Internet en el monte

Hola a todos!

Hoy prendí la notebook aquí en Lokavec y, casi como por costumbre, miré el iconito de la conexión inalámbrica a Internet de mi Kubuntu Linux (uso KNetworkManager, para los curiosos). Oh sorpresa, dos redes inalámbricas aparecieron disponibles, y una de ellos aceptó mi pedido de conexión.

Entonces les estoy escribiendo desde Lokavec, en un hermoso día de invierno tardío, conectado al mundo exterior… mediante la conexión “tomada prestada” de algún vecino. No es poca cosa, ya que aquí todavía no tenemos Internet de banda ancha, porque por varios motivos todavía no llegó la fibra (o el cableado normal) a estas remotísimas zonas de la Europa Central. Normalmente, en Lokavec nos conectamos muy poco, para ver mails y nada más, porque la conexión por modem es len-tí-si-ma.

Así que a escribir se ha dicho! :mrgreen:

Vuelta al campo

Hemos vuelto de Argentina, y ya al día siguiente pusimos primera con el nuevo proyecto, que de nuevo no tiene mucho, pero que por los proyectos anteriores había quedado rezagado.

Nuestro plan es mudarnos al “campo”, o sea al pueblo de Lokavec, en las afueras de Ajdovščina, en la región de Primorska (el Litoral). De aquí es nativa la familia de mi mujer, y la casa familiar es bien grande, por lo que nos mudaremos -si Dios quiere- al piso de abajo, al cual le faltan hacer varias refacciones, como ser baño y cocina, mejoramiento del aislamiento térmico, que incluye calefacción y nuevas puertas y ventanas, y el repaso de las instalación de agua y electricidad.

Como nuestro alquiler en Ljubljana vence el 1 de septiembre de 2008, con Ksenija resolvimos el año pasado que no buscaríamos un nuevo alquiler luego de esta fecha, y que nos mudaríamos ya directamente a Lokavec. Esto significará cambiar mi régimen de trabajo, comprar un auto, sacar el registro de conducir y muchas cosas más que todavía no vemos.

Entonces queridos, como se imaginarán, estamos viendo ideas de cocinas, baños, pisos, puertas, sistemas alternativos de calefacción (geotérmica, por ejemplo), conceptos de Feng shui y Vāstu, y tantos otros.

Entre estos “tantos otros”, está un programita de diseño de interiores (y exteriores!) el cual nos ha ayudado y nos ayuda mucho en la tarea, el Plan3D. Con este programa se puede diseñar tanto en planta como en 3D, y cuenta con una biblioteca gigante de objetos, desde escaleras hasta pianos pasando por cuadros, botellas de cerveza, árboles y todo tipo de mesas, sillas y sillones. Además, se puede aplicar a cualquiera de estos objetos todo tipo de colores y texturas, por lo que el uso de este programa permite al lego en arquitectura y diseño (como quien suscribe) hacerse una muy buena idea del producto terminado.

Entonces, aquí estamos: entre planos, catálogos, ideas, presupuestos… ¡poco tiempo queda para el blog! Sabrán disculpar, no? :-)

Saludos!

Un día en la vida de…

Con ustedes, un poco de narcisismo. Les voy a contar un típico día de semana, circa primera mitad del 2007.

Me levanto a las 6 de la mañana. Sí, de verdad. :-D

O peor, incluso a las 5, depende de la situación. Para los que me conocen “de antes”, enterarse de esto debe ser un shock total, ¿no? Para los que no, mmmmm quizás también ;-) Anyways, más allá de la hora, siempre me despierto unos minutos antes de que suene la alarma, gracias al reloj biológico que heredé de mi madre. Salto de la cama para no molestar a Ksenija (que igual se despiert), y salgo raudo para el baño.

Luego de una linda ducha (me gusta tomarme un tiempo bajo el agua), voy a la habitación de la música y medito por un tiempo, y luego practico los Cinco Ritos Tibetanos (si es martes, también me afeito y/o me corto las uñas). Luego voy a la cocina, y si hay platos sucios los lavo, o bien ordeno un poco, barro el piso, riego las plantas, etc. Además, mientras pongo a hervir el agua para el té, prendo un sahumerio (nag champa).

