Una semana a media máquina

Toda esta semana, desde el viernes pasado hasta hoy, pasó a media máquina. El viernes a la noche, luego de la ya clásica sesión de bhajans en lo de mis amigos Vojko y Emilija, ya estaba moqueando, con dolor de cabeza, y creo que hasta con un poco de fiebre.

Hoy, una semana más tarde, todavía me cuesta muuuuuucho el levantarme a la mañana temprano, más allá de que la fiebre y los síntomas hayan desaparecido. Es como que estoy soberanamente cansado, y lo único que puedo atinar a hacer es tirarme en el sofá a leer un rato, cual brevísimo preámbulo a una siesta.

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Estoy enfermo, ufa.

Estoy desde el viernes resfriado.

Tengo ganas de escribir al blog, pero no me da.

Disculpen! :-)

Debería tomar algo de té de jengibre, no? :-)

Prendé el humidificador que hace frío!

Llegó el invierno, y con él -quién lo hubiera dicho- también el frío. No, no me estoy haciendo el gracioso, seguí leyendo.

El invierno en Eslovenia significa muchas cosas, además de vino caliente y lucecitas por todos lados: la noche cae a las 4 de la tarde, la factura de calefacción se va a las nubes… y se prenden los humidificadores de aire.

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Y dale con la carne roja, ¡hostias!

Como ya comenté dos veces en los años pasados (aquí y aquí), en Eslovenia ya es costumbre que, para estas fechas, las empresas cárnicas lancen sus campañas de “coma carne roja, que hace bien”.

Este año, sin embargo, los activistas vegetarianos dieron un paso adelante, que me pareció de una fineza digna de mención.

Estos dos carteles, de buenos 4 metros de ancho cada uno, muestran sendas lonjas de carne roja, rodeadas en ambos casos por frutas y verduras, en plan cocina-internacional-moderna. El eslogan dice “carne roja, sabia decisión”, mediante un juego de palabras intraducible entre los colores rojo y azul.

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Ahora bien, como pueden apreciar en las dos siguientes fotos, los vándalos hippies-guevaristas-terroristas-vegetarianos de siempre están boicoteando la pujante industria cárnica eslovena:

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Donde decía “carne roja” ahora dice “pera”.

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Donde decía “carne roja” ahora dice “frutos rojos”.

¿Muy bueno, no? :-D

Más allá de esto, lo que indican estos carteles (y otros más, de aún peor gusto y mensaje) es el desesperado esfuerzo por parte de los frigoríficos en tratar de convencer al público de volver a comer carne: cada año, en Eslovenia hay cada vez más vegetarianos.

A estas palabras agrego lo que digo siempre. Para un argentino como quien suscribe, en Eslovenia no garpa comer carne: es dura, carísima y en su mayoría, re-pesada. Haga como yo, lector. Sea vegetariano en Eslovenia… y cómase todo el animal muerto cuando esté en Argentina! :-D

Uy loco cómo pega el café

Se nota que me desacostumbré MAL al café. Tomaž, mi compañero de trabajo, hizo café hoy con la cafetera nueva, y luego de un tazón del brebaje refrescante, aparecieron los siguientes síntomas:

  1. Se me tensaron los músculos casi de inmediato.
  2. Las manos experimentaron un leve temblor por unos minutos.
  3. La cabeza me dolió por unos instantes como si alguien me estuviera comprimiendo la mollera con una llave Stilson.

Está bien, en Eslovenia el café se toma fortísimo, pero tampoco la pavada… ¡estoy hecho un blandito, che! :-)

Chau pucho (čav pučo)

Finalmente en Eslovenia también se implementó la ley europea que prohíbe el fumar en cualquier ambiente cerrado público, o en cualquier lugar donde se junta gente (bares, restoranes, etc).

Lo interesante de esto es que esta ley también prohíbe el fumar en oficinas, pasando por encima de cualquier política empresarial. En otras palabras, de encontrar a una persona fumando en una escalera de un edificio de oficinas, el Estado multará al fumador (hasta € 200), al responsable de la oficina donde se encontraba el fumador (hasta € 1.000), y a la empresa a la cual pertenece el fumador (hasta € 10.000). Previsiblemente, tanto los fumadores como los empresarios están tirando la bronca, pero es una ley de la UE, así que no hay mucho por elaborar al respecto.

