Cómo me gusta el otoño en Eslovenia
El otoño esloveno me encanta… si se le puede atribuir una nacionalidad a una estación del año. Durante los meses de octubre y noviembre en este país ocurren muchas cosas maravillosas.
- Aparecen las castañas, asadas en las calles de Ljubljana para deleite de los transeúntes.
- Madura el mošt (mosto), o vino joven casi sin alcohol, dulce, que es ri-quí-si-mo, y se vende tirado en muchísimos restoranes, posadas y bares.
- Se cosechan las calabazas, lo que significa que no sólo se come mucho de este vegetal (que me encanta) sino que también las vidrieras de todos los negocios son adornadas con todo tipo de calabazas, y también brujas (por Hallowe’en), hojas secas y por supuesto más castañas!
- El 1 de noviembre es el Día de los Muertos, que se aprovecha como “las vacaciones de noviembre”, donde uno puede ir a lugares muy bonitos de minivacaciones, con paisajes saturados de colores dorados, rojos y marrones.
- Anochece mucho más rápido (a eso de las 5 de la tarde), y a pesar de que pueda parecer como algo depresivo, en realidad a mí me gusta: el muy lindo caminar por Ljubljana “de noche”, tomarse un chocolate caliente en un bar, y volver a casa antes de las 8 de la noche
- Y finalmente, el otoño trae consigo unas temperaturas que me son muy agradables: unos 10 grados de frío pero con sol, que le permiten a uno ponerse ropa abrigada sin tener que exagerar con dobles pantalones o ropa “térmica”. Me encantan las bufandas, los guantes y los gorros… pero todo con medida!
Y ahora que lo pienso, ¡me estoy repitiendo! Ya hablé de esto el año pasado y el anterior también!
¡Me estoy poniendo viejo!
Escrito el 9 de November de 2007 y archivado en Mi vida en Eslovenia y Reflexiones, opiniones e introspecciones.
Etiquetas: Cotidianeidad • Crónica • El tiempo pasa • Otoño.
Epa! Un año atrás escribía Taraf de Haïdouks interruptus, y dos años atrás escribía Resultados del Concurso de Miércoles III - Receta de Potica! y Concurso de miércoles IV: ASCO.



