Nos vemos en casa, señor Presidente

El sábado pasado falleció Janez Drnovšek, Presidente de Eslovenia hasta el año pasado. Fue un presidente diferente, en todo sentido. Nada de lo que lean en la Wikipedia o en otras fuentes “oficiales” les dirá nada muy especial, y por eso es que trataré de contar un poco sobre esta gran persona.

Llegó al poder más o menos como todos los políticos. Durante su presidencia enfermó de cáncer, y le diagnosticaron pocos meses de vida. Contra todo lo esperado, dejó de ver a los médicos, se retiró durante un tiempo a un lugar alejado, entre la naturaleza, y emergió una persona nueva. Los médicos le dijeron que no llegaría a completar su mandato en el 2007, a lo que les respondió con envidiable humor “nos vemos en el 2008″.

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Deficiencia comunicativa

La oficina donde trabajo queda en el sexto piso del edificio Astra, cerca del Centro de Ljubljana.

No tenemos todo el piso completo, sino que lo compartimos con otras empresas. Una de ellas se mudó hace poco, la Universidad para la Tercera Edad o algo así. No conozco cuál es el plan de educación para la gente mayor, pero al menos sé que existe y que está distribuido en todo el país.

Teniendo en cuenta su target, la Universidad ha puesto grandes carteles en estridente color amarillo indicando dónde es exactamente su oficina. Todo lo que hay que hacer es seguir las flechas en los carteles, hasta llegar a una puerta de vidrio donde, claro está, hay otro cartel amarillísimo que indica que usted ha llega felizmente a destino.

¿Por qué entonces tenemos tal afluencia de abuelas y abuelos preguntando por la clase de italiano a nuestra oficina, que no está de camino a la puerta de vidrio sino más bien atravesándola y doblando por un pasillo dos veces?

Mi teoría es que estas personas están acostumbradas a preguntar y confirmar a donde quiera que vayan, sin importar los carteles amarillos con letras gigantes. De hecho, los carteles podrían ser en rojo, amarillo y magenta a lunares cyan, y así y todo llegarían a nuestra oficina (que es el único camino sin carteles), para confirmar que se han equivocado, y volver sobre sus pasos.

Pero esta es sólo mi teoría. Mis compañeros de trabajo por ahora sólo se ríen, ponen los ojos en blanco y les dicen a los abuelos que “no, aquí no es, siga los carteles amarillos”… por ahora con cortesía. Yo me encargaré de que los sigan tratando bien… ¡como si alguno de nosotros no fuera a envejecer!

Celebrando el Día de la Tierra plantando árboles en Duplica, Kamnik

Todos los 22 de abril se celebra mundialmente el Día de la Tierra… o al menos en muchos países de Europa y en Estados Unidos: a decir verdad, jamás oí nombrar al Día de la Tierra cuando vivía en Buenos Aires.

Mi estudiante y amiga Emilija nos invitó a colaborar con el proyecto “Un Regalo para la Tierra” (Darilo Zemlji), organizado por el Movimiento de Justicia y Desarrollo y el Ministerio de Agricultura, Forestación y Alimentación del Gobierno de la República de Eslovenia. Sobre el Movimiento escribiré otro día, pero sólo diré que es una fuerza apolítica independiente liderada por el Presidente actual de Eslovenia, el siempre sorprendente Dr. Janez Drnovšek.

La idea fue simple: regalarle a la Madre Tierra, en su día, algo de importante poder simbólico. En otras palabras, plantar a lo largo del país una gran cantidad de árboles. La cosa fue que el proyecto prendió muy rápido, y casi sin darse cuenta había escuelas, asociaciones de jubilados, sociedades de fomento y agrupaciones de vecinos enviando adhesiones. Al final, el proyecto significó la plantación de más de 200 árboles en todo el país, desde Nova Gorica hasta Maribor, culminando el domingo 22 de abril pasado -el Día de la Tierra propiamente dicho- con una celebración en el inigualable castillo de Bogenšperk, incluyendo mesas redondas, música en vivo, discursos y mucha buena leche :-)

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El Centro Žarek: manos que ven

En Ljubljana abrió hace poco un Centro de masajes muy especial: la totalidad de los profesionales (porque decir “masajistas” puede prestarse al equívoco) son o bien ciegos o muy pero muuuuuuuuuuuuuuuuy cortos de vista.