En mi caso no me afecta, ya que ni yo ni nadie de mi entorno cercano fuma… pero así y todo siento un poco de pena por los fumadores: ¡ya no les queda ningún lugar para despuntar su vicio!

Encontré finalmente un desodorante que funca!

Luego de años y años de buscar un desodorante que

  • no manche la ropa
  • proteja del olor a transpiración (soy muuuuuuuuuuuuuuy hincha con este tema, al igual que mi padre)
  • en lo posible, que no tenga ningún aroma artificial (porque “si tiene aroma, mancha”, me dijeron)
  • no sea antitranspirante
  • sea lo más natural posible

…finalmente lo encontré!

Es un desodorante que cumple todos estos puntos. Es a base de un cristal de roca abundante en Tailandia o algo así, y -claro está- vendido por una compañía americana. Se llama Crystal Body Deodorant, aquí tienen la página (en inglés) que contesta las preguntas más frecuentes. Funciona! Eaeaeaepp!

Nunca lo vi en Buenos Aires, pero quizás se encuentre!

PD: feliz cumpleaños, Alma Carmesí!!!!! 5 años, por Dios!

Sicko y una perlita

Seguro que todos han oído de la última peli de Michael Moore, Sicko (algo así como “Enferrrrrrmo!”). No la he visto personalmente, pero según lo que dice todo el mundo, es implacable con el sistema de salud de su país, los Estados Unidos de América.

Anyway, los blogs están prendidos fuego con la aparente controversia, y los Sith Lords de CNN, entre otras cosas, atacaron que Moore, en un segmento de la película, lleva a un contingente de americanos a atenderse en Cuba, donde obtienen mejores cuidados que en Estados Unidos, cuando según la Organización Mundial de la Salud EEUU se ubica en el puesto número 37 de los mejores sitemas de salud, y Cuba en el 39.

Más allá de todo esto, miren el número 38 :-)

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En mi experiencia personal, el sistema de salud de Eslovenia funciona, y bastante bien (por supuesto, siempre vendrán los que tuvieron experiencias negras, siempre los hay, pero no es el punto). El punto es que esta estadística parece desactualizada, tendenciosa, o ambas a la vez… O pensándolo bien, el sistema de salud de Estados Unidos no es taaaaaan malo como lo pintan, pero el pueblo estadounidense está muchísimo más enfermo que el cubano o el esloveno, y lógicamente el sistema no da abasto?

Da para pensar, ¿no?

Decisión de fin de año: comer más mejor

Eso, lo que dice en el título. Una de las decisiones de fin de año 2006 fue empezar a comer un poco mejor. Les cuento por qué.

De un tiempo a esta parte nuestros ingresos mejoraron un poco (nadie se está haciendo rico, ojo). Como consecuencia, decidimos pagar un poquito más por alimentos con “más buena leche”… En otras palabras, los que aquí se llaman “orgánicos” o “bio”.

Estos son productos que cuestan más caro, pero (en su mayoría) por buenas razones. En realidad, no es que los productos orgánicos sean más caros: los otros (los que tienen más químicos que Godzilla) son artificialmente más baratos. Cualquier persona que cultiva sus propias verduras o frutas lo sabe: el uso de pesticidas hace más resistentes a las verduras, de esta manera minimizando el producto bichado o marchito. Ergo, los tomates crecen más… ¿pero a qué precio?

Por otra lado tenemos el Comercio Justo (Fair Trade), que es una organización mundial que vende productos que vienen directamente de los productores, sin pasar por intermediarios, brindando de esta manera un mayor retorno para los granjeros, que en muchos casos hace una diferencia de vida o muerte. Aquí es posible conseguir una modesta oferta de productos de Comercio Justo, como chocolate de Nicaragua o café de Colombia, y artesanías varias de América del Sur y África.

