adquirió una popularidad impensable hasta entonces. Cobos se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en, para algunos, el “enemigo número uno”, y para otros, en alguna clase de “nuevo líder”.

¿Notan un patrón en el accionar de estos tres grupos? Yo sí.

Todos actúan a partir de su individualismo, de su egoísmo, de su “sálvense-quién-pueda”, de su codicia. Ni los “dueños de la Argentina”, ni los caceroleros fashion, ni el Vicepresidente piensa más allá de su quintita. Es fácil, entonces, darse cuenta que los que terminan ganando son aquellos que tienen la quinta más grande, ¿no?

Ser argentino… ¡Qué tema es, queridos lectores! Somos amigables, hospitalarios, graciosos, ingeniosos, tenemos las mujeres más lindas del mundo, inventamos el dulce de leche, la birome… pero nos cuesta horrores sacarnos de encima ese veneno que todo lo sabotea, destruye, viola, profana: la “viveza criolla” que de vida no tiene nada, más bien todo lo contrario. Nos sigue acuchillando de a poco, y nadie quiere hacer nada al respecto… De última, si todo el mundo lo hace, ¿por qué yo no? Si mi vecino roba, ¿por qué yo no?

Hasta aquí, mi análisis. Seguramente más de uno pensará en que “me tengo que callar porque me fui del país” o similar, pero realmente me tiene sin cuidado. Como dije al principio, la situación actual no tiene nada de nuevo. La viví yo toda mi vida, y la vivieron mis padres y abuelos. Da bronca y duele como nunca, pero esto no es nada nuevo. Basta leer un poco sobre nuestra historia reciente (recomiendo los libros de Felipe Pigna), y vemos que nada es casualidad, nada es “mala (o buena) suerte”.

Todo es consecuencia de actos anteriores. Karma, que le dicen. O acción y reacción, en términos más occidentales. Y mientras sigamos pensando en “salvarnos” cueste lo que cueste, pues bueno, que ya ha costado muchísimo, y va a seguir costando, y cada vez más.

Quiera Dios que la cosa mejore y los argentinos puedan vivir un poco más en paz, y no tan cochinamente divididos por el egoísmo rampante que nos llevó a donde estamos.

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1 Federico 21 July 2008 at 13:30

muy esclarecedor tu post, a Uruguay, ahi al ladito nomás, todo llega tan confusamente que es dificil hacerse una opinión. Argentina está cerca, pero lejos. Más allá de todas las críticas que hacés, yo rompo una lanza por los argentinos, cuando sienten que viven una situación injusta, salen a la calle y cacerolean, aunque lo hagan con la mucama y el Yorkie a upa. Acá de este lado del Plata, la gente no es tanto de protestar públicamente, pero de forma “privada” todo el tiempo, en el trabajo, en la parada de ómnibus, en la cola de oficina pública, en la caja de supermercado, pero cuando hay que ponerse las pilas… nos quedamos en casa. Después de que los uruguayos salimos de la dictadura, parece que nos cansamos de manifestarnos públicamente. Por otro lado veo que en Argentina salir a la confrontación ayuda a juntar “porotitos”, lo ves en la televisión con las “guerras de vedettes”, lo ves en política, lo ves en temas como los cortes de ruta (del campo y de Botnia), en los discursos de los K. A mi, como uruguayo me asustan a veces… porque los queremos…

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2 Carlitos 21 July 2008 at 20:23

Algo escribió Eduardo Aliverti en el Página/12 de hoy que está muchísimo mejor redactado que lo yo puse aquí. También está más informado que yo, como buen referente periodístico de Argentina que es desde hace 30 años o más.

En otro lugar, Jorge Lanata habla sobre cómo todo en Argentina se hace hoy en día al compás del odio… y agregando más leña al fuego, insulta bajamente a Horacio Verbitsky.

Lamentablemente, esto “prueba” lo que trataba de decir en el post original. Hay un veneno general grandísimo, y toldo el mundo se preocupa por su quintita, lo suyo, y putea al contrario, y se alegra mezquinamente cuando al adversario le va mal.

Al fin y al cabo, el Corsario Negro de Emilio Salgari era un caballero al lado de tanta gente.

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3 mami 21 July 2008 at 20:46

Me encantó tu post, y sí, Aliverti es periodista de profesión, pero habrás visto que no se aleja de tu visión, ¿no? (Habló la madre del nene, je, je….) En cuanto al artículo de Lanata no pude terminar de leerlo por lo bajo/abyecto, qué querés que te diga. Porque esa es la otra: empiezan a circular mails a cuál más venenoso y que, además, no hacen ningún aporte a la discusión que OBVIAMENTE tiene que darse en este momento. Pero no así, con insultos y desmedidos ex abruptos. No olvido la autocrítica ,eh, que hay que hacerla sin demora!! Bueno, que no será fácil, ¿vio?

¿Querés una graciosa? Hoy empezaron a entrar las vacas a la exposición anual de La Rural. El que primero entró fue un gran campeón (creo que Shorton) que se llama “Cleto” (si es que no leí mal hoy en el epìgrafe del noticioso de Clarín, léase TN). Da para el chiste vulgar pero soy una dama…. :roll:

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4 mami 21 July 2008 at 20:50

Ah!, ¿y acaso no fue siempre un caballero el Corsario Negro? :wink: Una carmelita descalza, mire, vea, al lado de lo que supimos conseguir en este país….