El lugar se llama Žarek, que yo entiendo como “parrillita”, lo cual ya es un nombre con onda, ¿verdad? :-) Más allá de todo esto, la iniciativa es en favor de dar trabajo a un segmento de la población que muchas veces se las ve difíciles (mal chiste, lo sé) para encontrar empleo. Se dan masajes “tradicionales”, de cabeza y hombros, de todo el cuerpo, e incluso una variante “medicinal china”, con hierbas especiales, acupuntura y todo lo demás.

Finalmente, ofrecen buenos precios y tiene una promoción muy efectiva: ¡el primer masaje es gratis!

Lo que yo pienso es que la verdadera ventaja del servicio es para los celosos maridos de las clientas del centro. En otras palabras, que los masajistas no vean nada (o casi nada), es un gran plus, ¿no? ;-)

Uno de “esos días”

Hoy fue “uno de esos días”.

Tensión en el trabajo (poco reconocimiento del esfuerzo realizado, que es algo que me saca); corridas, no salir a comer ni muchísimo menos, etc.

Luego, como todos los martes, fui a colaborar al Centro para los Sin Techo, donde -como no podría ser de otra manera- hubieron problemas. Dos personas se agarraron a las piñas (léase, se empezaron a pelear), y uno le voló un diente al otro. Diente que, incidentalmente, recogí del suelo yo. Como consecuencia de esto, hubo más tensión, policía, malestar, etc.

Lo que destaco y rescato como positivo de esta segunda parte del día, es lo siguiente. Éramos sólo 3 voluntarios en el Centro: la líder -Olga, 36 años, pocas pulgas y un corazón de oro-, un muchacho que venía por segunda vez al centro, y yo. Ante la urgencia de la situación, le dije a Olga que fuera a lidiar con los violentos (es buena para eso), y yo me encargué de la comida, la charla con la gente, etc.

Volví a casa medio temblequeante por la situación, pero así y todo, recordando aquella máxima que dice que Dios nunca nos envía nada con lo que no podamos lidiar.

… así y todo, ¡qué día, mamita!

Buenas noches!

Apagando la luz

Hasta estas tierras también llegaron los correos de “Apaga la luz por el cambio climático”, que al parecer corren por toda Europa. Sin más, vean la nota en el blog de Sodapop… ¡y apaguen la luz, que también es divertido a oscuras! ;-)

En resumen, hoy 1 de febrero entre las 19:55 y las 20:00, apagar todas las luces y elementos consumidores de energía, para “darle una tregua al planeta”. ¡NO QUIERO VER A NADIE MIRANDO TELE, EH!

Balance dos mil seis, y pensando el dos mil siete

Vengo retrasado con las historias, pero bueno, más vale tarde que nunca.

Este año que pasó, el 2006, fue bastante movidito. Yo lo comencé en Buenos Aires, con asado y calor, y lo terminé en Ljubljana, con chau fan casero, mousse de dulce de leche y frío. En el medio de esos 365 días ocurrieron muchas cosas, algunas inevitables pero a mi entender todas buenas.