Entonces, para retomar el hilo, lo que decidimos con Ksenija fue comer más sano… pero sin exagerar, porque todo no se puede. ¿Ejemplo? Cuando tenemos ganas de comer algo rico, lo normal sería ir a comprar un chocolatín. Lo correcto, todos lo sabemos, sería comer una manzana… pero todavía no somos lo suficientemente fuertes como para vivir a frutas (¡esa es mi suegra!). Por lo tanto, lo que hacemos ahora es comprar un chocolate, pero “orgánico” o de Comercio Justo, que además de ser más sano cuesta el triple, por lo que lógicamente compramos menos chocolate… y quién sabe, un día compremos más manzanas.

Veremos cómo sigue el experimento. Por ahora viene bien, y ninguna cuenta de banco se rompió. Cuando vamos al mercado abierto compramos de las granjas ecológicas (tienen licencia, registro y documento), y cambiamos el aceite de oliva por uno italiano orgánico (de 8 Euros el 0,75 litro, cof cof). Pero ese aceite de oliva, muchachos, no tiene comparación. Es tan pero tan rico que más de una vez me he tomado una copita como si de vodka se tratara. ¡Placer 100%!

Buenas noches!

El sistema de salud esloveno

Como les conté hace un par de post atrás, volví de Hannover con una gripe bastante fuerte. Al ser esta la primera vez que caí enfermo desde mi llegada a Eslovenia, también por primera vez tuve que lidiar con el sistema de salud estatal esloveno.

Primero que nada, a todos los residentes de este país se les da una Tarjeta de Salud, que tiene un chip (como las tarjetas telefónicas en Argentina) que te identifica como beneficiario. El estado te provee de una seguridad social “básica” (que cubre bastantes cosas), y luego queda a criterio de cada uno el pagarse un seguro médico adicional. Lo primero que hay que hacer, al recibir la Tarjeta, es elegir un médico clínico personal, un dentista, y un ginecólogo si uno es cromosoma XX. En mi caso, elegí a una médica que trabaja en un Centro de Salud cercano a mi trabajo, para hacer las cosas fáciles. Además la doctora es una señora con buena onda, y además habla inglés.

La cuestión es que yo había perdido el papelito con los horarios de la doctora, por lo que Ksenija se encargó de encontrar los horarios de atención… ¡en Internet! Y no solo los horarios estaban correctos, sino también el teléfono del consultorio. Ksenija llamó y arregló una visita para ese mismo día (un martes) antes de las 18.

Fuimos al Centro de Salud que me corresponde (éstos son edificios como pequeños hospitales, de baja complejidad y sin posibilidad de internación), y me mandaron directamente al laboratorio adjunto a sacarme sangre para hacerme un análisis. Sacamos número, y me llamó la atención lo siguiente: al lado del cartel luminoso que indicaba el número actual, un papel anunciaba que se podía consultar el turno mandando un SMS (mensaje de texto por celular) a un número especial. De esta forma, si faltan muchos turnos, uno puede irse a dar una vuelta y consultar rápidamente cuántos números faltan. ¿Grosso, no?

Anyway, me sacaron sangre, y luego me atendió la doctora. Me examinó, no encontró nada raro, y me recetó penicilina. Lo interesante del caso es que todo esto quedó registrado en mi Tarjeta de Salud, incluyendo la medicación recetada. Entonces, al ir a la a farmacia, además de consultar la receta la farmacéutica confirmó que ésta coincidiera con la información guardada en mi Tarjeta de Salud, y sólo así me dieron los medicamentos, ahora sí, en forma totalmente gratuita.

Finalmente, me dieron asueto hasta el próximo viernes. Volvimos entonces aquel día, y me dieron el certificado de enfermedad para presentar en el trabajo. Sin este certificado, cualquier día que uno se tome por enfermedad cuenta como vacaciones, por lo tanto es muy importante conseguirlo… y claro, sólo se consigue en un Centro de Salud u Hospital. Ergo, nada de “me duele el estómago, hoy no voy a trabajar”… ¡si lo habremos hecho en otros trabajos, en otros tiempos! :-)

En fin, así fue la cosa. ¿Qué les parece? Interesante, ¿no?

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