Caracoles como mascotas
Uno ha escuchado sobre mascotas más o menos comunes. Perros, gatos, canarios. ¿Alguna vez oyeron de tener caracoles como mascotas?
Al parecer, cuando Ksenija era chica, solía con su hermana recoger los caracoles que andaban por ahí, y jugar con ellos como si fueran mascotas. No sólo les ponían nombre, sino que también les pintaban el nombre con marcador en la “casita”, estimo que para saber con quién estaban jugando: si con Jorge o con Esculapio, por ejemplo.
Hasta el día de hoy, cada vez que Ksenija avista un caracol perdido en el medio de un camino, sendero o vereda, se detiene en seco, sin importar qué apurada pueda estar, y le pregunta al animalito “¿pero vos a dónde vas?”, con lo que luego procede a reubicarlo cerca de una planta o arbusto cercano.
Imagínense entonces, lectores, la carita que puso mi esposa cuando escuchó sobre lo que hacen en España con los caracoles. Y no me refiero a comerlos sólamente, sino también a la forma en que se los cría, etc.
¡Pobre Ksenija, tan niña del campo ella!
PD: si les gustó la foto de arriba, pueden ver aquí una selección de fotos de la vez que fuimos a dar una vuelta por Sopota, el pueblo donde se ubica la cascada donde nos casamos hace un año.
Escrito el 1 de July de 2008 y archivado en Mi vida en Eslovenia.
Etiquetas: Animales • Ksenija.



