Como les conté hace un par de post atrás, volví de Hannover con una gripe bastante fuerte. Al ser esta la primera vez que caí enfermo desde mi llegada a Eslovenia, también por primera vez tuve que lidiar con el sistema de salud estatal esloveno.
Primero que nada, a todos los residentes de este país se les da una Tarjeta de Salud, que tiene un chip (como las tarjetas telefónicas en Argentina) que te identifica como beneficiario. El estado te provee de una seguridad social “básica” (que cubre bastantes cosas), y luego queda a criterio de cada uno el pagarse un seguro médico adicional. Lo primero que hay que hacer, al recibir la Tarjeta, es elegir un médico clínico personal, un dentista, y un ginecólogo si uno es cromosoma XX. En mi caso, elegí a una médica que trabaja en un Centro de Salud cercano a mi trabajo, para hacer las cosas fáciles. Además la doctora es una señora con buena onda, y además habla inglés.
La cuestión es que yo había perdido el papelito con los horarios de la doctora, por lo que Ksenija se encargó de encontrar los horarios de atención… ¡en Internet! Y no solo los horarios estaban correctos, sino también el teléfono del consultorio. Ksenija llamó y arregló una visita para ese mismo día (un martes) antes de las 18.
Fuimos al Centro de Salud que me corresponde (éstos son edificios como pequeños hospitales, de baja complejidad y sin posibilidad de internación), y me mandaron directamente al laboratorio adjunto a sacarme sangre para hacerme un análisis. Sacamos número, y me llamó la atención lo siguiente: al lado del cartel luminoso que indicaba el número actual, un papel anunciaba que se podía consultar el turno mandando un SMS (mensaje de texto por celular) a un número especial. De esta forma, si faltan muchos turnos, uno puede irse a dar una vuelta y consultar rápidamente cuántos números faltan. ¿Grosso, no?
Anyway, me sacaron sangre, y luego me atendió la doctora. Me examinó, no encontró nada raro, y me recetó penicilina. Lo interesante del caso es que todo esto quedó registrado en mi Tarjeta de Salud, incluyendo la medicación recetada. Entonces, al ir a la a farmacia, además de consultar la receta la farmacéutica confirmó que ésta coincidiera con la información guardada en mi Tarjeta de Salud, y sólo así me dieron los medicamentos, ahora sí, en forma totalmente gratuita.
Finalmente, me dieron asueto hasta el próximo viernes. Volvimos entonces aquel día, y me dieron el certificado de enfermedad para presentar en el trabajo. Sin este certificado, cualquier día que uno se tome por enfermedad cuenta como vacaciones, por lo tanto es muy importante conseguirlo… y claro, sólo se consigue en un Centro de Salud u Hospital. Ergo, nada de “me duele el estómago, hoy no voy a trabajar”… ¡si lo habremos hecho en otros trabajos, en otros tiempos!
En fin, así fue la cosa. ¿Qué les parece? Interesante, ¿no?