Pasó por casa Sveti Miklavž

El mes de diciembre en Eslovenia es muy interesante, por las costumbres que todavía se conservan desde tiempos antiguos. Uno de ellos es la llegada de Sveti Miklavž (San Nicolás), en la noche del 6 de diciembre. Según la tradición, Miklavž sabe si los niños han sido buenos o malos durante el año que pasó, y de acuerdo a esto les deja regalos. Si fueron buenos, algún juguete, si malos, una vara de avellano (que en estos tiempos tan políticamente correctos es muy demodée, vistessss). Hasta aquí todo normal, el señor es casi calcado de la imagen de Papá Noel. En honor a la verdad, tanto Papá Noel (en inglés Santa Claus) como Sv. Miklavž son diferentes versiones de San Nicolás de Bari. Pero aquí es donde se acaban las similitudes.

Cuando Eslovenia era comunista, cualquier representación eclesiástica era o bien prohibida o muy desaconsejada. Ergo, en esa época se importó desde Rusia a Dedek Mraz (Abuelito Frío), quien era una figura un tanto más mitológica (casado con “la Viejita Invierno”) pero de iguales características, que dejaba regalitos en la noche del 31 de diciembre. Si hacen click en el último link, verán que el señor Mraz porta un cayado cuyo diseño es notablemente similar a la Cruz ortodoxa… ¡pero somos todos laicos, eh, que la religión es el opio de los pueblos, camaradas!

Volviendo al tema, luego de la caída del comunismo y la sed de occidentalización, se importó a otra figura más, el conocido Santa Claus, quien a su vez deja regalos en la noche del 24 de diciembre, si la memoria no me falla.

El chiste de todo esto es que en algunas familias se “espera” a Miklavž, en otras a Santa Claus, en algunas otras a Dedek Mraz y en algunas a todos ellos juntos!

Como decía el Teniente General John Sunday Cangallo, los únicos privilegiados son los niños.

Feliz día de la república, camaradas!

Érase una vez un país llamado Yugoslavia, donde todos los años se celebraba, el veintinueve de noviembre, el Día de la República. Si además era tu primer año en la escuela, en este día te ungían Pionero, luego de haber pronunciado el siguiente Juramento:

Danes, ko postajam pionir,
dajem častno pionirsko besedo:
Hoy, al devenir pionero y dando mi palabra de honor, juro:
Da se bom pridno učil in delal,
spoštoval starše in učitelje,
da bom zvest in iskren tovariš,
ki drži svojo obljubo;
Que estudiaré y trabajaré duro,
respetaré a mis padres y maestros,
y seré un camarada sincero y leal
que cumple con su palabra;
Da se bom ravnal po zgledu najboljših pionirjev,
da bom spoštoval slavna dejanja partizanov
in napredne ljudi sveta,
ki žele svobodo in mir;
Que seguiré el ejemplo de los mejores pioneros,
respetaré las hazañas de los Partisanos
y de aquellos pueblos avanzados
que desean la paz y la libertad;
Da bom ljubil svojo domovino,
samoupravno Socialistično Federativno Republiko Jugoslavijo,
njene bratske narode in narodnosti,
in gradil novo življenje, polno sreče in radosti.
Que amaré a mi patria, la soberana República Socialista Federativa de Yugoslavia,
sus naciones y nacionalidades hermanas,
y que construiré una nueva vida, llena de felicidad y alegría.

El énfasis es mío, en algunos casos. ¿Qué les parece? A mi entender, es sin lugar a dudas algo muy fuerte, con ecos iniciáticos muy claros visibles entre líneas. Así y todo, eso de jurar que uno amará a una patria creada artificialmente, a los 6 años de edad, me parece un poco demasiado.

Nuevamente, ¿qué les parece?

Hasta la victoria… casi siempre

Caminando por Ajdovščina, siempre me causó atracción esta escultura, en la esquina de una de los parques de por ahí.

¡tomá mate!

Esta escultura, de claro tinte rojo, dice al pie “GLORIA A LOS CAÍDOS POR LA LIBERTAD”, en referencia a las batallas y escaramuzas durante la Segunda Guerra Mundial que definieron el frente occidental de lo que luego sería la Yugoslavia de Tito.

este señor debe ser uno de los caídos.
Ahora que lo pienso, me hace acordar al Statue Park de Budapest, que tuve el agrado de visitar en septiembre del 2002. Aquél es un mausoleo al aire libre que alberga estatuas (algunas simplemente GIGANTESCAS) que en la época comunista adornaban las calles de Budapest. En cambio, esta pequeña escultura, sita en una pequeña ciudad a pasitos de la frontera con Italia, resiste los impulsos modernizadores que “beneficiaron” tanto a países como Turquía, Hungría o Arabia Saudita.

