Locuras fronterizas

La ciudad de Gorizia está dividida en dos desde el año 1948. Históricamente pertenecía a Eslovenia (Yugoslavia, Imperio Austro-Húngaro, etc), pero luego de uno de esos pactos post-guerra tan simpáticos, los británicos básicamente les cedieron a los italianos todo el territorio esloveno que quisieran ocupar (nota: traté de entenderlo y no pude, si alguien me lo explica, agradecido estaré). Entonces, de un plumazo pasaron a Italia ciudades como Trieste (nombre original: Trst) o la ciudad que nos ocupa hoy, Gorizia (Gorica).

Continuando con nuestra historia, los italianos avanzaron sobre Gorica… pero con tal tino que no la tomaron completamente. Dejaron la estación de trenes de carga y algunas casas del otro lado, quizás porque no carecer de valor estratégico o simplemente para herir un poquito a los vecinos… dividiendo familias en dos, o dejando a algunos granjeros con la casa de un lado y las tierras del otro.

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10 formas de decir “Hola!”

Hola.

¿Vieron que fácil que es en castellano? Uno dice “Hola” y ya está. Empezó una conversación, una historia. En cambio, en esloveno no es tan fácil. De acuerdo a leyes no escritas, cada región tiene su forma de decir “Hola” y “Chau”, que en general son intercambiables para ambas funciones.

  • Živijo, que literalmente sería “viven!”, es popular en Ljubljana. Sólo Dios sabe cómo terminó significando “hola”, claro está.
  • Zdravo (”soy saludable, tengo salud”) es la que aparece en todos los libros de esloveno coloquial. Era el “saludo oficial” de la vieja Yugoslavia, y por lo tanto genera sentimientos mezclados en bastante gente. Sin embargo, sigue siendo el saludo por default en la región de Štajerska.
  • Servus, y su variante Seas (inescribible sin caracteres fonéticos, las vocales son abiertísimas) aparentemente vienen del latín. Tiene sus seguidores en la región Štajerska, lugar donde lógicamente te mirarán feo si saludás con un živijo.
  • Oj, Ojla, Ejla, o el inescrutable O, abundan por la querida región de Primorska. Si aquí se te ocurre espetar un zdravo, te mirarán -oh sorpresa- feo.
  • Čau y Čao vienen lógicamente del italiano. Ahora bien, si estando en Maribor se te ocurre saludar así, inmediatamente te calificarán de “rarito”… a menos que lo acompañes con un fuerte acento de Primorska, ya que son los únicos con “autorización” para hacerlo sin afectación (Italia está a tiro de piedra).

Entonces, rodeado como estaba por toda esta sopa de saludos, yo al principio había elegido el Zdravo, que parecía el más inocuo y el que usaban mis compañeros de trabajo.

Error, craso error.

Ksenija me hizo saber que saludar con Zdravo era demasiado serio, antiguo y “štajersko”, así que tuve que pensar de nuevo. Como živijo es una patada en la nuca de fácil de pronunciar, pateé yo el tablero.

¿Cómo saludo aquí, entonces?

Simple. Hola al llegar. Chau al irme. Y a otra cosa, mariposa.

Historia antigua (o de cómo conocí a Ksenija y llegué a vivir en Eslovenia)

Para celebrar mi año en Eslovenia, me pareció bien contar un poco sobre los comienzos de nuestra historia con Ksenija: cómo nos conocimos y eso. Así que para aquellos que ya conozcan la historia, pues nada, la leerán de nuevo :-)

En marzo de 2002, con 24 años recién cumplidos, las cosas en mi trabajo iban cada vez peor, y musicalmente no ocurría mucho (aún no formaba parte del Ensamble de Música Sufí). A mi entender, contaba sólo dos alternativas: comerme los ahorros, o gastarlos en un viaje que siempre había soñado: conocer Irlanda. Lo más lógico hubiera sido lo primero, pero como se imaginarán, en este caso la lógica fue vencida por la intuición… gracias a Dios!

En los siguientes meses pasó todo rapidísimo: qué cosas hacer, cómo articular además una estadía previa en Madrid en lo de mi amigo Joaquín, cómo juntar el dinero en una Argentina post-apocalipsis donde era dificilísimo recuperar los ahorros (en mi caso, sólamente perdí el 50%), etcéteras. Al final terminé inscribiéndome en la escuela de verano BLAS (música y danza tradicional irlandesa), que tendría lugar en el campus de la Universidad de Limerick, en el oeste de la República de Irlanda, entre el 24 de junio y el 5 de julio del fatídico año 2002.

Aquel lunes 24 de junio, por un malentendido, llegué a la Universidad un poco tarde, cuando el tour de bienvenida a los participantes de BLAS ya había comenzado. Pasó entonces que no pude dejar mis bultos en mi habitación (mochila de 30 kg + bolso con mi instrumento, otros 10), por lo tanto dejélos en una oficina cualquiera mientras apuraba el paso hacia el tour.