A las 6:40 se levanta Ksenija, quien en general ya está despierta desde hace un tiempo a causa de mi insufrible alarma despertador… y de mis actividades matinales (trato de hacer el menor ruido, pero Ksenija tiene el sueño muy liviano). En otras palabras, no siempre se levanta del más excelentísimo humor ;-) En general viene a la cocina, me da un abrazo, y musita pseudo palabras que en realidad son una mezcla de maullidos, mugidos y balidos. Ella a su turno va para el baño, y luego, mientras hace los mismos Cinco Ritos Tibetanos y se viste (mi frase favorita: ¡no tengo nada que ponerme!), yo preparo el desayuno o chequeo la temperatura o el mail (o escribo algo al blog). A eso de las 7 desayunamos juntos, y a las 7:30 salimos para el trabajo.

A las 8 comienzo a trabajar, en -como algunos recuerdan- Ceneje.si, que viene a ser el portal de comparación de precios más importante de Eslovenia. A eso de las 4 de la tarde voy cerrando el boliche (termino de trabajar, bah). En el medio corto para comer algo, que puede o bien ser el menú vegetariano en Žabec, o un sánguche de falafel en lo de mi amigo Rami, o alguna combinación sobre el pucho, como un paquete de 100 gramos de almendras, unas galletitas Grancereale y/o algún yogur de esos potentes que se encuentran por acá. Muchas veces, hay que decirlo, no como nada y sobrevivo a mate y dulces (por alguna razón que desconozco, mis compañeros de trabajo suelen traer cosas ricas bastante seguido).

Luego del trabajo, si es lunes en general vuelvo a casa directamente, donde leo, escribo al blog, practico tabla, y/o charlamos con Ksenija sobre los proyectos en danza. Si es martes, me quedo un ratito más en la oficina, y las 17:45 llego al Hogar para los Sin Techo, donde sirvo comida, lavo platos, etcétera, hasta las 19. Si es miércoles, en cambio, a las 17:30 le doy clase a Emilija, mi alumna de tabla. Los jueves son los días comodín, por lo que solemos vernos con amigos, salir a comer algo, o ir al cine… en resumen, un día sin mayores complicaciones.

Los viernes, si me quedo en Ljubljana, hay sesión de bhajans (cantos devocionales hindúes) desde las 18 hasta las 22, en la casa de Emilija. Estas sesiones constituyen una de mis mayores cargas de pilas para toda la semana. La gente con la que me junto (¿o debería decir gentuza?) son capaces de sentarse en el suelo por 4 horas y cantar SIN CESAR, sin parar para comer, beber o ir al baño. Demás está decir, la primera vez que participé, tuve que parar el ensayo y decirles claramente que “bueno, todo muy lindo, pero yo gratis no toco… ¡dénme algo para comer ya, por Diossss!”. Impresentable, el sucio inmigrante, ¿no? :-)

Así y todo, muchas viernes nos vamos Lokavec (la casa de la familia de Ksenija), y a las 16:15 sale el ómnibus, con el que llegamos dos horas más tarde a Ajdovščina, donde siempre nos espera mi suegra con el auto, para llevarnos a casa (Lokavec queda o bien a 45 minutos a pie desde Ajdovščina, o a 5 en auto). Una vez en allí, nos reciben ya en el fuego unas ollas llenas de sustanciosa mineštra de papas y hongos, o de repollo, o de cebada… o de lo que venga.

Los fines de semana en Lokavec suelen ser muy relajados, que también cargan las pilas al 100%. Leo, escribo, medito, salgo de paseo, charlo con mi suegra o con mi cuñada, juego con Besi (un ser humano atrapado en cuerpo de cachorra maltesa), cocinamos pan, galletitas, risotto, etc. Además, si las estrellas son favorables, incluso ayudo en el jardín… he ayudado a plantar flores, a clavar postes, a barrer hojarasca y algunas cosas más (pero en realidad, lo que más hago es sacar fotos, je!).

