Historia antigua (o de cómo conocí a Ksenija y llegué a vivir en Eslovenia)

Para celebrar mi año en Eslovenia, me pareció bien contar un poco sobre los comienzos de nuestra historia con Ksenija: cómo nos conocimos y eso. Así que para aquellos que ya conozcan la historia, pues nada, la leerán de nuevo :-)

En marzo de 2002, con 24 años recién cumplidos, las cosas en mi trabajo iban cada vez peor, y musicalmente no ocurría mucho (aún no formaba parte del Ensamble de Música Sufí). A mi entender, contaba sólo dos alternativas: comerme los ahorros, o gastarlos en un viaje que siempre había soñado: conocer Irlanda. Lo más lógico hubiera sido lo primero, pero como se imaginarán, en este caso la lógica fue vencida por la intuición… gracias a Dios!

En los siguientes meses pasó todo rapidísimo: qué cosas hacer, cómo articular además una estadía previa en Madrid en lo de mi amigo Joaquín, cómo juntar el dinero en una Argentina post-apocalipsis donde era dificilísimo recuperar los ahorros (en mi caso, sólamente perdí el 50%), etcéteras. Al final terminé inscribiéndome en la escuela de verano BLAS (música y danza tradicional irlandesa), que tendría lugar en el campus de la Universidad de Limerick, en el oeste de la República de Irlanda, entre el 24 de junio y el 5 de julio del fatídico año 2002.

Aquel lunes 24 de junio, por un malentendido, llegué a la Universidad un poco tarde, cuando el tour de bienvenida a los participantes de BLAS ya había comenzado. Pasó entonces que no pude dejar mis bultos en mi habitación (mochila de 30 kg + bolso con mi instrumento, otros 10), por lo tanto dejélos en una oficina cualquiera mientras apuraba el paso hacia el tour.

A la tarde de ese mismo día, luego de un concierto de bienvenida, una chica se me acerca y me pregunta si tocaba el bodhrán, ya que había notado el constante tamborilear de mis dedos. Le dije que no, que mi instrumento era el tabla indio, y que de dónde sos, yo de Argentina, ¿Eslovenia? mirá vos qué cosa, tu nombre se pronuncia “Xeña”, no? ¡¿Cómo lo supiste?! y que patatín que patatán. A eso de las 18 me avisan que tengo que sacar mis valijas de aquella oficina, y como la conversación estaba muy interesante, la eslovena de marras me dice “¿Querés que te ayude a llevar las cosas a tu habitación?”. Y hacia allá fuimos. Charlamos, platicamos, hablamos, parlamentamos, coincidimos, nos sorprendimos mutuamente, y a la noche ella fue para su hostel.

El 26 de junio, luego de un concierto del genial Andy Irvine en la Catedral Santa María de Limerick, fuimos a un bar… y las intenciones quedaron bien marcadas, de ambas partes. Al otro día, un memorable 27 de junio de 2002, luego del almuerzo, yo estaba charlando con una persona, y Ksenija viene así nomás, nos interrumpe y me invita a dar una vuelta después de la cena. Sí, por los siglos de los siglos se sabrá que ELLA ve invitó a salir a .

Lo que sigue se lo imaginan. Cancelé mis planes posteriores, y un mes después yo estaba pisando por primera vez el suelo de la estación de trenes de Ljubljana. Lógicamente, Ksenija me estaba esperando. Pasamos dos meses juntos, e incluso tuve la oportunidad de hacerme una breve excursión de dos semanas a Hungría y Rumania, donde escuché y viví muchísima música, cultura, Cárpatos, trenes vetustos, vampiros y buena onda.

A lo largo de estos casi 4 años, Ksenija viajó 3 veces a Argentina, donde convivimos por períodos de hasta 3 meses y medio, ya que más no se podía. ¿Cómo hicimos para mantenernos juntos? Creo que la receta fue siempre tener un plan pensado para el siguiente encuentro. Y aquí estamos, casi cuatro años más tarde, viviendo juntos en un país el cual hace sólo 5 años no habría podido ubicar en el mapa de Europa.

Y… va a ser lindo, no? :-)