A la tarde de ese mismo día, luego de un concierto de bienvenida, una chica se me acerca y me pregunta si tocaba el bodhrán, ya que había notado el constante tamborilear de mis dedos. Le dije que no, que mi instrumento era el tabla indio, y que de dónde sos, yo de Argentina, ¿Eslovenia? mirá vos qué cosa, tu nombre se pronuncia “Xeña”, no? ¡¿Cómo lo supiste?! y que patatín que patatán. A eso de las 18 me avisan que tengo que sacar mis valijas de aquella oficina, y como la conversación estaba muy interesante, la eslovena de marras me dice “¿Querés que te ayude a llevar las cosas a tu habitación?”. Y hacia allá fuimos. Charlamos, platicamos, hablamos, parlamentamos, coincidimos, nos sorprendimos mutuamente, y a la noche ella fue para su hostel.

El 26 de junio, luego de un concierto del genial Andy Irvine en la Catedral Santa María de Limerick, fuimos a un bar… y las intenciones quedaron bien marcadas, de ambas partes. Al otro día, un memorable 27 de junio de 2002, luego del almuerzo, yo estaba charlando con una persona, y Ksenija viene así nomás, nos interrumpe y me invita a dar una vuelta después de la cena. Sí, por los siglos de los siglos se sabrá que ELLA ve invitó a salir a .

Lo que sigue se lo imaginan. Cancelé mis planes posteriores, y un mes después yo estaba pisando por primera vez el suelo de la estación de trenes de Ljubljana. Lógicamente, Ksenija me estaba esperando. Pasamos dos meses juntos, e incluso tuve la oportunidad de hacerme una breve excursión de dos semanas a Hungría y Rumania, donde escuché y viví muchísima música, cultura, Cárpatos, trenes vetustos, vampiros y buena onda.

A lo largo de estos casi 4 años, Ksenija viajó 3 veces a Argentina, donde convivimos por períodos de hasta 3 meses y medio, ya que más no se podía. ¿Cómo hicimos para mantenernos juntos? Creo que la receta fue siempre tener un plan pensado para el siguiente encuentro. Y aquí estamos, casi cuatro años más tarde, viviendo juntos en un país el cual hace sólo 5 años no habría podido ubicar en el mapa de Europa.

Y… va a ser lindo, no? :-)

Resultados del Concurso de Miércoles III - Receta de Potica!

Como siempre, el ya aburrido y poco original Buró Unánime, Único y Unicista (BUUU) , en su condición de Jurado Único del Concurso de Marras, resuelve con respecto al Concurso de Miércoles III:

  • El ganador es el señor Fede, en honor a su certera combinación de imaginación, morfología y medio y medio. Vamo arriba la Celeste, bo!

Como somos todos amigos, aquí va la receta de la famosísima y supereslovena Orehova Potica, tradicionalmente horneada para Navidad y Pascua, pero válida en todo momento y todo lugar. Ojo que es una receta que lleva tiempo, pero lo vale… y con suerte te queda así de pulenta:

Orehova Potica [Potica de nueces], receta de la señora Miljeva

La Masa:

Harina tipo 000, 200 g. Harina leudante, 400 g. Levadura de cerveza, 30 g. Huevos enteros, 3. Azúcar, 3 cdtas. Leche tibia, aprox. 200 cc. Sal, 1 cdta. Ralladura de limón, cantidad necesaria (ja!)

Tamizá las dos harinas. En una esquina poner la sal. Formá el “kvasec”: mezclá la levadura con una cucharada de azúcar, otra de harina, y dos de leche tibia, agregando más si está dura. Dejar a temperatura ambiente, hasta que crezca un poco, pero no mucho, que se baja! [ ;-) ] Luego poner junto con la harina, pero la OJO!!! no puede tocar la sal (oséase, ponéla en la otra esquina del bol).

De a poco agregá la leche tibia y la ralladura del limón, y formá una pelota. Pensá en tu político preferido y estrellá la masa contra la mesa 40 veces. Derretí la manteca, poné la masa en un bol, y juntá todo con la mano (un auténtico enchastre), hasta que se integre y adquiera un color bastante más amarillo. Contra la mesa arrojá la masa 50 veces más. Es importante no pasarse con el castigo másico, para que esta no se “canse”.

Relleno (¡y qué relleno, señores!)