Los domingos, finalmente, nos volvemos a Ljubljana en el ómnibus que pasa por Ajdovščina a las 20:25, si es que no conseguimos alguna forma mejor de viajar. A veces nuestro amigo Héctor nos lleva, o alguna otra persona, pero en general llegamos a las 22:00 a Ljubljana, bastante cansados, y no hacemos más que cambiarnos, lavarnos los dientes, e ir al glorioso sobre… que es, incidentalmente, lo que voy a hacer ahora… ¡que mañana arranco a las 5! :-D

Haciendo “krofi” para el carnaval

En Eslovenia, por alguna razón que se me escapa, para Carnaval (pust) es costumbre comer krofi, especie de factura frita similar a una “doughnut” (pero sin agujero), que en Argentina se conocen como “bolas de fraile”. Claro está, aquí se rellenan con mermelada o con nutella… nunca con dulce de leche. En fin.

El sábado pasado hicimos en Lokavec krofi caseros, y esto fue lo que resultó:

p2170049.JPG
Ya de entrada la masa puede ser un tanto pesadita…

p2170052.JPG
Dejar reposar…

p2170053.JPG
Y freír en aceite a 160 grados, claro está dejando la típica “banda clara” en el medio…

p2170060.JPG
Y ahora sí, a rellenar con -en fin- mermelada.

p2170062.JPG
Modelo terminado, luego de espolvorear con azúcar impalpable (azúcar glas, para los ibéricos).

Eso, ¡que salieron bárbaras! :-D

El invierno que no fue

Ya estamos a fines de febrero, y se podría decir que casi no tuvimos invierno. Está bien, el año pasado tuvimos una tonelada de nieve el 6 de marzo, y quizás se repite este año, pero la verdad es que hemos pasado climas más agradables que en muchos otros lugares de Europa.

Lo que, claro está, no es algo para alegrarse. Leí por ahí que en Finlandia se despertaron los osos de la hibernación antes de tiempo, y en un ataque de hambre, mala onda y resaca, se morfaron un par de caballos o algo así. En otro orden de cosas, al parecer los pájaros no emigraron de Ljubljana, se quedaron aquí nomás… lo que es algo bastante espeluznante.

En fin, no es novedad que el clima se va al demonio. De hecho, si todo sigue como parece, no faltará mucho hasta que se inviertan los polos… ¡y ahí los quiero ver! :-O

¿Decíamos? Ah sí, por estas fechas la gente que vive en el campo sale de excursión a buscar “zvončki” (campanitas), unas florcitas blancas que parecen campánulas que miran para abajo… ¿las ubican? Bueno, en casa de Ksenija el fin de semana pasado las señoras de la casa fueron a buscar las florcitas (mientras yo leía mi nuevo libro, que merecerá otro post), y luego las plantamos (¡yo ayudé!) alrededor de la casa.

¡Me siento cada vez más pitufo granjero! :-D

Un abrazo y buenas noches.

UPDATE: he aquí una foto de las campanitas en cuestión.

p2180090.JPG

A todas luces no es un floripondio… ¿o sí?

Cerezas

Durante los meses de mayo y junio, a todo lo largo y ancho del país maduran las cerezas.

¿Qué significa, en términos prácticos, esto? Simple. Vas a comer cerezas toda la semana, ya sea de tu(s) propio(s) árbol(es), o de amigos, conocidos, compañeros de trabajo, o quien sea.

En nuestro caso particular, en la casa de Ksenija en Lokavec tenemos 3 cerezos, que maduran en tres momentos diferentes. Las primeras llegan en general la última semana de mayo, y son para mi gusto demasiado chiquitas y ácidas (sí, soy un porteño citadino, lo sé lo sé!). Más tarde llegarán unas ya más gordotas, que cito aquí abajo.