  • En mi trabajo, el sitio Web que tengo a cargo triplicó sus visitas, superando en diciembre el millón de páginas vistas en un mes.
  • Visité Londres por primera vez en mi vida, y saqué más de 700 fotos en 7 días.
  • Cumplí 28 años. Comimos torta.
  • Escribí una linda nota en la revista Sinfo, en inglés, que me la elogiaron incluso periodistas (!)
  • Pegué una figurita (españoles: cromo) en el álbum de mis conciertos soñados: vi al Ensamble Al-Kindi en vivo en Ljubljana.
  • Nos fuimos de excursión (con la empresa) a la feria de computación más grande de Europa, el CeBIT.
  • Pagué mis impuestos… y no me fue tan mal!
  • En abril Ksenija se recibió, defendiendo su tesis con rotundo éxito, en agosto consigió trabajo, y en noviembre le dieron un premio por la tesis! Esta chica no para! :-)
  • Salí por la tele, tocando tabla en un programa para chicos. Lo repitieron tanto, que un montón de gente me dijo “eh, te vi en la tele!!”.
  • Garroneé una laptop en el trabajo, por canje. La tengo limpia y sin ningún software de Bill, lo que me llena de alegría.
  • Pegué otra figurita más en el album, en mayo. No sólo conocí a los Músicos del Nilo, sino que pude tocar un poco con ellos, sacarnos fotos, e intercambiar teléfonos. Fanfarrón, ¿yo? :-)
  • Se jugó el mundial de fútbol, en Alemania. Lo vimos con Ksenija, y la verdad que a pesar de todo, la experiencia fue muy buena.
  • Conocimos a Ana y Andrej, con quienes nos seguimos viendo a lo largo del año, y con quienes pasamos el fin de año. Sí, Ana fue la responsable del mousse de dulce de leche: es una excelente cocinera!
  • En los primeros días de agosto, a los 84 años, falleció mi abuelo, el patriarca de la familia Yoder, y el hecho hizo sentir a ambos lados del atlántico.
  • Nos mudamos, esta vez a nuestro propio departamento, y lo pusimos muy lindo. Tenemos espacio para 3 personas más, y tenemos visitas muy seguido. ¡Qué lindo!
  • Formé parte del proyecto Human Web, el cual lo comenté aquí y aquí. No, todavía no tengo nada del material grabado, para mostrar. ¡Paciencia!
  • Disfrutamos de la oferta cultural de Ljubljana en septiembre, con música árabe, tango, gente de todo el mundo, y comidas típicas, y tantas cosas más… Luego mandamos toda la cultura al tacho, cantando por la ciudad una de Sumo
  • Después de 20 años (no es broma), fui al dentista. Así quedé, dolido pero feliz!
  • Mi blog recibió un premio al “Mejor Blog en Eslovenia en Idioma Argentino”, en la 4ta Reunión de Bloggers Eslovenos. Sí, no tengo vergüenza. Hablando de reuniones, también comimos algo rico en casa, con algunos de los habitués del blog. Conocimos a Juanpi y a Maja, a Eva y Rok, y a Diego y su familia.
  • Para el Día de los Muertos nos fuimos de minivacaciones a Bohinj. Saqué una tonelada de fotos, y no posteé ninguna. Así de desalmado soy.
  • Empecé a colaborar en el Centro de Día para los Sin Techo, en Ljubljana. Escribí un poquito poquitísimo de las cosas (buenas y de las otras) que viví en ese lugar, aquí, aquí y aquí también.
  • Finalmente, descubrí como por casualidad -ja ja- la Biblioteca Online de Hansi (actualmente sacada de línea, pero estamos trabajando para que vuelva), de donde tuve acceso a tanto material inencontrable que literalmente dejé de vivir por un bueeeeeeen rato, tan sumergido estaba en los buenos libros allí encontrados.

Para los que llegaron hasta acá abajo, les cuento un secreto, ahora más en serio. Lo más importante de este año 2006, es que confirmé muy fuertemente, lo que uno siempre cree que sabe, pero hasta que no lo experimenta en carne propia, no se lo cree: lo que realmente necesitamos para vivir, es amor. Nada más, ni nada menos. Los Beatles tenían más razón de lo que yo pensaba. No es una algo cursi, sino más bien todo lo contrario. El amor es una cosa seria, que permea todo lo que uno hace o deja de hacer, lo que piensa o siente. En resumen, si no hay amor -maternal, fraternal, conyugal, filial-, todo va para atrás. En cambio, cuando hay amor, todo lo demás se reacomoda en torno a eso.

Con respecto al 2007, sólo puedo decir que pinta excelente. Si Dios quiere nos estaremos casando en mayo aquí en Eslovenia, y repetiremos en Buenos Aires a fin de año. ¿Qué más se puede pedir? :mrgreen:

Un abrazo, y gracias por tomarse el tiempo de leer un post tan largo!

Lavando platos para los sin techo, parte III

Como sabrán, desde hace un tiempo estoy yendo a ayudar al Centro de Día para los Sin Techo. Desde que trajeron un lavavajillas, mis actividades cambiaron un poco.

Ahora también he colaborado repartiendo manzanas y pan, por ejemplo, lo que me hace que les cuente un poco sobre la comida que se distribuye todos los días entre las 18:00 y las 19:00.

A todos los que hacen la cola se les entrega, sin excepción:

  • Un plato de comida caliente, la mayoría de las veces con carne, tipo guiso o similar.
  • Dos o tres buenas tajadas de pan.
  • Una manzana
  • Un litro de leche.
  • Un paquete de galletitas dulces.
  • Una sopa instantánea, de esas que vienen con fideitos y algo deshidratado, tipo “sólo agregue agua”.
  • Jugo de frutas (de botella, no de verdad).