100 años de ferrocarril Bohinjense y el puente de Solkan

Durante todo el fin de semana pasado (14 al 17 de julio) se celebraron en Eslovenia, Italia y Austria los 100 años del ferrocarril bohinjense, que hasta el día de hoy une las ciudades de Bohinj (Eslovenia) y Gorizia (hoy Italia). Este trayecto fue desde sus comienzos muy importante para los habitantes de toda la región occidental de Slovenia, por motivos económicos y sociales.

La fiesta fue tal que a todo lo largo del trayecto del ferrocarril (ciudades, pueblos, aldeas) se organizaron actividades de todo tipo, por supuesto sincronizadas con el paso del tren. Obviamente no me lo quise perder, y por lo tanto el viernes 14 pusimos rumbo a Solkan (SOU-can, en italiano Salcano), pueblo de 3500 habitantes sito en las afueras de Nova Gorica, a pasitos de la frontera italiana, para disfrutar el espectáculo (nota sobre Solkan: la referencia escrita más antigua que se conserva es del año ¡1001!).

En Solkan, además, se celebraron los 100 años del Puente de Solkan sobre el río Soča (SO-cha), que tiene su propia e interesante historia. Construido entre 1900 y 1906, hasta el día de hoy ostenta el título del puente de piedra más grande del mundo (220 metros). Además, durante la Primera Guerra Mundial fue testigo de las “Doce Batallas del Isonzo” (nombre del río Soča en italiano), que según dicen los que saben, fue el frente más sangriento de aquella guerra. En 1916, con sólo 10 años desde su finalización, el puente no resistió el bombardeo, y por unos meses el trayecto estuvo interrumpido.

Este año Solkan se vistió de fiesta, y montó un escenario justo debajo del centenario puente. (¿pueden creer que no tengo fotos? Por culpa de una confusión se quedó en el auto, y luego ya era tarde para ir a buscarla… en fin).

Lo que me sorprendió de la fiesta fue la cantidad y calidad de actividades:

  • La Big Band GD NOVA de Nova Gorica amenizó toda la noche, acompañando a varios cantantes e intepretando temas instrumentales (excepto el tecladista, que no cazaba una, el nivel fue excelente!).
  • Tres escuelas de danza presentaron números alegóricos (por ejemplo: una pareja de bailarines de vals vienés, a tono con la época celebrada).
  • La Sociedad de Alpinistas de Nova Gorica escaló los muros del puente.
  • Un demente de la ciudad costera de Portorož se vino con su su aeroplano y realizó varias acrobacias por debajo y encima del puente, para la conmoción generalizada de los presentes.
  • Una pareja de actores, vestidos de época, leyeron poemas e interpretaron pequeñas piezas teatrales en relación al puente, acompañadas por la Orquesta de metales de Nova Gorica.
  • En el medio de la noche, unos chicos llegaron en kayak desde el río Soča (no sé muy bien por qué).
  • Para finalizar se proyectó una película alegórica -El Gigante de Piedra- recolectando la historia del puente, y a su término se desplegó un show de luces bastante impresionante.

Como dije antes, sorprendidísimo quedé por el nivel de toda la producción… y peor aún, actividades semejantes tuvieron lugar a todo lo largo del trayecto ferroviario.

Una perlita: como broche de oro, un tren centenario a vapor haría todo el trayecto original, de Bohinj hasta Gorizia. Ocurrió que en la primera parte del viaje varios pequeños incendios se localizaron, aparentemente por culpa de la gran sequedad del clima y la constante alta temperatura de la caldera. Entonces, como en la región del Litoral (donde se encuentran Solkan, Ajdovščina y Nova Gorica) está prohibidísimo hacer fuego, ¡el tren tuveo que pegar media vuelta, cambiar la locomotora por una disel, y apurar el paso para llegar a tiempo! Todo esto, claro está, con la plana mayor del gobierno -Primer Ministro incluido!- a bordo del tren :-)

En fin, a mí siempre me encantaron los trenes, y más recientemente, los puentes, por muchas razones… así que estuvo todo de maravillas (excepto quizás que la inesperada lluvia me caló un poco hasta el cúbito).