El premio mayor, sin embargo, viene con el último y tercer árbol, ya para mediados de junio. He aquí una muestra de -literalmente- sus frutos:
cerezas gordas, dulces y sin pesticidas ni nada raro
Claro, como todo esto es super “bio”, a veces también las cerezas vienen con alegre y rechoncho biogusanito incluido… pero bueno, más proteína, qué tanto! :-)

Interrogantes sobre las Pascuas

El fin de semana pasado, como ya saben, estuvimos de pascua. Más allá de que para mí la festividad significa menos que nada, mientras preparaba el Tunin namaz me puse a pensar algunas cosas.

Por ejemplo, aquí las Pascuas se conocen como Velika Noč, que literalmente significa “La Larga Noche”. No sé a ciencia cierta su significado, pero aventuro que tendrá por la gran vigilia que, de acuerdo al Nuevo Testamento, se mantuvo entre la crucifixión y la resurrección de Jesucristo. ¿Alguien podría compartir con nosotros la etimología de la palabra Pascua, entonces?

Luego me puse a pensar en las tradiciones (en el sentido más general de la palabra) que se mantienen en este país: ir a la parroquia (la mayoría sin siquiera entrar), escuchar un sermón fotocopiado que sale de los parlantes, decir unos tibios amén en los lugares apropiados, hacer relaciones, decir “felices pascuas” y volver a casa a comer potica, hren, los huevos pintados, jamón y demases… ¿alguien me dice en qué lugar de la Biblia se puede encontrar esto? Sorna aparte, me dio un poco de “cosa” el presenciar esto… pero bueno, hay cosas peores. En fin, quizás lo que más me haya caído atravesado es la forma de tratar de atragantar una costumbre evidentemente pagana (la llegada de la primavera y la abundancia) en el Dogma cristiano.

Todos a la Iglesia, con nuestra infaltable canastita.

Ah, otra pregunta ya que estamos. ¿Desde cuando el feriado de Pascuas cae en lunes? En varios países de Europa es así, y la verdad que no veo la relación. De acuerdo a la leyenda, el Jueves es la Última Cena, el Viernes el vía crucis, el Sábado la vigilia y el Domingo la Resurrección. ¿Qué pasó el Lunes siguiente? ¿El Santo Feriado? (anyway, me cuentan que durante muchos años en Eslovenia la Pascua no era feriado nacional, ni jueves ni viernes ni lunes… resabios del viejo comunismo antieclesiástico).

El sábado a la noche, luego de un día de comida y relax, con Ksenija no nos podíamos dormir, y nos colgamos con la tele. A eso de las 23:00 arrancó una película en unos de los canales privados de aire. ¿Los 10 Mandamientos? No. ¿Ben Hur? No no no no.

Estigma.

Sí muchachos. La película que, entre otras delicias, cuestiona fuertemente al Vaticano y a la Iglesia toda, muestra a curas homicidas y otras miles de bondades, enhebradas en un rosario de “Dios está en tú mismo, no en la madera y la piedra de la Iglesia” y salpicada de fuegos demoníacos y sangre a raudales. Peor aún, el protagonista es el irlandés Gabriel Byrne, que seguro es terrosita, tirabombas y seguro que promiscuo, mal perdedor y con mal aliento.

En resumen, una de cal y una de arena, ¿no? Realmente no lo podíamos creer…! (valga decir que a las 20:00 de esa misma noche, el mismo canal había emitido ya la horrible, racista, explícita y extremadamente exitosa “La Pasión del Cristo”, de Herr Mel Gibson).

Mundo loco.

Pascuas a la eslovena, año II

Y así es nomás, una de las cosas que tiene el estar aquí hace más de un año es que algunos acontecimientos se empiezan a repetir. En efecto las Pascuas, como el año anterior, tuvieron lugar este fin de semana que pasó.

