Casi exactamente un mes luego de su hermana mayor, el domingo pasado cumplió años Nataša, la más chica de las tres hermanas Ipavec, para los que no recuerdan, todas ellas primas hermanas de Ksenija. Así que sin más, levantemos nuestra copa y digamos todos:
El 11 de junio Nataša cumplió hoy 14 años, edad complicada si las habrá. Recuerdo muy bien en qué andaba yo a los 14 años, y por supuesto también la carta que, para la ocasión, me escribió mi madre; en suma, un año de transición a todo nivel … pero bueno, este post es para la cumpleañera, ¿no?
Decía, Nataša es la menor de las tres hermanas Ipavec, Katja (17) e Irena (20), todas hijas de Vinko y Mira, quien a su vez es la hermana menor de Rožica, mi suegra (¿sentendió? revisé bastante esta oración y no sé si quedó como debería). Estas dos familias (las de Mira y Rožica) fueron desde siempre muy unidas, compartiendo actividades, vacaciones y por supuesto también cumpleaños. Personalmente, los Ipavec me caen requetebien: son una familia muy tranquila y centrada, sin neurosis, conciente de lo importante, en fin, una familia sana a muchos niveles (pero sin ser sosa, eh!). Sus vidas, por otra parte (y esto no es fortuito, a mi entender) están estrechamente ligadas a la parroquia local… pero ojo, de una manera que nada tiene que ver con el estereotipo represor-reprimido al que nosotros, los que tuvimos que sufrir la influencia católica hispana, nos vimos ampliamente expuestos. Otro día ampliaré sobre esta particular familia, porque ya es la segunda vez en el post que me voy por las ramas…!
Anyways, Nataša es la ballerina de la familia. Desde los 4 años estuida danza clásica sin parar, y hoy, diez años más tarde, lógicamente es una reconocida bailarina, que ha ganado campeonatos regionales, nacionales e internacionales, tanto en solitario como en grupo (su instructor es un ruso que se llama Sergey, ey!). Yo tuve oportunidad de verla bailar, y realmente tiene talento la muchachita. Por supuesto, el tiempo dirá cuánto podrá dedicarse a la danza en efecto, pero yo en varias ocasiones le pregunté a Nataša si le interesaría estudiar alguna otra cosa que fuera de la danza, y la respuesta fue siempre un rotundo no.
El domingo pasado fuimos a casa de los Ipavec para el cumpleaños, y nos quedamos un buen rato. Comimos todo lo que cocinaron Mira y Katja (incluyendo potica de chocolate y una supertorta de cumpleaños), departimos alegremente en el jardín (donde todos se abalanzaron sobre el cerezo), fuimos de paseo por Ajdovščina al solcito, etcétera. Reconfirmé que esta parte de la familia me gusta mucho, y por su puesto también su integrante más joven, quien a pesar de su corta edad ya perfila que traerá varios dolores de cabeza
(o sea, ¿conocen a alguna bailarina que no esté totalmente loca?)
Entonces eso, alcemos nuestra copa! Feliz cumple!!!!!
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Qué interesante Carlitos lo que nos cuentas de la relación de esta familia con la Iglesia. Realmente da gusto ver que ahí sí los curas son buenos, y la Iglesia es una verdadera Institución Social. Sobre todo para un descendiente de emigrantes calabreses anarquistas, debe ser todo un shock.
Por supuesto, anonymous, en todos lados se cuecen habas. La familia de la que hablo no es buena sólo porque va a la Iglesia seguido, ni mucho menos.
Con respecto al shock, quizás al principio sí… pero a esta altura del partido, y a pesar de mis ancestros calabreses anarcos, no tanto (oséase, no soy ateo ni anti instituciones, lo que me enerva es la “letra muerta”, el dogma sin esencia, la ley sin espíritu).
¡Bien por Natasa!!!! Que siga su pasión, que es lo que incentiva la búsqueda de la felicidad y el éxito en la vida.
¡Felicidades, Natasa! Insisto, vienen bravas estas eslovenas…..