Hace exactamente un año, el 3 de enero de 2007, mi madre recibía malas noticias. Luego de llevar de urgencia a su gato al veterinario por un problema respiratorio, le daban un ultimátum: Corleone tendría que someterse a un estricto tratamiento para tratar de conservar su precaria salud, afectada por sus años (no se saben a ciencia cierta cuántos) como gato callejero.
Cuando mi madre le preguntó compungida a…