Lo que tiene de bueno es que este año puedo ver, con un mínimo de retroactividad, qué cosas son las que verdaderamente hacen a la celebración de la Pascua en mi familia eslovena. En resumidas cuentas, lo importante es lo social: verse las caras con la mayor cantidad de familiares, conocidos y vecinos posibles, llenarse de comida, y relajarse de cara a la primavera que se viene.

Este año también fuimos a la bendición de la comida en la parroquia de Žapuže, que es el pueblo de la familia materna de Ksenija. A un tiro de piedra de Lokavec (el pueblo donde vivimos actualmente, 1000 habitantes), a su vez dentro de la ciudad de Ajdovščina (6000 habitantes), todas localidades con sus regionalismos bien tirantes, en una ínfima superficie física… claro está, todo esto resulta imcomprensible para un citadino, y de pesadilla para el señor Venn (el del diagrama, claro). Pero me fui por las ramas. Continuemos. Al igual que el año pasado, fuimos a los de los tíos a darnos duro y parejo con pan, jamón, hren, huevos, potica, gelatina de carne y demases, todo rigurosamente casero.

Por supuesto, una de las tradiciones más populares es la del coloreado de huevos. Sin embargo este año, debido al furor limpiandis de quien escribe, la tradición se rompió. Me explico. En algún momento del invierno, con una de esas limpiezas generales de fondo que siempre ocurren, se me ocurrió limpiar el cajón de las cebollas (imagínense el lugar para las verduras al fondo de la heladera, pero lleno de viejas cáscaras de cebolla, un par de cabezas de ajo, y alguna que otra cebollita escuálida, solitaria en medio de tal jungla cascárica). ¿Qué hubieran hecho ustedes en mi lugar? ¿Tomar el toro por las astas, y tirar prolijamente al fuego las viejas cáscaras de cebolla roja, dejando así en inmediata evidencia la cantidad y calidad de ajos y cebollas en stock, verdad? ¿O no? ¿Eh? Si ustedes dijeron “Sí, claro!”, pues entonces significa que la Pascua siguiente será sin huevos pintados. ¿Y por qué? Simple. Al igual que el año pasado, en mi familia eslovena los huevos se deben teñir únicamente con tinturas naturales, léase cáscaras de cebolla y café. O séase, tuvimos huevos, pero teñidos únicamente de su natural color marrón. En fin, hay cosas peores.

Por supuesto no sólo de huevos vive el hombre. También amasamos una potica de chocolate, y Alan (el futuro marido de Maja, mi cuñada) se puso con una cantidad pornográfica de chocolate (huevos, chocolatines y un largo etcétera). En esta familia, verán, es tradición que para Pascuas no se cocina, ya que con la potica, lo que se come en las casas de los tíos, y el chocolate a raudales, realmente no vale pena (yo igual me cociné un arrocito con verduras saltadas, tenía que sacarme el empalago de alguna manera, vio).

Para finalizar, Ksenija y yo les queremos desear felicidades a todos aquellos que, por estas épocas, se juntan a celebrar las pascuas, sin importar la denominación religiosa, claro está. Lo importante es, a nuestro entender, tomarse un tiempo para verse con la familia, pasar un buen rato y hasta quién te dice, reflexionar un poco.

Tesis de grado modelo Ksenija Batič

Hola muchachos y muchachas!

Como les habíamos contado antes, el lunes 3 de abril pasado Ksenija se recibió de Etnóloga y Antrolopóloga Cultulra. Luego de dos años y medio de preparación, su tesis fue defendida, demostrada y estampada en el recuerdo de todos los presentes.

Pero bueno, antes que nada les cuento de qué va la cosa. Etnología y Antropología Cultural es, ante todo, una carrera que tanto aquí como en cualquier parte del mundo no tiene mucha salida laboral, ¿no? (lo cual es una pena, ya que las empresas no saben los servicios que un ‘detective cultural’ puede brindar). Entonces, y teniendo en cuenta esto, la idea de Ksenija era producir una tesis que, además de ser científicamente sólida, fuera lo suficiente interesante para interesar al público en general, y además ser viable como proyecto de empleo etnológico. Ksenija decidió entonces que su inquietud de toda la vida -la historia familiar- sería el vehículo encargado de transmitir todo eso.