Salú y pesetas! =)

Viaje alucinante, parte III: Sv Miklavž y la casa de Jurij Vega

Si bien estoy un poco retrasado con el recuento del viaje, continuamos nomás con la parte III del viaje alucinante: la colina de Sveti Miklavž y de la casa de Jurij Vega.

Como les conté en la entrega anterior, luego del refigerio en el Centro Geográfico de Eslovenia pusimos rumbo para la colina de San Nicolás (Sv. Miklavž), en las inmediaciones de Litija. En la cima de la colina fue alzada esta pequeña iglesia, que dominando el valle río abajo.

Los colores otoñales del cerro son simplemente arrolladores, como atestiguan estas fotitos.

Vista desde la Iglesia.
Los colores de los árboles atrás de nosotros parecen sacados de un rompecabezas, no?

Nuestros anfitriones se encargaron de hacernos pasar un día inolvidable: en cada momento y en todo lugar nos contaron amenamente sobre la historia de los lugares que visitábamos, sus costumbres, y un largo etcétera.

Ellos dos, que aquí aparecen con la pequeña iglesia de fondo, también fueron quienes, luego de tanto paisaje, nos llevaron a Ksenija y lo que sería el siguiente paso de nuestro viaje: la casa del polimatemático Jurij Vega, que hoy está transformada en un pequeño museo.

Como pueden ver en el link a la Wiki, el señor Jurij (George, Giorgio, Georgii, Geor o Jorgelín) fue uno de los más grandes matemáticos de todos los tiempos.

No sólo compiló a fines del siglo XVIII las famosas tablas de logaritmos que se usaron hasta mediados del siglo XX, sino que también inventó muchísimos sistemas hidráulicos y a vapor, y además contribuyó enormemente a la balística (me causó gracia cuando el guía nos contó que luego de completar su educación, al entrar al servicio militar se metió a la artillería… claro, pensé, ¿dónde más iría un matemático?).

Lo que me pareció más interesante de este señor, además de haber mantenido el record mundial del cálculo de Pi por 50 años, es que a pesar de haber luchado contra Napoleón y sus secuaces durante mucho tiempo, abogó por la introducción del Sistema Métrico Decimal en la Monarquía Habsburgo, el cual sus anteriores enemigos estaban diseminando por el mundo. Este hecho, a mi parecer, lo pinta de cuerpo entero como un verdader científico primero, y soldado después.

Ya que estamos, en el museíto se encuentran publicaciones de la época, un par de primeras ediciones de sus tablas (aquí a la derecha, sin ir más lejos), y notas y correspondencia con grandes luminarias de la ciencia, ya fuere sus contemporáneos o sus predecesores.

Sin ir más lejos, el mismísimo “príncipe de la matemática”, el genio indiscutido de Carl Friedrich Gauss, lo destacó a Vega como uno de los más grandes impulsores de la matemática del siglo XVIII.

Para cerrar el post, la pregunta obligada: ¿sabía usted de esto? Los más maduros que leen el blog, que alguna vez usaron las tablas de logaritmos… ¿sabían que el primero de estos tomos fue concebido por un esloveno? Yo al menos, no lo sabía… ¿y usted?

Bueno muchachos, falta sólo la última parte, donde les mostraré a la Emperatriz Galáctica del Mimbre, su Majestad Real Tončka Jemec, y de cómo nos trataron bien “a la eslovena” (léase: nos llenaron de comida y regalos) y claro está, sin olvidar dos calabazas gigantes. ¡Nos vemos!

Viaje alucinante, parte I: Bogenšperk

El sábado pasado salimos de excursión con Ksenija, su amiga Mija y su novio, Miha (sí, Mija es la chica, Miha es el chico… cosas del idioma). Andábamos con ganas de salir algún día desde hacía tiempo, y M&M se descolgaron con una excursión fantástica de principio a fin, lo que resultó en que el 22 de octubre del 2005 quedará grabado en mi memoria pa la posteridá.

Como hay muchas cosas para contar y mostrar, dividiré la historia en varios posts, para que se haga más fácil la lectura, vio. Y antes de que me olvide, abrí un set en flickr donde pueden ver todas las fotos (saqué 112, pero subí unas 30… quizás luego suba más).

