Estudiantes secundarios bailando por las calles de Ljubljana

En mayo de cada año se termina el ciclo lectivo en Eslovenia: los estudiantes primarios, secundarios y universitarios tienen su receso escolar hasta septiembre u octubre -dependiendo el caso-, donde comienza el nuevo año escolar.

Los alumnos del último año del ciclo secundario tienen un año movidito: deben prepararse para los exámenes de fin de ciclo, que son muy exigentes y que afectan directamente las posibilidades de ser aceptados en la Universidad. Sin embargo, estos mismos chicos también esperan con ansias el baile de graduación (maturantski ples). Chicos y chicas se visten de gala, se alquila un salón de fiestas, y ante padres y profesores se entregan diplomas, se cena opíparamente… y por supuesto, se bailan “cuadrillos” (četvorke). Este baile es el evento más importante de todo el año, de toda la secundaria, y por qué no, el broche que marca el fin de una etapa y el comienzo de otra.

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Regalo de cumpleaños!

Sin más, les presento el GRAN regalo de cumpleaños del cual Ksenija nos hablaba en el post anterior, que se refiere a la ya famosísima Regla eslovena no escrita número 74 (y su corolario).

Pantuflas de bull dogs

¡Pantuflas de bulldogs! ¡Mi sueño dorado! (detrás se aprecia la máquina de hacer pan)

Primer plano de una de las pantuflas de bulldogs, con cara de malo
Primer plano de un perrito, con cara de malo

Primer plano de los dos bulldogs, en su formato pantuflístico
Y otro primer plano, pero (¿perro?) de los dos perritos

Cuando comenté el regalo en el trabajo, me dijeron que me vaya acostumbrando, porque ya a partir de los 30 te empiezan a regalar pantuflas, boinas, cañas de pescar… ¿Qué me habrán querido decir? :mrgreen:

Dos mil ocho

…y casi sin darnos cuenta llegó este año 2008, que celebra los treinta años de mi nacimiento, los veintiuno desde que empecé a ir al Conservatorio Nacional de Música López Buchardo (en Buenos Aires), o los nueve desde que empecé a estudiar tabla con Rasikananda Das.

Este 31 de diciembre que pasó, fuimos a cenar con algunos familiares y amigos de familiares, en plan cena-y-después-vamos-a-ver-los-fuegos-artificiales. Fuimos unas diez personas más o menos. El promedio de edad, sin contarnos a Ksenija y yo, fue de 45 años.

No quisiera sonar desagradecido, ya que Nadja (a quien aprecio mucho) nos recibió muy cálidamente y nos preparó a Ksenija y a mí comida sin bicho… pero haciendo honor a la verdad, la experiencia tuvo sus altibajos.

Me explico.

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Qué cosa esto del espíritu navideño

No, no me refiero al espíritu-de-abrir-regalos que Hollywood nos quiere vender en sus mil y una producciones navideñas, sino al verdadero espíritu de la Navidad, que no es otra que el recuerdo de la Aparición de la figura más importante de la Cristiandad.

Algo de eso debe haber, porque de no ser así, no encuentro cómo explicar la conducta de mi esposa, mi cuñada y mi suegra: definitivamente esperan ansiosamente la Navidad, ocupándose tanto del arbolito como del pesebre, de las tarjetas navideñas y de la música (y esto es lo que me resulta más incomprensible, que a mi familia eslovena le encanten los villancicos)

Con las películas es lo mismo, pero a menor escala. Ahora bien, como en estas épocas la TV aparenta transmitir sólo películas navideñas, tuve la oportunidad de elaborar una teoría al respecto, que seguramente sorprenderá por lo sencilla y pueril.

Aquí uno puede relacionarse directamente con la Navidad y sus actividades. Por ejemplo, uno ve a Papá Noel, e instintivamente siente el frío, y se abriga. O los paisajes navideños, que en Buenos Aires resultan tan ajenos, aquí en Eslovenia son los paisajes que uno ve constantemente. O cuando los protagonistas de cualquiera de estas películas caminan por las calles iluminadas por las lucecitas de colores, uno no tiene más que mirar su propia ventana para identificarse.

Entonces, todos estos guiños que la maquinaria de Hollywood emplea para “llegar” al espectador, en los países donde la Navidad cae en verano, simplemente pasan de largo.

Pero aquí, en Eslovenia, con una noche que cae a las 16:00, con temperaturas bajo cero, con nieve, hielo y viento helado y con árboles mayormente durmientes (excepto los perennes, como -oh sorpresa- los pinos y abetos), entonces aquí todos los símbolos navideños cobran un carácter muy vivo que deja inmediatamente de ser trivial o infantil.

En resumen, queridos lectores, la Navidad es un fenómeno absolutamente invernal.

¿Me quieren decir qué están haciendo, los que están al sur del Ecuador, festejando la Navidad con pinos adornados con luces, cuando toda la vegetación es exhuberante, y la tarde cae a las 21:00?

En fin, no es nuevo esto que digo, pero no quita que me siga dando que pensar.

PD: feliz año nuevo, no! :-)

Diciembre, mes de shopping

El último mes del año es, en este país, cuando empieza la “locura desenfrenada” por los regalos de fin de año. Y lo escribo entre comillas porque el sentimiento generalizado no es muy feliz. Es como si fuera que el ejercicio del capitalismo consumista no cae demasiado bien al pueblo esloveno.