Vino tinto, 200 cc. Azúcar, 250 g. Nueces picadas (no molidas, eh), 500 g. Galletitas escolares (Manón, Lincoln… ni muy saladas ni muy dulces) picadas, 100 g. Azúcar con escencia de vainilla, 2 paquetitos (cada uno tiene 26 g). Si no conseguís, improvisá! Canela molida, 1 cdta. Pasas de uva remojadas un tiempito en rhum, dos puñados. Miel, 1 cda. La mermelada que más te guste, 1 cda. Chocolate en polvo, 1 cda. Queso blanco (o crema agria, para los gringos), 3 cucharadas. Café molido, la puntita de un cuchillo.

Herví el vino. Agregale el azúcar, y verté este power-vino sobre las nueces. Sumale todo lo demás (no olvidar el rhum donde remojaste las pasas), y tratá de no comértelo antes… creéme que este relleno es zarpadísimo.

Volviendo a la masa, pisá todo con palo de amasar, hasta dejarla de un centímetro y medio de espesor. Desparramá el relleno caliente, como se ve aquí a la izquierda.

Enrollá hasta formar una salchicha gorda (tipo escherichia coli, pero llena de amor), y ahí nomás mandála al molde de potica, previamente enmantecado y enpanralladizado.

Claro, lo más posible es que no lo tengas, ¡pero a no desesperar! El molde es de barro, y tiene forma de flanera (ver al final el detalle). Si no lo tenés, non preocuparum largum vivirum, también podés acomodar la lombriz en una fuente de horno (igualmente pretratada).

Calentar el horno a 175 ° (que no tengo la menor idea si es máximo, mediano o qué), y en la parte de abajo -la más cercana al fuego, si el horno es a gas-, poné un cacharrito con agua, para humedecer la cosa.

Dejar la potica por 15 minutos arriba del horno (no adentro, eh!), para que leve un poco, siempre a tempratura ambiente (Rožica es fundamentalista al respecto: nada de abrir ventanas o puertas mientras se hace potica, OK?) . Luego de los mencionados quince minutos, apuñalá varias veces a la pobre víctima con una aguja de coser o similar, para que “respire”.

Finalmente ahora sí, después de tanto esoterismo, horneamos por 55 minutos. Un minuto antes de que esté, preparate un café dulce y bien aguado, que usarás INMEDIATAMENTE para pintar la superficie de nuestra querida potica, que ahora sí podremos dejarla cubierta con un lienzo, para que se enfríe en su propio molde. Si no se entendió, aquí lo ilustramos:

Ahí está, el secreto mejor guardado de la cocina eslovena, derecho de su lugar de origen, para usted. ¿Difícil? Sí, pero no imposible (se aceptan preguntas!). ¿Quién se anima con la receta?

Receta ilustrada: salsa pomidorka

(Por favor, leer con música sesentosa/cortina de programas “para la mujer” de fondo. ¿Mi recomendación? Obertura bass pipe a vara, de Les Luthiers en Mastropiero que Nunca)

¿Le gusta el tuco, señora?

Ojalá que tanto como a nosotros. Verá, en mi familia eslovena existe la tradición de cocinar, en primavera, salsa de tomate para todo el año. Aquí en Eslovenia se come mucha pasta, y claro está, la sala favorita es el tuco… que en la familia Batič recibe el fantástico nombre de pomidorka.

Entonces, ¿tiene lápiz y papel, señora? Empecemos entonces…

Lave y corte en pedazos 17 kilos de tomates maduros. ¡Consiga ayuda si quiere teminar hoy!
Mientras tanto saltee en aceite de oliva, hm… bueno…, zapallitos largos, alguna berenjena, zanahoria rallada y cebolla. Nota: consiga una olla gargantuesca!
Cuando esté lista, pase los tomates a la olla. La consistencia debe ser bien dantesca!
Cuando la salsa está lista, deberá pasarla por este aparatito, que quita los residuos sólidos del menjunje…
…y lleve nomás de vuelta al fuego.
Algunos accidentes siempre suceden… ¡pero a no desesperar!

Luego de un tiempo se le agregarán las especias, que incluyen sal, pimienta, albahaca, azúcar y no sé cuántas otras cosas.

Cuando todo está listo, el último paso es envasar todo primorosamente en frascos reservados a tal efecto (nosotros elegimos de miel pura de 1kg, pero cualquiera viene bien). Tip: vuelque la pomidorka lo suficientemente caliente y no necesitará esterilizarlos!

Puro amor envasado.
Aquí lo tienen, 15 frascos repletos de pomidorka.

¿Cuánto rinde? Y, lo normal es usar medio frasco para un paquete de fideos, por lo que hay tuco para rato! Sólo queda decirles… buen provecho, o como se dice aquí, dober tek!

pd: tengo más fotos del proceso… y si quieren les consigo la verdadera receta, eh!

El idioma esloveno

Muchos de ustedes llegan aquí buscando información sobre la vida en Eslovenia. Otros muchos uchos se preguntan por el inescrutable idioma que se habla aquí, el idioma esloveno. Para esta gente en especial y para curiosos en general está dedicado esta entrada. ¡Que lo disfruten!