Una vez servidos todos, si alguno quiere repetir, se sirve de nuevo hasta agotar stock.

Fue sirviendo manzanas cuando me ocurrieron algunas cosas interesantes, que les cuento a continuación.

  • Algunas personas no quieren manzanas, porque son demasiado duras para sus dientes débiles, o directamente porque no tienen dientes.
  • Una señora mayor, toda sonrisa ella, me pidió muy educadamente permiso para llevarse algunas sobras para dárselas a “los gatitos”.
  • Otra señora mayor me preguntó dónde paraba, y al responderle que “en un departamento”, me miró sorprendida y repreguntó “¿qué, no sos klošar vos?”. Klošar es un término coloquial que podríamos traducir como linyera o vagabundo. Si señores, ¡parezco un sin techo! ¿Tendré que afeitarme más seguido?

La última vez que estuve allá, además, fue el 5 de diciembre que, como les conté en otro lado, es la noche cuando viene Sv. Miklavž. En este caso, una persona se disfrazó del Santo, y trajo regalos para todos (la típica canastita con frutas secas, mandarinas y algún dulce).

¿Qué les parece?

Lavando platos para los sin techo, parte II

En estas semanas que pasaron continué lavando platos en donde les conté anteriormente. Es muy interesante la experiencia, por muchos motivos, por lo que creo que continuaré yendo todo lo posible.

El motivo más importante para mí es que cada vez que voy al Centro conozco a gente nueva. Verán, los voluntarios están coordinados por Luka y Simona, quienes ya vienen organizando esta movida desde hace un buen tiempo, y conocen más al detalle cómo es eso de coordinar el servicio de comida para 40 personas aproximadamente, todos los días sin falta. Hablando de conocer gente, todos los voluntarios compartimos algo central que nos lleva a donar nuestro tiempo para una causa común… por consiguiente, la gente nueva que conozco no es “sólo gente”, sino personas con inquietudes comunes.

Otra motivo importante es que en el Centro se habla esloveno, y punto. Ergo, mi fluidez con el idioma mejora un poco más cada día. Por supuesto, saben que soy extranjero, por lo que algunos me hablan en inglés… ¡voluntarios y sin techo por igual!

También pude experimentar de primera mano situaciones muy tristes de miseria humana, pero que así y todo no fueron nada al lado de los métodos utilizados por los voluntarios para dar vuelta una situación que podría tornarse complicada… pero este post se está haciendo muy largo, seguiré contando más luego.

Pero en resumen, estoy contento con estas mis actividades voluntarias… ¡me siento bien!

Lavando platos para los sin techo

Hoy a la tarde fui por primera vez al Centro de Día para los Sin Techo, a colaborar durante el horario de la comida diaria, lavando platos.

Paremos la pelota y vayamos por partes:

  • ¿Gente sin techo en Eslovenia? Sí, a pesar de los beneficios sociales y las redes de contención presentes, se calcula que en todo el país hay entre 200 y 300 sin techo, que si bien en cantidad es poco, recordemos que el país cuenta con 2 de habitantes sólamente.
  • ¿Qué es el Centro de Día para los Sin Techo? Es un centro donado por las Hermanas Ursulinas (traducción mía, sepan disculpar) y operado por voluntarios. Se sirve comida caliente todos los días de la semana, y quien lo desee también dejar su ropa para ser lavada y planchada, darse una ducha caliente e incluso recibir ropa nueva, todo en forma totalmente gratuita.
  • ¿Lavar los platos? Sí señores. Los que me conocen saben que la tarea no me cuesta nada, y si bien no es una ciencia exacta, me sale bastante bien :-) Desde chiquito tengo la costumbre de lavar y refregar, y desde un tiempo a esta parte le agarré una vertiente más karmayógica a la cuestión, por lo que lo disfruto más aún.

Y eso nomás, estuve lavando platos constantemente durante una hora seguida, y de verdad fue una muy linda experiencia. Las historias que se ven en este Centro son todas fuertes, pero así y todo se respira un ambiente de cooperación y buena onda que revitaliza.

Espero seguir haciéndolo, y de a poco contaré algunas de las historias que rodean a esta gente tan especial (a ambos lados del mostrador, se entiende).

Buenas noches!

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