Caminando por Ajdovščina, siempre me causó atracción esta escultura, en la esquina de una de los parques de por ahí.
Esta escultura, de claro tinte rojo, dice al pie “GLORIA A LOS CAÍDOS POR LA LIBERTAD”, en referencia a las batallas y escaramuzas durante la Segunda Guerra Mundial que definieron el frente occidental de lo que luego sería la Yugoslavia de Tito.

este señor debe ser uno de los caídos.
Ahora que lo pienso, me hace acordar al Statue Park de Budapest, que tuve el agrado de visitar en septiembre del 2002. Aquél es un mausoleo al aire libre que alberga estatuas (algunas simplemente GIGANTESCAS) que en la época comunista adornaban las calles de Budapest. En cambio, esta pequeña escultura, sita en una pequeña ciudad a pasitos de la frontera con Italia, resiste los impulsos modernizadores que “beneficiaron” tanto a países como Turquía, Hungría o Arabia Saudita.
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La estatua en sí me parece conmovedora, fuerte, pura potencia… Me gusta mucho.
Estando en Río de Janeiro el 7 de setiembre, se festejó la fiesta patria brasileña (El grito de Ipiranga) y no me llama la atención que palabras y posturas se correspondan tanto. Pero los cariocas celebraron su fecha patria con caminatas por la extensa playa, todo en verde y amarillo, meta conga y música “calienchi”…
Pero grito de rebelión al fin…