¿Puedo? ¿Sí? Bueno, gracias.
El tema es el siguiente. A pesar de nuestras batallas legales a capa y espada contra el Corpus Burocrático Esloveno, como saben estoy 100% legal aquí en estas tierras.
Lo cual no quiere decir que el resto de los servicios -públicos y/o privados- no difrute perversamente al hacernos sentir, a nosotros los extranjeros, no queridos. Para muestra basta un botón (créanme que hay miles y miles).
Punto Uno. Para cobrar un sueldo, el gobierno requiere que la empresa deposite el salario en la cuenta bancaria del asalariado. Todo normal, ¿no?
Punto Dos. En los bancos, nosotros los extranjeros sólo podemos abrir cuentas para “no residentes”, a menos que presentenmos un permiso de residencia mayor a 6 meses, donde podrán -ahora sí- abrir una cuenta normal. Esto también tiene sentido, hasta cierto punto.
El problema está en que para hacer una transacción a una cuenta de “no residente”, el sistema bancario (universal en todo el país) toma a ésta como si fuera una transferencia al exterior, por lo que tiene una comisión bien alta, tarda más, y es un QUILOMBO de homebanking (sistema que suele romperse bastante seguido). Esto resulta en que una empresa tiene que hacer una maniobra muuuuy hinchapelotas para pagar un mísero sueldo… y todo eso por qué? Porque nací en otra parte! (nótese que para obtener el CUIT -código único para pagar impuestos- no tardaron nada).
Si a esto le agregamos más de 7 meses de burocracia para obtener un permiso inicial de residencia que sólo dura, sin excepción, 4 meses (y que ya estamos renovando), y la cantidad de oficinas (estatales y privadas) donde se rehúsan a hablar en inglés, se cometen errores y nadie se hace cargo (y nadie se queja…, claro), es como que día tras día, semana tras semana, mes tras mes, uno se amarga un poco.
Pero sólo un poco, a no desesperar. En cuanto llegue el próximo permiso, por 8 meses, quizás -si la gente del banco se digna a darnos bolilla- pueda lograr tener una cuenta común y corriente. Mientras tanto, se las arreglan para abonar mi teoría de que Eslovenia, por alguna razón u otra, parece “tener miedo” de los extranjeros que venimos a trabajar acá. Una teoría un tanto peligrosa, pero créanme, se siente así (y los eslovenos con los que la comento están de acuerdo en un 100%).
Bueno, tengo que seguir laburando. Sorry si no posteo fotos o cosas más interesantes (que tengo a patadas), pero bueno, ya saben la situación. Ayer vinieron a instalar Internet, pero obviamente no anduvo ni para atrás. Después les cuento más sobre “la solución” provista para compartir el acceso… no tiene desperdicio!