Sí, claro, todo muy lindo. ¡Pero llevó dos años y medio! :-)

Antes de proseguir, les aclaro que las defensas de tesis en Etnología suelen ser bastante más sui generis que sus contrapartidas Exactas, Naturales y Formales. Entre otras cosas, el trabajo de tesis se acostumbra a encuadernar en formato libro de tapa dura, y la defensa per se suele ocurrir en algún lugar alegórico o funcional al trabajo en cuestión. Partiendo de esta base, Ksenija llevó el formato hasta nuevos extremos.

El tema elegido por la flamante etnóloga fue la historia de su propia familia, y de cómo vivieron a lo largo de 189 años bajo el mismo techo (casa que se mantiene en pie hasta el día de hoy). Además, nuestra eslovena favorita escribió otro libro, que discurre sobre el mismo tema pero en lenguaje menos “tesístico” y más amigable, cuyo objetivo fue doble: interesar al público en general y demostrar la hipótesis de viabilidad de proyecto que conté más arriba (”vender” la historia familiar como producto). Pero esto no termina aquí, no no, ya que también se imprimió el árbol genealógico completo (¡páginas y páginas de nombre y nombres!), y se montó toda una muestra itinerante con documentos originales sobre la familia Batič (aquí se ve una de las vitrinas), fotos, paneles ilustrativos, etcéteras, que se mantendrá en la biblioteca Lavričeva durante todo el mes de abril.

Pero hay más. La tesis fue defendida no en la Facultad de Filosofía y Letras de Ljubljana, sino en la biblioteca más importante de la ciudad de Ajdovščina, a 90 km de la capital. ¿Y por qué? Porque toda la familia vive hasta el día de hoy en Lokavec, pueblito de 1000 habitantes en las afueras de esta ciudad. Entonces, todo el gabinete examinador (director de tesis, Investigadores Jóvenes de la universidad, ex-compañeros) se vino desde Ljubljana especialmente para la ocasión… y también para asistir al tour de la zona, guiado por el mismísimo Presidente de la Organización para la Conservación del Patrimonio Cultural de Lokavec, con quien visitaron la famosa casa centenaria -central a la tesis- y el museo del pueblo [y yo digo... ¡¿mil habitantes y tienen museo?!].

Cuando empezó la defensa, a las 18:30 y con una fuerte lluvia, la biblioteca esta llenísima de gente. Todos ya habían visto la muestra, los paneles, las fotos y los documentos. Ksenija había llegado 2 minutos antes. El Octeto Vocal de Lokavec hizo entonces su aparición, encargados de romper el hielo con una canción tradicional de la región.

He aquí la mitad derecha del Octeto.

Luego comenzó la defensa propiamente dicha, en la que Ksenija comentó sobre su trabajo durante unos 20 minutos. A continuación siguieron las preguntas, que fueron muchas y variadas (una perlita fue “¿cómo entro yo, que también me llamo Batič, en su árbol genealógico?”). El director de la tesis, don Rajko Muršič (un personaje total e increíble), hizo también algunas preguntas, y luego de esto siguieron los agradecimientos, entre ellos el de Maja, mi cuñada:

Gemelas idénticas, ¿no? :-)

El Octeto volvió a cantar, y luego todos nos dirigimos al hall central, donde nos dedicamos a lo siguiente:

1/8 del Octeto a pleno.

Al ser la experiencia temática, esto significó que casi toda la comida servida tuvo que ser casera, a la usanza de los “buenos viejos tiempos”. Léase: pasamos todo el fin de semana horneando 2 poticas, 2 štrudl y 4 kilos de pan; pelando nueces y avellanas; limpiando y cortando jamón casero; yendo a buscar 24 litros de vino -70% malvazija 30% sauvignon blanc- de las cavas de Anton, primo segundo de Ksenija; preparando el jugo de uvas, los pickles, los ajíes en vinagre, etc. etc. etc. Varias ramas de la familia, encima, colaboraron con dulces, salados o simplemente con manos para semejante tarea: alimentar a unas 100 personas en un lunes a la noche. ¡Prueba superada!