Pero bueno. En este mes es cuando se ven los descuentos, las promociones y los saldos en todos lados, tanto en el supermercado como en los restaurantes.

A nosotros, que solemos comprar cosas sólo cuando las necesitamos de urgencia o cuando son las semanas de saldos, en enero y julio, esto no nos afecta demasiado… gracias a Dios! :-)

¿Cómo está la locura findeañera por sus pagos, queridos lectores?

Prendé el humidificador que hace frío!

Llegó el invierno, y con él -quién lo hubiera dicho- también el frío. No, no me estoy haciendo el gracioso, seguí leyendo.

El invierno en Eslovenia significa muchas cosas, además de vino caliente y lucecitas por todos lados: la noche cae a las 4 de la tarde, la factura de calefacción se va a las nubes… y se prenden los humidificadores de aire.

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Comenzó el Alegre Diciembre en Ljubljana

El lunes pasado comenzó oficialmente el Alegre Diciembre (Veseli december) en Ljubljana, que es una de los momentos más interesantes para estar en esta ciudad. Las ofertas se multiplican, tanto culturales como gastronómicas.

Entonces, a las 5 de la tarde del lunes (ya es de noche, eh) se prendieron las luces. Esto significa que nada menos que 26 kilómetros de lucecitas estarán prendidas, alumbrando toda la capital, hasta Año Nuevo más o menos. De hecho sólo en el árbol de navidad en la Plaza Prešeren (a 7 cuadras de casa) se han instalado 7 kilómetros de luces.

Visiten este link para ver algunas fotos.

Imponente, ¿verdad?

Y eso que no les conté de toda la feria de artesanías especialmente preparada para esta época, que es de mucho shopping (y mucho frío!): tejidos a mano, miel, regalos hechos en madera o vidrio, platería, todo tipo de velas… y la vedette de toda esta movida… ¡el vino caliente! (blanco o tinto, que no digan después que no hay opciones).

Nosotros no hemos hecho las comprar para Miklavž todavía, pero seguro que nos iremos de parranda al centro a comernos un panqueque con Nutella con un buen chocolate caliente. ¿Es por el frío, vio? ;-)

Corolario a la regla eslovena no escrita #74

Según la regla eslovena no escrita número 74, toda casa eslovena que se precie contará con pantuflas para tanto los locales como para los visitantes.

Les debía una foto de las susodichas pantuflas, y aquí está:

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¿Se ven bien desde ahí? :-)

Además de la foto, les cuento que estuve charlando sobre el “pantuflasgate” con varios eslovenos, y todos, sin excepción, piensan que es lo más natural del mundo el uso de pantuflas en todo ambiente y lugar. De hecho, les parece rarísimo que los niños en edad escolar no se cambien de calzado al entrar a clase. Luego de varias explicaciones de mi parte, invariablemente la conversación termina con un “ustedes son raros” (vi ste čudni).

Dejo la pregunta en el aire: ¿quién es aquí el raro?

¡ESTOS ESLOVENOS ESTÁN MAJARETAS!

Vuelta a clases

Hoy es el primer lunes de septiembre, lo que significa que ¡recomenzaron las clases! Sí, como en el resto del hemisferio norte, el año lectivo comienza en septiembre u octubre, y termina en mayo o junio, según los casos. Eso significa que, entre otras cosas, los egresados no son por ejemplo “promoción 2007″, sino “2006/07″ o “2007/08″; en otras palabras, el año lectivo siempre está repartido en dos años calendario.

En Ljubljana, que es la ciudad con mayor cantidad de estudiantes afluentes de Eslovenia, el comienzo del año lectivo significa además, muchos cambios. El primero de éstos es que hay mucha más gente en la calle. Tal es así que todos los años, por estas fechas, la Secretaría de Tránsito de la Municipalidad de Ljubljana realiza una campaña de concientización en todos los medios de comunicación, destinada a los automovilistas y motoristas, del cual la imagen siguiente es un ejemplo:

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El cartel muestra a tres niños en edad escolar ilustrados en colores brillantes, rodeados por una masa informe de vehículos, en triste monocromo. Los niños dicen “Ey, aquí estamos de nuevo!”. El mensaje es claro: ojo que a partir de septiembre Ljubljana se vuelve a poblar de chicos de toda edad, que transitan a pie, en patines, en bicilceta o en patineta.

La verdad que leyendo lo que escribí, me da un poquito de pena por los que tienen auto… ¡de verdad que la gente se queja del tránsito en Ljubljana!

Si tan sólo supieran -los automovilistas- que eso de que a pesar del lentísimo avance del tránsito no se escuche una bocina es muy poco común en las “grandes ciudades” -y que es una de las cosas que más atesoro de Ljubljana-, quizás verían la cosa de otra manera, ¿no? :-)

Pero bueno, no todo el mundo ve las cosas de la misma manera!

Uy loco cómo pega el café

Se nota que me desacostumbré MAL al café. Tomaž, mi compañero de trabajo, hizo café hoy con la cafetera nueva, y luego de un tazón del brebaje refrescante, aparecieron los siguientes síntomas:

  1. Se me tensaron los músculos casi de inmediato.
  2. Las manos experimentaron un leve temblor por unos minutos.
  3. La cabeza me dolió por unos instantes como si alguien me estuviera comprimiendo la mollera con una llave Stilson.

Está bien, en Eslovenia el café se toma fortísimo, pero tampoco la pavada… ¡estoy hecho un blandito, che! :-)

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