Ampak vendar toda pa a

Cuando un humilde hispanoparlante comienza a transitar el largo y duro (ojo con el chiste fácil!) camino de aprender el idioma esloveno, la profesora siempre nos enseña casi inmediatamente que la palabra ampak se traduce como nuestro noble pero. Nexo coordinante, si mal no me acuerdo… Madre corregime si me equivoco.

Esto es todo muy lindo, pero lo que ocurre es que a medida que el tiempo pasa, uno se tropieza con vocablos como vendar, toda, pa y el inefable monosílabo a. Al preguntarle a la profesora por el significado, nos responderá con una sonrisa que “esa palabra significa pero“, y seguramente agregará con un poco de vergüenza disimulada, que “…es como ampak, ¿viste?”

Entoncer el feliz estudiante se ve obligado a aprenderse no una sino 5 formas diferentes de decir pero. Peeeeeero -je je- lo divertido de todo esto es que, como no podía ser de otra manera, en realidad estas palabras no significan todas lo mismo. Una se parece más al “si bien”, otra al “mas” (sin tilde, che), y sólo sabe Dios qué otras más significarán qué otras benditas cosas.

(o sea, no trataré de explicar el significado correcto de cada palabra… le dejaré esta tarea a los argentino-eslovenos que sé que leen el blog).

Eso sí, los hispanoparlantes podemos tomarnos una mezquina mas sabrosa revancha: los eslovenos tienen en general un gran problema al pronunciar nuestra doble erre, por lo que sus “perros” nos suenan como nexos, y sus “peros” suenan como vaya a saber qué.

Es dura la vida, che. Larga y dura! ¡Cómo estamos con el chiste fácil, eh! :razz:

Whitney Houston a la búlgara

Y sí, tenía que pasar nomás.

El clásico de Dolly Parton “I’ll always love you”, que luego inmortalizaría la Whitney Houston en todas las radios “adultas” del planeta, se ha balcanizado.

Aquí pueden apreciar a la señorita búlgara llamada Nevena Tsoneva (Невена Цонева) entonando la canción homónima, pero con ritmo de čoček, con orquesta de bronces à la Goran Bregović incluida. No pega ni con cola, pero bueno, a veces la chica afina y todo.

El mundo no volverá a ser el mismo.

:shock:

Todo sea por la seguridad de los turistas…

Miren el siguiente cartelito, que lo encontramos cerca de Bohinj hace un tiempo ya:

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OK.

El cartel dice ¡ATENCIÓN! PELIGRO DE CAÍDAS, seguido de un lacónico y apurado STOP.

Pero yo me pregunto, ¿habrán tomado los guardaparques de la zona la decisión de agregar el iconito del gringo bobo precipitándose al vacío y -sin duda- rompiéndose la nuca por simple sadismo, o porque realmente hubieron muchos accidentes y la hubo que poner la cosa simple y directa?

Cosa seria, che.

Alguien moja una cosa rica…

Miren atentamente la imagen de aquí abajo (que es una captura de pantalla de uno de los programas que uso en el trabajo).

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Es una lista de archivos, y el que está seleccionado se llama MojaKosarica.aspx, que literalmente significa “mi canastita”. Pero si lo leen en castellano…

Moja. Kosa. Rica.

¿Quién moja una cosa rica? ¿Y qué se denominaría como una cosa rica, que además fuera susceptible de ser mojada… hmh?

Mejor no aclaro, que oscurece. Ay este idioma esloveno, que cosa más bella!!!!

pd: incidentalísimamente, es una captura de pantalla del Visual Studio 2003. ¡Qué programa más feo!

Feliz agosto!

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Les desea, el eslovenito feliz que toca el acordeón.

:-D

Regla eslovena no escrita #74: las pantuflas

Por alguna razón que se me escapa, aquí en Eslovenia es costumbre quitarse los zapatos apenas uno llega a casa, e intercambiarlos por unas pantuflas. Tal arraigada es la costumbre que en todas los hogares siempre hay disponibles varios juegos de pantuflas para los invitados… y de hecho, es una muestra de hospitalidad el permitir a los invitados mantener su calzado de calle dentro de la casa.

Ahora bien, el tema roza lo ridículo cuando las famosas pantuflas son igual de exigidas cuando hacen 40 grados de calor, o cuando toda la casa está completamente alfombrada; evidentemente es más fácil lavar las pantuflas y la alfombra, que los pies.

En mi caso particular, a mí esto no me afectó mucho que digamos. Fruto de mis amistades en Argentina con hindúes y musulmanes (quienes se quitan los zapatos simbólicamente para dejar atrás el ruido del mundo material externo), ya desde hacía tiempo que lo primero que hacía al llegar a casa era sacarme los zapatos… pero eso sí, nunca cambiaba por pantuflas! Derecho iba el pie al parquet desnudo.

Pero ahora no. Aquí en Eslovenia, uso pantuflas… casi todo el día!!! Aunque parezca increíble, en la oficina también cada uno tiene se juego de pantuflitas de 2 euros! :-) :-)

La culpa la tiene EL OTRO, por Tato Bores

Dando vueltas por Internet encontré la copia de uno de los monólogos más recordados del inigualable Tato Bores. Reíte que hace bien, pebete de jamón y queso!


La culpa de todo la tiene el ministro de Economía, dijo uno. ¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor…! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el Ombligo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.

¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo Yankee.

That´s not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.

¡El Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de Hijo de put… que resultó ser El Otro…!


No sé de que año será este monólogo, pero yo recuerdo vívidamente haberlo visto por televisión, así que muy viejo no debería ser, pero considerando que Tato falleció hace más de 10 años, tampoco puede ser muy reciente. Pero actual, ¡seguro!

Regla eslovena no escrita #27: salir a la calle con el pelo mojado es peligrosísimo

Esta “regla” sí que es un clásico.

Por alguna razón que se me escapa, aquí en Eslovenia no se puede salir a la calle con el pelo húmedo porque “te enfermás”, lisa y llanamente, sin importar las condiciones climáticas que reinen en el exterior en un momento dado. Tal arraigado está el concepto, que he visto a familiares y amigos secarse el pelo a las apuradas y con secador eléctrico… a las 2 de la tarde y con un sol que rajaba la tierra.

Porque, al igual que sucede con el mito de comer sandía con vino en Argentina, si no te secás el pelo antes de salir a la calle… ¡te morís!

¿Lo habrá escrito por mí?

Me gustó lo de Carlitos pajarito :-D

a esto me refiero

Gracias Diego por recordarme del AutoLiniers!

Radi imamo mleko

Literalmente, la frase que titula el post de hoy significa “nos gusta la leche”. Es el eslogan de una asociación que agrupa a las más grandes compañías lecheras de Eslovenia (directo, ¿no les parece?).

Desde los años 70s se viene usando como parte de la campaña nacional pro consumo de productos lácteos. He aquí un comercial de 1976 que no escatima en símbolos lácteos: niños, tetas, mujeres pulposas, y gente de toda edad disfrutando su vaso de leche.

¿Increíble, no?

Hoy en día, con la Internés y el mundo del futuro, el “Radimamomleko” tiene su sitio en Internet, llamado -previsiblemente- radiimamomleko.com.

Yo me pregunto, ¿esta gente habrá oído sobre los millones de personas que no toleran los productos lácteos (digamos, toda la raza asiática mal llamada “amarilla”)? ¿O sobre eso de que “la leche mata“?

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