Human Web, parte II
Como les conté el otro día un poquito, la caravana de la Human Web pasó por Eslovenia y yo tuve el gran placer de formar parte de ella.
¿Qué es la Human Web? Es un grupo de gente de todo el mundo (Italia, USA, Canadá, Israel, México, Francia), que concibieron un proyecto único: organizar trayectos en un autobus inglés de dos pisos modelo 1959, reconvertido en mega casa rodante, con grupo electrógeno incluido, cabina de DJ, mini estudio de grabación, literas para 20 personas y muchas cosas más, parando en cada ciudad, organizando movidas con artistas locales, filmar todo en audio y video, y seguir el camino. El año pasado hicieron el primer viaje de prueba, alrededor de Turquía. Este año fue el turno de “Los Balcanes”, que fueron 40 días y 40 noches desde el norte de Italia hasta Istambul y vuelta a Italia (nótese que en realidad ni Italia ni Eslovenia forman parte de los Balcanes, pero bue…!).
Esta gente (antropólogos, diseñadores, músicos, cantantes, artistas plásticos, científicos, investigadores, fotógrafos, mecánicos, videógrafos, sonidistas, cineastas, y un interesantísimo etcétera) son, en su mayoría, de primer nivel mundial en lo que hacen, y en muchos casos dejaron todo para subirse al Mama Joy (tal el nombre del autobús) y formar parte del proyecto. Todos, sin excepción, volvieron a sus hogares profundamente cambiados. Más sobre esto más adelante.
Continuando desde lo que conté la otra vuelta, al día siguiente de tocar en las cavernas me encaminé, invitado por esta gente, hacia Venecia (tren de Ljubljana a Venezia Santa Lucia, 25 €). El tren se demoró muchísimo, pero fui bien acompañado, así que agregó a la experiencia. Llegamos cansados y hambrientos a Venecia y raudamente nos tomamos la lancha colectivo hacia Lido, que era nuestro punto de reunión (nos ayudó un italiano-filipino, dicho sea de paso). Apenas llegamos empezamos a tocar.
Como ven a la izquierda, el set fue improvisacional a cargo de Piki Chappell (USA) en máquinas, Goran Radovanović (Eslovenia) en percusión, Metod (Eslovenia) en voces y hojas de árboles(*) y quien suscribe, Carlos Yoder (Argentina) en tabla indio y bendir.
El resultado fue realmente muy pero muy bueno. Para empezar, fue la primera vez en mi vida donde pude tocar contra un DJ y -así y todo- con mi tabla sonando claro y distinto, tanto arriba como abajo del escenario.
Además de esto, se dieron espacios sónicos muy especiales que dejaron al público literalmente boquiabierto… si bien, en honor a la verdad, los más sorprendidos fuimos nosotros, los que estuvimos arriba del escenario: se generó algo que realmente fue -como el Fernet Branca- único.
Con Piki, Metod y Goran luego charlamos al respecto de lo que pasó, y coincidimos en que seguiremos juntándonos -sea donde sea- para empujar con el concepto, porque -en pocas palabras- fue demasiado bueno como para dejarlo así. Lógicamente, en cuando tenga algo de este material (audio o video), lo compartiré ipso pucho.
En resumen, fue posiblemente uno de los mayores hitos de mi larga pero en cierta medida subdesarrollada carrera musical, y quería compartirlo con ustedes. El tiempo dirá cómo darán frutos estas cosas, así que por lo pronto, me dedico a apuntalar lo que pasó, manteniendo las relaciones. Así que eso, a seguir la fiesta… y arriba la Human Web!
(*): sí, leyeron bien. Metod toca las hojas verdes de los árboles como si fuera una trompeta, y le saca melodías que no te lo podés creer. ¡Afina y todo!
Escrito el 19 de Septiembre de 2006 y archivado en Sin categoría.
Etiquetas: Conciertos • Crónica • Música.
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