Maravillas del mundo Linux

Ubuntu logoImage via Wikipedia

Desde hace tiempo estoy cambiando activamente mi perfil laboral de “tecnologías Microsoft” hacia “tecnologías abiertas”. Por eso empecé seriamente a estudiar el lenguaje de programación Python, y empecé un proyecto con unos amigos hecho con Django, el framework Web pensado para “perfeccionistas con entregas”.

Ayer pusimos en línea “privada” la primera versión del proyecto este que les dije más arriba (y del que intencionalmente no cuento nada al respecto, al menos hasta que esté suficientemente maduro).

En aproximadamente 100 minutos:

  • Instalé Apache 2, la base de datos MySQL Server 5.0, y el sistema de control de versiones Subversion, con literalmente tres líneas de comando. Para los entendidos, sabrán que el servidor corre Ubuntu Linux 64bit, por lo que la instalación/desinstalación de cualquier cosa se gestiona mediante el fantástico comando apt-get.
  • Obtuve los repositorios SVN de Django y de otros tres módulos aledaños.
  • Exporté la base de datos que corría en mi laptop con mysqldump, copié el archivo via scp, y la re-importé en el nuevo servidor con el comando source del shell de MySQL.
  • Copié el código del proyecto de mi laptop al nuevo servidor, de nuevo usando scp.
  • Repliqué la configuración en el servidor, y confirmé que todo estaba en orden, corriendo las unit tests pertinentes.

Todo este proceso que hecho remotamente, utilizando software gratuito y abierto, y no hubo que reiniciar el servidor ni una sola vez.

En contraste, hace poco estuvimos migrando Ceneje.si (donde trabajo), que es un sitio Web grande que corre en entornos Microsoft. Para hacer algo similar (instalar y configurar servidor Web, base de datos, copiar código) tardamos días enteros, incluyendo interminables “rebooteadas”, procesos de actualización, problemas de versiones (32 vs. 64 bits) y un largo etcétera. No diré nada sobre el exorbitante precio que hay que pagar por el derecho a usar un Microsoft SQL Server, o un sistema operativo Windows Server 2003 de 64 bits… pero imagínense decenas de miles de euros.

En estos más de 10 años de verme cuasi forzado a utilizar tecnologías Microsoft, viví muchas cosas. Pero de algo estoy convencido. Me harté de la carrera armamenticia que significa correr Windows, Office, SQL Server, Media Player y tantos otros.

Pero a no desesperar. Estoy trabajando para el cambio, y si todo sale bien (¿y cuándo no salió bien?), la cosa cambiará el año que viene, y radicalmente.

Zemanta Pixie

Pasan cosas lindas en Ljubljana. Algunas me pasan a mí

Hoy fue “uno de esos días”. Corridas, estrés, problemas, pero con final feliz… muy feliz. Les cuento.

En el trabajo estuvimos toda la mañana ocupándonos de la mudanza de nuestros servidores a un nuevo proveedor de Internet (Tuš). Estas cosas nunca son simples, pero como las máquinas no están actualmente online, nada demasiado grave podría pasar. Configuramos routers, anotamos la topología de la red, cargamos cables… y a último momento nos dimos cuenta que el chasis de los blades no venía con las guías necesarias para montarlo en un rack. Esto no es un detalle menor, ya que el mostro este pesa unos 70 kg. Pero bueno, llamamos por teléfono y arreglamos que lo instalaríamos en el piso, para luego montarlo una vez que llegaran las guías, las cuales tendríamos que mandar a pedir a Alemania y arribarían a este bendito país en un par de semanas.

Con una incesante llovizna cargamos las cosas en el auto y fuimos para allá. Sorprendentemente todo salió bien, y en un par de horas ya estábamos de vuelta.

Claro está, la cosa no terminó ahí. A las 14:00 -como máximo- yo tenía que rajar del trabajo, porque tenía una grabación en video con Lasanthi a las 15:00, y además tenía que pasar primero por casa a buscar el tabla y la kurta (especie de túnica de la India que uso para los conciertos) que Ksenija me había planchado primorosamente esta mañana.

Salí entonces de la oficina, pensando en todas las cosas que quedaban por hacer, y a eso de las 14:20 llego a la puerta de casa. Amago a buscar las llaves, y en ese momento me doy cuenta. Me había olvidado las llaves en el trabajo Este simple hecho que parece tan raro, puede explicarse porque en el llavero tengo mi palito USB, desde donde corro aplicaciones indispensables para mi trabajo

Mantuve la cabeza lo más fresca posible, y calculé que nadie de la oficina podría llegar lo suficientemente rápido hasta mi casa a entregarme el llavero, por lo que llamé a Ksenija, que trabaja más cerca de casa, para que viniera a abrirme la puerta. Frenéticamente me pongo en contacto con la gente de la grabación para que retrase el comienzo lo más que se pueda, y me pongo a esperar. Ksenija llega corriendo unos 15 minutos más tarde, hablando por teléfono con el responsable de la obra de nuestra casa, sobre cosas tan apasionantes como tipos de inodoros y desagües cloacales.

