Recién venimos de una salida inesperada. Habíamos prendido la tele y de casualidad vimos que TV3 estaba transmitiendo en vivo, en el marco de algo así como el “Festival Bíblico“, el tercer movimiento de la Novena Sinfonía de Ludwig Van. Me disponía a disfrutar el concierto cuando en ese momento la cámara abrió un poco, y advertimos que la transmisión era desde la Catedral de Ljubljana.
Y nosotros, claro está, vivimos a sólo 10 minutos a pie de la Catedral.
Se imaginarán. Nos vestimos en un tris, y logramos ver, esta vez en directo, el comienzo del 4to movimiento, sin olvidar, claro está, la Oda a la Alegría, que según me cuentan ahora es algo así como el “Himno a Europa” (!).
Fue un gran placer, tanto por la música, por la orquesta (que no logré agarrar cuál era, o su director, pero fue muy pero MUY buena), por el tener la posibilidad de presenciar el concierto tan fácilmente, y por la lindísima noche de verano que nos tocó, con casi 30 grados, pero fresca y límpida. ¡Puro placer!
Así y todo, noto un cambio en mí. Tiempo atrás, Beethoven me emocionaba profundamente. Hoy, en cambio, ya no tanto; una orquesta de 90 músicos y un coro de 150 personas tiene una fuerza que, si bien indiscutible, no se compara con que mueve un concierto del grande, único e inigualable Nusrat Fateh Ali Khan.
En fin… aaaaaahhh, Ljubljana en verano
Buenas noches!
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Creo que con la música, la pintura, la escultura, las artes en general, siempre hay “una primera vez” que impacta a fondo y que puede durar muchas veces a medida que uno vuelve a apreciarlas. Pero en algún momento ya no es lo mismo. Tal vez te haya pasado eso, sobre todo a partir de la orientación que le estás dando a tus gustos musicales desde hace bastante tiempo. Que sé yo, es una hipótesis y a mí me ha pasado también.
hola carlitos!! te escribi hace varios meses un comentario pero se ve no lo leiste, he estado hace poco en ljulbjana porque mi novia es eslovena, yo soy español, coincido contigo, vivo en el sur(murcia) en verano alcanzamos incluso 50º, asi pues, para mi las temperaturas de alli son geniales!! me gusta mucho tu blog, un saludo, la prooxima vez que vaya te dejo un coment a ver si pudieramos charlar por alli o algo, que cada vez que voy, se hecha en falta el lenguage hispano, un saludo
Carlitos! Coincido con tu madre en cuanto a la apreciación de las artes. Pero la entrada llamó mi atención por mencionar el 3er movimiento de la sublime 9a… Todos hablan del último movimiento, el “cantabile”, pero la dulzura de ese tercer movimiento a mí siempre me conmueve. En cuanto al concierto “alternativo” al que accedí con el clik, también es interesante y movilizador. Hay que acostumbrar el oído y el alma, como para todas las cosas. Si no te ofendés, te cuento el comentario de mi hija de 12 años, que está a pocos metros de mí mientras yo escucho el concierto de Nurat… : “ah, kr neki jamrajo teli…”. Muy bueno tu blog; hoy me dediqué un poco a recorrerlo y muchos posts me recordaron las sensaciones de aquellos primeros días posteriores a nuestra llegada definitiva, hace 9 años… ¡Un abrazo esloveno-patagónico! (así, como corresponde en castellano, con el signo de admiración al principio y al final, no sólo al final, como terminamos copiando de otras lenguas…)
Claro que sí, Lovro. El tercer movimiento de la 9na sinfonía es riquísimo (riqueza musical, claro), al igual que el segundo de la 7ma (si bien éste es mucho más “conocido”).
Es lo que tiene Beethoven: a partir de un motivo tan simple que raya en lo pueril, genera algo majestuoso y conmovedor, a fuerza de iguales cantidades de pasión y técnica.
No te preocupes por lo que diga Alexandra, conozco el pañ
El tema es que este tipo de música (el Qawwali) no sólo moviliza interiormente, sino que también aporta una riqueza musical que muy difícilmente se encuentra hoy en Occidente. Y ni te digo si entendés las letras!
Gracias por tus comentarios. Me daré una vueltecita por tu blog también.