Luego de cinco semanas de vida en Buenos Aires, que significaron mucho para mí, para mis amigos y para mi familia, estoy de vuelta en Liubliana, mi ciudad adoptiva, mas esta vez con un proyecto de vida diferente por delante.
Verán, el 28 de febrero pasado dejé de trabajar en Ceneje.si, la empresa que me dio de comer durante cuatro años, por mi propia decisión. Ese viernes saludé a todos mis compañeros de trabajo, y dos días más tarde estaba zumbando rumbo a Buenos Aires.
Los motivos por los cuales dejé este trabajo fueron -y son- claros y decisivos. No hubo ni peleas ni conflictos, gracias a Dios, sino que simplemente me cansé demasiado del “gremio”, y decidí terminar la relación. Anuncié mi partida allá por junio del 2008, como ocho meses antes, y mi salida y la entrada de mi reemplazante ocurrieron entonces con una razonable tranquilidad. En otras palabras, dejé la empresa por la puerta grande, lo cual es necesario en un gremio pequeño, y obligatorio en un país tan diminuto. Igual no les voy a mentir, sólo en un caso de mi historia laboral dejé un trabajo en malos términos, por lo que tampoco me fue tan difícil acabar la relación de buena manera
Ahora se alinean en mi futuro varios proyectos, chicos y grandes, y con diferentes posibilidades de ingreso, en cuanto a cantidad y a periodicidad.
Pero les voy a contar algo. Hoy lunes, mi primer día como cuentapropista en Eslovenia, y a pesar del jet lag galopante, trabajé en la organización de mis papeles, fui a visitar a la gente del Instituto Cervantes, hice llamadas importantes, paseé por la ciudad asoleada, y me cociné alguna cosa rica. Disfruté mucho y con ganas. Me sentí muy bien, como que estoy realmente en el buen camino, en el camino que yo elegí.
Y cuando subía las escaleras de casa, también me dije “pero claro, cuando lleguen las facturas, el alquiler y todo lo demás, ahí vas a sentir el precio de sentirte tan bien”. E inmediatamente me contesté “¿pero qué cosa no tiene un precio por pagar? ¿O acaso mi trabajo anterior, que pagaba bien en tiempo y forma, no me estaba afectando ya, y demasiado? Ese era el precio que pagaba por tener un ingreso regular, y ahora el precio será otro, y a otra cosa mariposa.”
A eso de las cinco de la tarde llegó Ksenija a casa, cocinamos algo más, y luego fuimos a dar una linda vueltecida por Golovec, el pedazo de bosque que crece a cinco minutos de nuestro departamento. Y esa caminata, y todo el día que la antecedió hizo todo valer la pena.
¡Qué lindo día! Espero que haya sido lindo para ustedes también, lectores. Buenas noches!

Hola Carlos!
Me alegro de que todo te siga llendo bien y que hallas vuelto a compartir unas palabras en el blog con los que te seguimos.
Realmente el cambio del que hablas es fuerte, pero seguro que puedes con él, mucho ánimo. Realmente es admirable esa actitud de cambio radical, me siento siento algo indentificado contigo, sólo que mi deseo de cambiar no puede llevarse a cabo, al menos ahora mismo. Espero que todo te vaya bien y sigas actualizando.
Un saludo desde España.
Gracias NeoOrion! Volveré al blog, de eso quedate tranquilo. Lo que sí, todavía estoy en la fase de “recolección” de todos los proyectos, su catalogación y demás, por lo que todavía falta.
Considerando que llegué el sábado pasado, y con un jet lag que ni te digo, haber escrito un post el lunes no está tan mal, no?
Creo que todos tenemos en mente hacer algo asi dejar estos trabajos asfixiantes de oficina que aunque pagan al final no es lo que uno realmente queria…despues de tanto estudio para que estar en una oficina encerrado respondiendo emails??? como dice una amiga “esta vida es una estafa”
te admiro carlitos!!! que genial que lo hagas…si tienes esa mentalidad todo te va a salir bien.
Si no te sentías bien con ese trabajo, hiciste muy bien en dejarlo. Yo hice algo parecido allá por diciembre, ni por todo el oro del mundo me hubiera quedado allí! Las oportunidades llegan tarde o temprano (hablo por propia experiencia
. Y luego te vas a sentir genial por trabajar en algo que realmente te gusta.
Suerte y a disfrutar de la primavera! Y bienvenido de vuelta.
Carlitos, mi enhorabuena y mucho ánimo! Eres muy valiente. A mí un cambio de esta magnitud me asustaría, aunque lo eligiera yo misma. Pero por lo que nos enseñas de ti, estoy segura de que te va a ir todo muy bien gracias a tu arrojo y tu actitud, siempre tan positiva.
Gracias danica, Begoña y Susana por vuestras palabras!