Partimos a las 10 AM, con rumbo a Bogenšperk, castillo cerca de Litija, pueblo-ciudad al norte de Ljubljana. Este castillo es famoso porque fue hogar del escritor, investigador, viajero y erudito Janez Vajkard Valvasor, que además de tener un nombre recontracool y una armadura repulenta, podría decirse que, sin quererlo, fue el padre de la Etnología en Eslovenia. Su inmenso y explícitamente descriptivo tratado “La Gloria del Ducado de Carniola“, que lista la historia natural, las costumbres y la topografía de gran parte de lo que es hoy Eslovenia, fue escrito aquí.

Las puertas del castillo de Bogenšperk

Hoy en día el castillo es un museo, con sótano cavado en la roca viva y todo. Alguna gente muuuuuuuuuuuy cool lo alquila para sus casamientos. Así es nomás, Ksenija se le ocurrieron algunas ideas al respecto, al caminar por estos lugares… :-)

Caminito abrazado por árboles
El castillo en sí no es tan impresionante como los alrededores: no paré de sacar una foto tras otra, no sólo porque el día fue excelente, sino porque el otoño se nos abrió como nunca: robles, tilos, pinos y cipreses se nos abalanzaron en infinitos tonos de dorado, rojo, anaranjado y amarillo. Un placer p’al ojo.
Miren el paisaje haciendo click acá arriba…
Un rato más tarde partimos rumbo a Litija, y luego a la parroquia de St. Miklavž (San Nicolás), que queda en la cima más alta de los cerros circundantes. Pero eso lo dejaremos para la próxima, ¿eh? Los dejo con la última de Bogenšperk…
Chau, Bogenšperk! Saludos a la familia!

Papeles, Trst, viajes

Salve!

Ayer lunes pedimos el día en el laburo, y salimos rumbo a Trieste, para presentar todos los papeles. Fuimos Ksenija, Rožica (la madre) y yo.

Salimos a las 7 de la mañana de Lokavec, porque entre otras cosas conocíamos un sólo camino, y éste incluía ir en auto a un pueblito en las afueras de Trieste (arriba del cerro), para luego tomar un tranvía que baje a la ciudad propiamente dicha, que está a nivel del mar (Adriático).

Tonz, a eso de las 9 y pico llegamos a Trst (como se dice Trieste en esloveno), que es una ciudad no sólo muy linda, sino con mucha historia interesante. Verán, la ciudad per se (dentro de las murallas) siempre fue muy cosmopolita, cruzándose eslovenos, alemanes, italianos y todas las demás gentes que llegaban de los barcos. Ahora bien, los pueblos que rodeaban a la ciudad (fuera de las murallas) eran 100% eslovenos… y entonces de ahí es que surge en Eslovenia el slogan de Trst je naš… Trieste es nuestra. De hecho muchas ciudades del norte de Italia y el sur de Austria fueron originalmente eslovenas, como Gorizia, Udine, Klagenfurt o Graz. Lo que pasó es que, como sabemos, las fronteras se movieron mucho a lo largo de los años acá en Europa, y nunca fueron los eslovenos los que salieron ganando.

Volviendo al presente, el Consulado abría a las 10 AM, así que buscamos en los mapas, y llegamos a tiempo. Para hacerla corta, a las 10:25 estábamos afuera, habiendo inundado a la gente con papeles (teníamos todo en original, copia autenticada y copia) y pagado 92 euros en concepto de fotocopia autenticada de pasaporte + iniciación del trámite. Dimos unas vueltas, tomamos un helado, y enfilamos la retirada.

¿Cómo sigue la historia? El Consulado manda el expediente a la Oficina de Verificaciones de Ajdovščina (municipalidad donde declaramos que voy a vivir), ahí se verifica todo, y se manda de nuevo a Trieste, para que yo lo vaya a buscar. Normalmente tarda 1 mes, pero en Ajdovščina (que son muy amables) nos dijeron que no tienen muchas solicitudes de este tipo, así que con suerte se podrá acelerar todo un poco. En cuanto esté, iremos a Trieste una vez más, para que me peguen en el pasaporte un sticker que me deje entrar legalmente a Eslovenia… y finalmente estar más tranquilo (e incorporarme a la empresa en blanco).

Ah, casi me olvidaba. Ayer, por demoras de varios tipos en el transporte, lleguamos a Ljubljana como a las 17:00, muy cansado… pero justo a tiempo para 3 horas de clase de esloveno. Super! En fin, llegué muerto a la noche, pero así y todo me hice un tiempo para escribir al blog algunas cosas, postear fotos, y hablar con mi vieja.

Qué gran hijo que soy! ;-)

Luego les mando fotos de Trieste.