Para empezar, este idioma es hablado por 2 millones de personas aproximadamente dentro del país, más un número desconocido fuera de sus fronteras. Si bien las comunidades eslovenas en el mundo son muy importantes -notablemente en la Argentina, Australia y Estados Unidos-, desafortunadamente no todos los descendientes preservan el idioma, que por ser patrimonio de un pueblo tan pequeño, es extremadamente particular, rico, bello… y complicado. De todas maneras refleja una cultura verdaderamente milenaria.

Empecemos a complicarnos, entonces. El esloveno que se enseña en las escuelas es un dialecto artificial, fabricado. El esloveno “de los libros” (knjižno slovensko) se escucha sólamente en la radio y televisión, y encima cada vez menos. Existen al menos 36 grandes dialectos, pero además cada pueblo tiene su pequeña (¡o no tan pequeña!) variación idiomática que lo diferencia del pueblo siguiente. Por consiguiente esto lleva a que la “unidad nacional” eslovena sea un concepto un tanto difuso, y que la lealtad patria esté más ligada a la tierra, la región, las costumbres y los dialectos más que a la bandera. Pero eso es tema para otro post (ya vendrán, lo prometo!)

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24 de junio

El día 24 de junio, vaya uno a saber por qué, es desde hace mucho tiempo una fecha importante para mucha gente.

En 1935 desapareció Carlos Gardel en la cumbre de su carrera, como sólo los verdaderos rock stars pueden hacerlo. Me atrevo a asegurar que mi abuelo José, quien contaba entonces con 22 años, ese día estuvo de luto.

En 1977 nacía en Buenos Aires mi amigo Gonzalo (¡feliz cumple Gonz!), haciendo temblar de miedo a todos los dibujantes y animadores de su barrio de Flores.

También en la cumbre de su carrera, en el 2000 se mataba Rodrigo “El Potro” Bueno, rey del tunga-tunga/cuartetazo/fernecola, pero no por culpa del trompazo de su 4×4 contra una pared, sino por un certero maleficio pergeñado por una amiga mía cordobesa (todo lo que diré es que se llama Eugenia y estudia Agrimensoría en la UNC). Canales de TV, radios y la camiseta de Talleres inmortalizarían al cuartetero, hay que decirlo, también como a otro verdadero rock star. Ese día, yo me cortaba el pelo en Buenos Aires.

El veinticuatro de junio de 2002, sin embargo, yo ya estaba en Irlanda. A eso de las 7 de la mañana me subía a un ómnibus que me llevaría desde la estación de Busaras de Dublín hasta el campus de la Universidad de Limerick, para asistir a la escuela de verano BLAS 2002. Por la tarde, una simpática chica eslovena que también se había anotado a la escuela me ayudaba a cargar mi equipaje hasta mi habitación. Hablamos, platicamos, charlamos y parloteamos hasta que se hizo de noche, y Ksenija -con quien hoy vivo, tres años más tarde- tuvo que irse para su hostel.

Este último 24 de junio, Ksenija y yo salimos rumbo al Consulado de la República de Eslovenia sito en Trieste, Italia, para ir a buscar el Permiso de Primera Residencia Temporaria por motivos de Trabajo y/o Empleo. ¿Y saben qué?

LO CONSEGUIMOS

Reflexionando, me parece que a mi entender es como medio tonto ignorar las fechas de las cosas y sus significancias (y no lo digo por lo de Rodrigo, eh). Si uno les presta atención, se puede llevar lindas sorpresas. Como tener en tu pasaporte un sello IMPORTANTÍSIMO fechado el mismo día en que conociste a tu chica/mujer/pareja/amor. Como en los comerciales de Master Card: no tiene precio.

¿Cómo sigue la historia? Pues de la misma manera que anduvo siempre: para adelante.

Por qué Eslovenia es diferente

Hoy me siento a escribir, así que agarrensén de las mánon.

Hoy mientras iba del trabajo a la clase de esloveno, se me ocurrió hacer una lista mental de aquellas “pequeñas diferencias” entre Europa y América de las que hablaba Vincent Vega en Pulp Fiction. La lista quedó bastante larga y me metí en la clase, y luego pasé por el Spar de cerca de casa y anoté más cosas… tonz me pareció interesante escribir algo al respecto ahora.

Primero que nada, la comida… porque al fin y al cabo este es mi blog, y ustedes saben cómo me importa el tema en cuestión. Seguramente ya conocen tema de los diferentes horarios en que se come y todo eso (super temprano y bla bla bla), pero al darse una vuelta por el supermercado, uno se da cuenta de que no Toto, no estamos en Kansas.

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