En fin muchachines, inolvidable. Todos los presentes, académicos y familiares por igual, quedaron encantados por la experiencia. En resumen, Ksenija quiso crear algo que no pasara desapercibido con la idea de poder conseguir a futuro algo concreto en el marco laboral… y miren qué cosa, ya está dando sus frutos: ya la han llamado de varios medios para hacerle entrevistas (!!!!).

Pero bueno, Ksenija es así, la verdad sea dicha. Una vez que se propone algo, no lo va a dejar a medio hacer… va a seguir empujando -a veces muy a su pesar- hasta lograrlo, muchas veces sin saber hasta dónde habrá que seguir. Sin embargo, si uno piensa un poquito, no sorprende TANTO tampoco, al estar su destino tan marcado por cabras y carneros [nota: ¿quién me habrá mandado a meterme con semejante capricorniana-ariana, por Dios!]

Y para finalizar, dos fotos. Esta es la del “antes”, previa a la defena.

Y esta es la del “después”, con sus bonitos paneles detrás.

¡alegre alegre feliz feliz!

Felicitaciones, amorček, y a seguir los éxitos!!!

Fin de semana largo. Muertos, bloggers, calabazas y castañas.

Hola amiguines!

Como quizás ya sabrán, este fin de semana que pasó fue largo (puente, como le dicen en España). ¿Por qué? Porque el 31 de octubre es, además de Jálogüin, el día de la Reforma Luterana (¿¿¿¿¿¿??????), y el 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos, que en las épocas yugoslavas fue rebautizado como "El día de los Muertos", porque bueno, los Santos al parecer no eran muy amigos del Comité Central.

Entonces, tuvimos cuatro días feriados.

Ksenija se fue a un seminario, que yo aproveché para ir al cine (Los Hermanos Grimm, prometo el mini-review) y comprarme DVDs (un compilado de Benny Hill, Muppets From Space y Love Actually, regalito para "la patrona" que de todas formas es también disfrutable por todo el mundo). Después fuimos para Lokavec, y asistimos a no uno sino DOS cementerios, para los "actos" de las iglesias locales para el Día de Todos los Zombies (cereeeeeeeeeeeebrossssssssssssss). Ah! También cocinamos dos buenas tandas de castañas asadas, delicadeza de los otoños (y recopilé recetas a lo pavote!)

Sin embargo, lo más interesante del finde fueron dos pequeños acontecimientos relacionados con este blog.

El primero fue recibir mail de una de nuestros habitués, la mexicana Alilia, quien estuvo en el país por unos pocos días… lo cual no le impidió traerme en la valija un compilado de dulces y picantes mexicanos, incluyendo dulce de leche azteca y diversas salsas picantonas, simplemente fruto de su buena onda. Lamentablemente no pudimos coordinar para vernos personalmente, pero el gesto por supuesto vale mucho más que mil palabras. MIL GRACIAS, ALILIA!

El segundo acontecimiento fue el juntarme con Heck, misterioso bloggero que vive en la frontera entre Italia y Eslovenia, sólo que "del lado incorrecto" :-) Así de buena onda nomás, nos ofreció llevarnos en su auto de Ajdovščina hasta Ljubljana, y encima nos regaló galletitas, caramelos y pan italiano. ¿Motivo? Sólo la buena onda, que teorizando quizás sea una constante que permea a los inmigrantes. Lo invitamos a tomar un a casa, y nos quedamos charlando hasta bastantes altas horas de la noche. La verdad fue un muy bonito encuentro, y esperamos ansiosamente en volvernos a ver, con excusa de ir por Italia o Eslovenia para sacar fotos, dar vueltas y hacer turismo.

En fin, pasan OTRAS cosas además de los muertos, las calabazas, las brujas y demases, ¿no?

« Anteriores