Regla eslovena no escrita #33: el aceite de semillas de calabaza

13 Septiembre 2007

Publicado en Reglas eslovenas no escritas

A la hora de comer, ningún “típico almuerzo esloveno” está completo sin un plato de ensalada, de composición y tamaño muy variados según la estación y el nivel verdurofílico de los comensales.

Ahora bien, si de aliños se trata, lo que nunca puede faltar en una mesa eslovena es el aceite de semillas de calabaza.

Este aceite, que aparentemente es una delicadeza originaria sólo de estos pagos, presenta un enigmático color rojo-verdoso. Esto ya de por sí es algo único, ya que el rojo y el verde son colores complementarios (se ubican en vértices opuestos del triángulo doble usado en la Teoría del Color). El color verde es un color secundario que está formado por el azul y el amarillo, lo que significa que no tiene nada de rojo en su interior. Así y todo, en el aceite de semillas de calabaza, esta aparente contradicción cromática es apreciable a simple vista, y con resultados muy bonitos, si se me permite :-)

Además, el sabor de este aceite es único: resulta al paladar como almendrado, terroso, pero no amargo. En resumen, no tiene nada en común con los aceites más frecuentes, como ser los de oliva, maíz, girasol, soja, sésamo, maní o uva (esos son los que probé, y los que creo que podría identificar sin grandes problemas).

Volviendo al tema que nos ocupa, la “regla eslovena no escrita 33″ es que las ensaladas se acompañan con este tipo de aceite, y punto. En todos los restaurants y bares a los que fui encontré sobre las mesas este tipo de aceite, además de la sal, la pimienta y el vinagre. Ni girasol, ni maíz, ni oliva, ni .

Claro está, es posible encontrar una honorable excepción a esta regla en la región del Litoral esloveno, donde el aceite de oliva está más presente, pero bueno, me fui por las ramas.

Les debo la foto del aceite y su color rojoverdoso!!! :-) El que tenga foto mande y la ponemos acá, eh! :-)

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