Subimos, y mientras agarro las cosas, Ksenija me trata de llamar a un taxi, pero da ocupado constantemente, debido a algo que siempre pasa en Ljubljana: apenas caen unas gotas de lluvia, todo el mundo pide taxi. ¿Serán de azúcar los eslovenos?

Resignado me armé entonces con bolso de tabla (unos 12 kg), paraguas gigante, y la kurta en una percha, rumbo a la casa donde grabaríamos el pequeño concierto. Resultó ser más cerca de lo que pensaba, pero el barro, los nervios y la llovizna hicieron el trayecto bastante más inolvidable.

Para ir redondeando, al cruzar el umbral todo mejoró. La música, la gente, la grabación, el sari turquesa de Lasanthi, el té de Sri Lanka, la charla, los increíbles pasados comunes que compartimos, y la buena leche de todo me hizo olvidar de los problemas del trabajo, el barro, la llaves que me olvidé, el tabla que pesa un infierno, el otro tabla que se me hizo pelota justo ahora que tengo un concierto en diez días y el bardo inmenso que significa encargar nuevos parches a India a mil por hora y estar rezando para que lleguen a tiempo, más todo lo relacionado con la casa (puertas, ventanas, presupuestos, calefacción, diferencias entre planos y realidad, cloacas, electricistas, “bombas de calor”, la losa radiante que al parecer no sirve cuando sopla el burja), el seguimiento de la promoción del libro de Ksenija, más el proyecto de traducción del antedicho libro para este verano, y un larguísimo pero larguísimo etcétera.

Me olvidé de todo eso, tocamos el raga Kalavati, y no me importó nada más. Puro ananda, alegría, felicidad, buenaventura.

Y ahora les cuento la frutilla de la torta. ¿Para qué fue esta grabación de las que les estuve contando en los últimos 32.000 párrafos, eh? ¿Para qué? Pues nada más ni nada menos que para el primer manual escolar multimedia de la historia de la educación eslovena, en formato libro+dvd, que se distribuirá en todas las escuelas primarias del país. En otras palabras, ¡¡¡nuestro mini-concierto será visto potencialmente por todos los niños en edad escolar de Eslovenia!!!!!

Dejando de lado el masaje al ego que esto significa, yo me pregunto… ¿En dónde se ha visto que un manual escolar de nada incluya algo tan grosso como música clásica de la India en vivo? De seguro a mí me habría explotado la cabeza, de haber visto algo así al tener 8 o 9 años. Al parecer, hay lugar en Eslovenia para este tipo de cosas. Alhamdulillah.

Entonces, como les decía al comienzo de este ya demasiado largo post, hoy fue “uno de esos días”. Pero sin Angustias y Dolores, gracias a Dios ;-)

Buenas noches!

Argentinos combatiendo la inflación eslovena (precenimocene.si)

Estos últimos 10 días estuve ocupadísimo con un nuevo proyecto que aceptamos en el trabajo, para la Asociación de Consumidores de Eslovenia (Zveza potrošnikov Slovenije). El proyecto, denominado Precenimo Cene! (valuemos los precios!) es un esfuerzo por parte del estado en combatir la inflación, tema sobre el cual les conté en otro momento. Lo que nos tocó a nosotros hacer fue crear el sitio Web del proyecto, que permite a los usuarios comparar los precios de alimentos básicos (frutas, verduras, harinas, animales muertos, lácteos), y apreciar rápidamente cuáles son los supermercados que ofrecen los productos más baratos (… y los más caros!). Inicialmente los precios son de 8 supermercados, pero más adelante se incluirán otros negocios tanto de Eslovenia como de países vecinos.

Hoy fue el lanzamiento oficial del sitio Web de Precenimo Cene, con conferencia de prensa incluida, notas en los diarios, en la tele, etcétera etcétera.

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Hay que cambiar los neumáticos, es 15 de noviembre!

Todos los 15 de noviembre ocurre en Eslovenia algo bastante singular: vence el plazo para que los automovilistas cambien sus neumáticos “de verano” por los “de invierno”, que tienen un perfil más grande (estrías más profundas). En otras palabras, luego del 15 de noviembre tu auto debe tener o bien las 4 ruedas de invierno, o dos de invierno y dos de verano, pero siempre y cuando tengas en el baúl unas cadenas listas para aplicarse a las ruedas estivales, en caso de nieve o hielo.

Lógicamente, esto genera una moderada fiebre de compras en todo el país, ya que -como en el resto del mundo- aquí no es excepción: la gente espera al último momento para hacer las compras… y en este caso, más allá de la fecha límite, la primera nevada fuerte es lo que marca el inicio de la temporada… y esto fue lo que pasó el sábado pasado, más o menos en todo el país.

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