Miren lo que escribía hace un año, en el post “Poroka“:
Entonces, queremos que la boda sea a cielo abierto, en un lugar con fuerte presencia de la naturaleza, donde se pueda celebrar la ceremonia (civil, claro), comer algo y pasar un lindo rato.
¡Un año ya pasó de esto! Y un año más tarde, ya casados y con una hermosa boda detrás de nosotros, uno no puede hacer otra cosa que sentirse bien y agradecer, al ver cómo las cosas que uno desea van saliendo mejor de lo que uno jamás se esperaba.
Ja, y después dicen que la suerte o las casualidades existen!
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{ 1 comentario… leelo aquí abajo o dejá el tuyo }
Yo que estuve ahí puedo dar fe de que todo sucedió como lo deseaban porque planificaron, ajustaron y sobre todo TRABAJARON duro y parejo para conseguirlo. Eso sí, el día espléndido no fue obra de nadie terrenal, me parece….