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5 Pablo D. F. 22 July 2008 at 2:40

Carlitos: Desde ya no estoy de acuerdo con tu análisis, pero quiero decirte que al menos te molestaste en fundamentarlo. Lamentablemente, aquí pocos escuchan razones, y el gobierno nacional (que nos ha vuelto a los tristes tiempos de las patotas sindicales y la Jotapé como dueñas de la calle y de las empresas públicas) es el que menos ha escuchado. Por eso perdió. No soy porteño ni tengo cacerola ni me puedo comer un asado todos los domingos. Soy rosarino y siempre voté socialista, y siempre supe que el que tiene plata va a hacer lo que sea para conservarla. Por eso me ilusioné con este gobierno en 2003, y apoyé las retenciones, y estoy desilusionado ahora, cuando luego de años de hablar sobre redistribución del ingreso, la pobreza sigue siendo altísima, la desigualdad como cuando estaba Menem, las retenciones las han venido usando para llenarse los bolsillos y subsidiar a empresarios amigos, y encima proclaman que el que no apoya a Kirchner es un golpista oligarca gorila desestabilizador etc. Lo peor que le pudo pasar a este país es un gobierno criptofascista que se hace pasar por progresista, y Kirchner es justamente eso. No te voy a dejar un testamento acá; me apunto al blog y te invito a pasar al mío. Saludos!

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6 Carlitos 22 July 2008 at 8:49

Pablo D.F.: gracias por tu comentario, realmente me parece muy bueno que dejes tu visión, tu experiencia, que es tan real como las otras…! Entre los que están desilusionados ‘con fundamentos’, como vos, se infiltran muchos que simplemente no se bancan el seseo de Kirchner, o las toneladas de maquillaje (o de carteras) de la Presidenta, y nada más que por verlos trastabillar, ponen en juego cosas más importantes que quién está arriba, quién está abajo.

Algo que siempre noto, y que (creo) viene al caso. ¿Alguien puede realmente encarnar el Movimiento Justicialista (el mal llamado Peronismo), hoy en día? Apenas un caudillo X (y no sólo de las provincias, eh) cobra fortaleza con miras a una elección, inmediatamente surge en los medios el “ismo” correspondiente. Macrismo, Kirchnerismo, Lopezmurphysmo, Alfondinismo, Delarruismo, Menemismo.

Los partidos políticos detrás de esos nombres, son anecdóticos. ¿O alguien puede sentirse identificado con un lugar común como el “Frente de la Victoria”? Encima el número de la lista es 394 o algo así. Esto indica, al menos para mí, muy marcadamente el hecho de que fue una alianza generada ad hoc para ganar una elección, y susceptible de ser desarmada a la primera de cambio.

Recuerdo a una persona que una vez me dijo que el peronismo se acabó el 1 de julio de 1974, con la muerte de Juan Perón. ¡Cuánta verdad tenía! Lo que quedó del “peronismo” son caudillos hambrientos de poder (como en el resto de los partidos, ojo) tratando de llenar los zapatos de una figura tan central como fue Perón en la historia de la Argentina en los últimos 60 años.

Me fui un poco de tema, pero bueno, saludos desde Ljubljana, Pablo D.F.! :-)

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7 Federico 22 July 2008 at 13:32

yo solo llego a una conclusión, la política argentina es impenetrable, o es que vivir en un país con dos partidos de oposición de 150 años y un partido de gobierno de 40, con posiciones relativamente claras en el espectro político no ha permitido que desarrolle mi sentido sociopolítico… también cuenta que soy un zapato en general… ya voy a charlar con la señora mami de carlitos al respecto de estos temas el domingo! (si el temporal me deja cruzar el río)

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8 Carlitos 22 July 2008 at 14:08

Fede: uno de los aspectos de esa impenetrabilidad de la política argentina fue ilustrado magistralmente por Juan Perón, en una entrevista que le hicieron cuando vivía en el exilio en España. Le preguntaron sobre la composición política del país. Respondió “los hay de derecha, moderados de centro, de izquierda, ultra izquierda, ultra derecha…”, a lo que el periodista, azorado, perguntó: “¿Y peronistas no hay?”. Perón respondió “¡Peronistas son todos!”.

:roll: :???: :lol: :?:

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9 AnaLía! 22 July 2008 at 15:51

Qué tal Carlitos! Me estoy poniendo al día con tu blog, ya que anduve de vacaciones. Y te felicito por tomarte un tiempo y compartir tu opinión del drama del campo, que como bien resumís es muy triste…

Sentimientos encontrados; por un lado un actitud egosísta del campo y por el otro la desconfianza sobre el verdadero destino de las retenciones… lo único claro es que el único damnificado es siempre el pueblo. Una aberración que la gente haya llegado a pagar 3 Euros el kilo de tomate!!!

En fin, me dejo de lamentar/quejar que no estoy ofreciendo ninguna solución. Lo que sí, te aliento a que sigas escribiendo tus opiniones en estos temas, a veces estando “afuera” se tiene una visión más clara de las cosas. Además tu forma de escribir es de una diplomacia absoluta y negativos que despotriquen por cualquier cosa siempre va haber, más tratándose de argentinos, que al parecer tan poco tolerantes somos con todo aquello que no sea lo que nosotros pensamos y/o creemos.

Un saludo!

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